Los mercados financieros de Brasil viven un momento de euforia con la bolsa de São Paulo y el real al alza, mientras la economía sigue sumergida en su peor recesión de las últimas décadas, aunque con un cierto optimismo en el horizonte. Este momento de mejoría aún no llega a los compristas brasileños, que disminuyeron las visitas a la región en respuesta a la baja demanda en su país.
La moneda brasileña prosigue su escalada y acumula una subida de alrededor del 6% desde inicios de 2017, mientras que la plaza paulista ha trepado más de un 13 % en lo que va de año, hasta alcanzar niveles de 2012, cerrando la semana en los 67.748 puntos.
El dólar se situaba en los 3,994 reales el 17 de febrero de 2016 y doce meses después se negocia sobre los 3,093 reales, por lo que la moneda brasileña se ha apreciado más de un 22 % en un año.
Según un estudio de la consultora Economática, el real fue la moneda que más subió en los últimos doce meses, por delante del peso colombiano y el peso chileno.
Los analistas atribuyen la mejora de los indicadores al aumento de la confianza sobre la situación económica del país y a las reformas propuestas por el presidente Michel Temer, lo que ha provocado una caída acentuada del llamado “riesgo país”.
Los inversores, señalan los expertos, han comenzado a apostar de nuevo en el Gigante Sudamericano, a pesar de que importantes indicadores macroeconómicos cerraron 2016 en números rojos, como la producción industrial (-6,6%), las ventas de los comerciantes (-6,2%) y la producción del sector servicios (-5,0%).
“Hay un optimismo en relación a Brasil. Después de dos años difíciles, hay una recuperación, aunque lenta, de la confianza, lo que tiene relación con una serie de cambios que estamos monitorizando”, señaló Rafael Omati, consultor de la correduría Guide Investimento.
No obstante, el economista Silvio Campos Neto, de Tendencia Consultoría, advierte sobre los riesgos de que la expectativa de los inversores no coincida con la realidad.
“El mercado anticipa la mejora que es esperada, pero es un riesgo porque no hay garantía de que la recuperación venga de la forma esperada, aún hay mucho que hacer, el escenario político tienen sus riesgos y eso genera incertidumbre”, sostuvo Campos.
La buena evolución de la bolsa de São Paulo, la mayor plaza de Latinoamérica, también coincide con la caída de las tasas de intereses por parte del Banco Central en un escenario de menor inflación, lo que reduce el coste de financiación de las empresas.
Poca presencia
de compristas
Mientras todo este escenario de leve mejoría en la economía del Brasil se presenta, esto no se refleja en las calles de Ciudad del Este, donde 95% de las transacciones comerciales se realiza con el mercado brasileño, a través de los compristas (mayoristas) y en menor medida, con turistas del citado país.
Así como esperaban los empresarios y comerciantes, de que la valorización del real traería beneficios al comercio local, ya que abarataría los productos ofertados en la zona, que se cotizan en dólares, aún no se concretiza y deben esperar otro escenario favorable.
Ante esta coyuntura, la recesión en el país vecino, repercute en el poder adquisitivo de sus habitantes, y se refleja directamente en movimiento comercial local, ya que impide que los compristas vuelvan en masa a la capital departamental, pues la poca demanda no compensa adquirir mercaderías en cantidad para revenderlos.
Los comerciantes apuestan en la venta al menudeo, a los llamados verdaderos turistas, para seguir sobrellevando el resentido mercado.




























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