Con la comoda victoria obtenida por el partido colorado en las elecciones generales del pasado 21 de abril, queda demostrada que la ciudadanía está cansada de la clase política paraguaya, al optar en las urnas por un exitoso empresario, para manejar los próximos cinco años los destinos del país.
Horacio Manuel Cartes Jara (56), hoy electo presidente del Paraguay, ingresó a la arena política de la mano del partido colorado, en un momento de ausencia de liderazgo fuerte y aglutinador, dentro de la ANR. El contundente triunfo de Cartes tiene un aditamento especial, porque con él, ésta centenaria asociación política retorna al poder, luego de permanecer en la llanura durante 5 años, tras su caída en el 2008.
El pueblo, con tantas necesidades, depositó su confianza en una persona que no viene de la fauna política, sino del sector empresarial nacional. Hay mucha esperanza cifrada en Cartes, en que pueda hacer bien los deberes, como lo viene realizando en el sector privado.
Las primeras palabras de Horacio Cartes, tras la proclamación como ganador por el TSJE, son alentadoras, atendiendo que por encima de los colores antepuso el país, al sostener que el gran ganador de la justa eleccionaria, fue la República del Paraguay. Asimismo, agradeció a quienes le dieron sus votos en las urnas y se comprometió con aquellos que no le votaron, a que trabajará denodadamente para conquistar su confianza.
Este hecho fue visto con optimismo por toda la ciudadanía y por los distintos sectores políticos del país. Ahora, se esperará que el nuevo gobierno, liderado por Horacio Cartes, plasme en realidad, cuando asuma el poder el próximo 15 de agosto. La gente, de las tantas frustraciones que ya ha experimentado a lo largo de estos años, esta vez, volvió a depositar su confianza en un empresario, que al menos en el sector privado, es un exitoso.
La población castigó con fuerza en las urnas a los pactos de cúpula, que se dieron, preferentemente, en el sector del liberalismo, cuyos líderes se pasaron realizando acuerdos a nivel de cuatro paredes, sin consultar a las bases.
Esta misma lectura la realizó el conocido periodista, Alberto Vargas Peña, quien al abordar el tema, calificó como el gran “Mariscal de la derrota” a Federico Franco y a los principales dirigentes del PLRA, que se pasaron realizando pactos de cúpula, comenzando para la candidatura presidencial, luego para la vicepresidencia de Rafael Filizzola y finalmente, el acuerdo con la dirigencia del oviedismo. Todos estos pactos se llevaron adelante a espalda del pueblo, cuyo resultado fue la humillante derrota experimentada en las recientes elecciones por el PLRA.
Sin embargo, diametralmente opuesta a esta ecuación, el partido ganador, ANR, realizó internas para todos los cargos, donde los republicanos ejercieron sus derechos al voto, para elegir a los representantes de su partido para estas elecciones generales
El flamante presidente electo es consciente de la gran responsabilidad que le espera como máximo conductor de la nación paraguaya. Hay muchas asignaturas pendientes que arreglar, tanto a nivel nacional e internacional, como en éste último, la inmediata reincorporación de Paraguay en el bloque del Mercosur, así como en la Unasur.
Pero por encima de las dificultades que encontrará Horacio Cartes para ordenar esta república, lo que aconteció el último domingo 21 de abril, es un claro mensaje para la clase política paraguaya, que el pueblo ya no es tonto y que ya no va a permitir que el destino del país se cocine entre cuatro paredes.




























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