No hay mejoras en la economía de Ciudad del Este, distrito fronterizo considerado el mayor centro comercial del país. A pesar de este crítico panorama, desde el Gobierno no surge ningún plan de salvataje para la otrora capital mercantil de la República.
El presidente de la República, Horacio Cartes, incumplió sus palabras desde el inicio al fin con los pobladores de la capital del Alto Paraná. Durante la campaña electoral, luego de poco tiempo después de asumir el poder, prometió que Ciudad del Este sería transformada de capital comercial a una localidad industrial.
Ahora a poco más de 5 meses de dejar el poder, el mandatario paraguayo se olvidó por completo de la promesa realizada a los habitantes del segundo municipio más importante del país. Cartes. durante todo su mandato se pasó priorizando los proyectos políticos-partidarios, por encima de los intereses ciudadanos, como el caso de los esteños, que continúan soportando la terrible crisis comercial, que desde hace años azota a esta región fronteriza. El mandatario prometió solución a los problemas, convirtiendo al distrito en un polo industrial, pero del discurso a la acción nunca se materializó y está a pocos meses de dejar el mandato.
Ciudad del Este siempre fue tratada como algo desechable por la clase política local, regional y nacional, que utilizan al distrito y a su pueblo para sus intereses particulares, y una vez obtenido los objetivos la arrojan al basurero. Esta situación ya no debe ser tolerada por la ciudadanía y si no se hace justicia, no queda otra que salir a la calle a exigir sus derechos.
En esta capital departamental existe un clan político que no tiene piedad de su pueblo. Sólo lo recuerda a la hora de buscar beneficios particulares. Este es el modus operandi del grupo Zacarías, que desde el 2001 se apoderó de la municipalidad de la capital del décimo departamento, sin que haya aportado grandes cosas para el desarrollo y crecimiento de esta zona fronteriza. Al contrario, lo único que produjo fue más crisis y desolación al sector comercial local.
Los sucesivos gobiernos de ese tiempo (2001) a esta parte nunca molestaron al clan Zacarías, haciendo lo que se le antoja hasta ahora, pasando a convertir a la comuna paranaense en un negocio privado. Y en verdad se convirtió en un negocio por demás lucrativo para la familia Zacarías y en su entorno más inmediato, porque le permitió acumular una incalculable fortuna, sin que ninguna autoridad competente haya abierto una investigación al respecto.
Cualquier gobierno que acceda al poder tiene que tener en su agenda como punto prioritario el problema de Ciudad del Este. Esta localidad ya no está para aguantar la tremenda crisis económica, que viene golpeando con fuerza a los pobladores locales y regionales, atendiendo que este distrito fronterizo hasta hace poco tiempo atrás era el pulmón por donde respiraba la economía local y nacional.
Hay que buscar o poner en práctica de manera urgente un plan de salvataje para Ciudad del Este, para así tratar de recuperar su vivacidad comercial, que está apagada desde hace años. Con parches, como venía siendo sostenida la crisis, no se logrará la ansiada transformación mercantil, de la que está pendiente toda la población de esta parte de la República.




























Facebook Comentarios