Escribe: Luis Alen.
A estas alturas del ambiente político de cara a las elecciones internas de diciembre y generales de abril, la disidencia colorada unida preanuncia una segura derrota del cartismo, aunque las dudas están sobre la mesa, dada la amenaza que supone el control que ejerce HC sobre el tribunal electoral nacional y el mismo Poder Judicial.
No escapa a la percepción de la dirigencia disidente y opositora en general, que Horacio no se dejará vencer tan fácilmente, cuando están en juego los grandes negocios que aún se encuentran pendientes de control total por el grupo de gerentes cartistas en el próximo período presidencial, como el tema energético (Itaipú, Yacyretá y Petropar), así como el manejo de los bonos de la deuda externa e interna para las obras de infraestructura en proceso o en proyecto.
Pero el aviso del encargado de negocios norteamericano, Hugo Rodríguez, que Estados Unidos monitoreará de cerca el proceso eleccionario apoyando la transparencia en su manejo o juzgamiento, hace pensar en serio que una victoria disidente u opositora en los comicios partidarios y nacionales es bien vista por la potencia hegemónica de las Américas, con tal de alejar del poder a Horacio Cartes, que por lo visto ya no cuenta con la “credencial” que lo habilita como interlocutor válido de Donald J. Trump.
Las malas compañías de HC, empezando por su alianza con el clan ZI, le están pasando la factura frente a un electorado harto de los discursos vacíos y la falta de resultados en favor del pueblo, que cada día más ve que los beneficios del crecimiento económico y de las riquezas generadas en el país no le alcanzan para nada.
La pelea con Efraín
Como HC cree aún que podrá vencer a la disidencia en diciembre, lo que evidentemente le preocupa al presidente es ver con quién pugnará finalmente su delfín Santi Peña en abril de 2018. Todo apunta a que Efraín Alegre se presenta como el rival a vencer, teniendo en cuenta que Mario Ferreiro decidió por el momento no alistarse para la carrera hacia el sillón de López, quizás pensando en una decisión futura según cómo va a terminar la actual pulseada entre HC y el titular del PLRA.
A Alegre le beneficia su clara postura opositora anticartista, apareciendo incluso como el promotor de la actual marcha campesina por la condonación de deudas, la cual le proporciona un fuerte poder de contralor a las maniobras que HC urde entre bambalinas en la Justicia Electoral para que Blas Llano maneje el tribunal partidario, mientras de paso también le roba a Fernando Lugo un protagonismo que los liberales no tenían hasta hace bastante tiempo en los grandes asuntos sociales.
La presencia campesina en las plazas y calles céntricas de Asunción, más allá del reclamo concreto del olvido para sus deudas y de las molestias al tráfico vehicular, tiene un innegable trasfondo político, por cuanto pone al Gobierno ante la cruda realidad de la pobreza creciente durante la gestión cartista, además de crearle una camisa de fuerza por el lado de tener que aumentar el déficit fiscal en el caso que se apruebe la condonación, con las consecuencias negativas que sobrevendrán sobre la imagen del país para atraer inversiones y contratar más deuda pública.
De hecho, los voceros gubernamentales ya anunciaron que no se concederá la condonación de la deuda a los campesinos, pero sí podría haber una solución intermedia por el lado de la refinanciación, siempre que se conozca por anticipado la lista de los auténticos beneficiarios potenciales.
El apoyo de Efraín Alegre a la marcha campesina sobre Asunción indica que no se puede descartar una alianza del PLRA con la izquierda en 2018, siempre con el titular liberal como cabeza de la chapa presidencial, lo que resulta un dato preocupante para HC, ya que la consolidación de esta coalición ahora mismo puede debilitar el frente oficialista carto-lugo-llanista en el Congreso, más todavía por la coincidencia con el resurgir de la enfermedad del ex obispo y una posible pérdida de la mayoría en la Cámara de Diputados.
ZI en dupla con HC
Lo que no se mueve para nada es la composición de los primeros lugares de la lista oficialista para el Senado, con Cartes en el número uno y Javier Zacarías Irún como segundo, lo que confirma sin lugar a dudas que el maridaje HC-ZI sigue gozando de buena salud, a pesar de las objeciones del Tío Donald en Washington, que no desea bajo ningún motivo que ambos sigan acumulando poder para continuar con sus oscuros negocios en Ciudad del Este y sus relaciones con el crimen organizado y el financiamiento del terrorismo internacional.
La terquedad de HC de continuar la estrecha relación con ZI ha provocado las fugas de la mayor parte de la dirigencia tradicional de la ANR hacia la disidencia colorada, dejando al joven Peña en una solitaria lucha en la que sólo cuenta con el auxilio de la abundante billetera del presidente y de la movilización forzosade los recursos materiales y humanos del Estado.
Resulta cotidiano observar en el entorno de Horacio a Darío Filártiga, el ministro Antonio Barrios, a “Bachi” Núñez, a Juan Darío Monges y a Lilian Samaniego. Todos ellos forman el círculo de leales a HC y son recompensados como números puestos en la lista senatorial, con el agregado de Oscar González Daher, quien aportaría los votos de Luque, y Derlis Osorio, de la zona Central, pero lo que no se entiende es cómo se asegura el segundo lugar para Javier.
Todo apunta a que la entente HC-ZI hace a la naturaleza misma del cartismo, alimentado como está de los recursos que salen del contrabando de cigarrillos y otros tráficos con su centro de operaciones en la Triple Frontera y en las demás zonas fronterizas, como Canindeyú, donde campea Cristina Villalba, la “Reina del Norte”, quien también figura entre los diez primeros de la lista para el Senado de Honor Colorado.
La cercanía de Zacarías Irún con Horacio es palpable, ya que acude semanalmente a MburuvichaRoga e intercambia pareceres con el jefe de Estado y marca así acto de presencia, quizás para conversar sobre la marcha del gran negociado de la zona primaria del puente de la Amistad, o para dar instrucciones a su hombre en el gabinete, Gustavo Leite, el ministro de Industria y Comercio, sobre el control de las importaciones de combustibles y gas licuado de petróleo, un filón que figura como uno de los negocios estrella del Grupo Cartes, que deberá ser consolidado en el próximo período presidencial.




























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