Escribe: Luis Alen
Por encima del abrazo republicano Marito-HC, lo que aparece ahora es un acuerdo político-mafioso tripartito, que cobra cada vez más relevancia con el objetivo de reforzar un manto de impunidad superlativo ante el recrudecimiento de la pandemia de corrupción en que se debate el país, más letal aún que el patógeno Covid-19.
La cara visible del pacto se pudo apreciar en el Senado, donde la semana pasada se volvió a reeditar la aplanadora abdo-carto-llanista en la elección del nuevo ministro de la Corte Suprema, César Diesel, que sería como la consumación de un frente político parlamentario que permite obtener los votos necesarios con miras a preservar los privilegios de la casta política en el poder.
Pero la verdadera articulación de donde proviene el poderío del pacto tripartito se debería atribuir al vicepresidente Hugo Velázquez, quien sería actualmente el factótum del enjuague promovido para mantener sin fisuras el frente azulgrana con algún aporte adicional de otras figuras de partidos menores, en el caso que se necesiten sumar apoyos.
La aludida mayoría parlamentaria respondería así a una renovada articulación de poder fáctico en manos de un hábil y revitalizado segundo del Ejecutivo, quien después del episodio del “acta entreguista” de Itaipú se había alejado un tanto de la escena, pero que ha vuelto con todo para ser el nuevo articulador político de las más altas instancias del poder, logrando incluso que el maridaje HC-Marito se le haya acoplado.
Hasta se podría decir que va desplazando en la función de articulador del poder a figuras muy importantes en Colorado Añetete, como Juan Carlos “Calé” Galaverna o Enrique Bacchetta, quienes también tienen la cualidad de tener acceso al quincho de HC.
¿A qué juega Llano?
Lo que más llama la atención es la notable obediencia del liberalismo llanista a los dictados de la “troika” que se empotra en el poder bajo la articulación velazquista, con el beneplácito de Marito-HC. De allí que no se entienda qué papel ya cumple Blas Llano en este rejuntado bicolor, pues le hace cumplir un triste papel al PLRA en una verdadera “merienda de negros”.
De esto último se percató inmediatamente el titular del principal partido de oposición, Efraín Alegre, quien pataleó la misma tarde de la elección de Diesel con un atronador discurso en las redes sociales para anunciar la expulsión de algunos miembros del directorio liberal, entre ellos del vicepresidente de la agrupación, José “Pakova” Ledesma, quien con su voto permitió que sobreviva en el Senado la terna enviada por el Consejo de la Magistratura con varias objeciones en el proceso de selección de los candidatos, y que posibilitara luego el siguiente paso de la votación entre los senadores para la elección del nuevo ministro de la Corte.
Es que ya resulta escandaloso el progresivo debilitamiento del PLRA en el reparto del control institucional de la República. Pese a ser el segundo partido histórico del país y en sumo grado responsable de la democratización posdictadura, actualmente sólo dos de los nueve ministros de la Corte son de extracción liberal. El resto son procedentes de la ANR.
Llano posiblemente podría hasta continuar como presidente del Senado en julio próximo, llegado el caso sea la reelección su premio consuelo por haber apoyado el plan de poner a un hombre que responde al vicepresidente en la Corte.
Se entiende así la furibunda reacción de Alegre con las expulsiones de los llanistas del directorio y eventualmente hasta del partido, porque la imagen del liberalismo está por los suelos en el concepto de la ciudadanía honesta del país.
Sin lugar a dudas, la elección de Diesel como nuevo miembro de la Corte Suprema afirma la tendencia hacia la consolidación de la impunidad como marca registrada del actual proceso político capitaneado en las sombras por el cogobernante de facto del país, Horacio Cartes, y el aval de la tenue lapicera de Marito Abdo.
Lamentablemente para los ciudadanos de a pie afectados por la severa crisis pospandémica, la oposición se halla totalmente maniatada en forma increíble, pese a tener en teoría una mayoría en el Senado.
Esta mayoría no se hizo valer para desbaratar el plan velazquista de control del poder, que con el visto bueno Marito-HC y el aporte llanista sólo sirve para que en el Paraguay no pase a mayores ninguna investigación fiscal-judicial que ponga frenos al cada vez más clamoroso carnaval de la corrupción en todos los ámbitos de la administración estatal.
La ciudadanía derrotada
Resulta incuestionable que la ciudadanía ha sido la gran derrotada en la pandemia, pese a su disciplinado esfuerzo de confinarse para aplacar la virulencia del Covid-19. Además de las grandes pérdidas económicas sufridas por quedarse en casa en la cuarentena, el pueblo paraguayo deberá pagar en dos o tres generaciones la pesada deuda que sobrevendrá del desastre provocado por los efectos del parón productivo y porque la clase política se ha atornillado de tal forma que pueda ser difícil investigarla por su manejo corrupto de las cuentas públicas en plena crisis del coronavirus.
Las últimas tres elecciones en la Corte Suprema llevan el sello del objetivo último de la mafia de los políticos, que es la impunidad. La marca registrada es de la nueva “troika” del poder.
Y el resultado se ha notado ya ahora, pues donde se escarba para ver quién estaría fogoneando los últimos casos ventilados de corruptelas en las adquisiciones de bienes por la pandemia, ya sea en el Ministerio de Salud, en la Dinac o en otros procesos de compras estatales, se hallan conexiones sospechosas con hombres del vicepresidente y del entorno presidencial inclusive.
No es casualidad que algunas de las denuncias contra los manejos corruptos en las licitaciones y contratos del Estado hayan surgido en los círculos cartistas, así como la voz de orden de armar una ofensiva contra los gastos elevados en remuneraciones en el sector público, por parte de voceros de HC como el senador Sergio Godoy.
Pero todo finalmente queda otra vez en la mera denuncia y en los amagues de aparatosos allanamientos fiscales, porque ya se sabe que la Fiscala General Sandra Quiñónez responde a HC, por lo que hábilmente tanto Velázquez como Abdo se refugian bajo el paraguas protector cartista, toda vez que tienen a su vez la forma de mantener a raya las apetencias de mayor poder de Cartes, acudiendo al expediente de sus cuentas pendientes con la justicia brasileña, que eventualmente alguna vez podría realizar al “apriete” al Paraguay solicitando la extradición del “Patrón”.
Esta situación no es para nada halagadora para el Paraguay, porque aparece con mayor notoriedad que la Justicia en el país se halla totalmente al servicio de un pacto mafioso de no agresión entre los principales actores de la política criolla, con el fin de dejarlos impunes para no rendir cuentas de sus latrocinios, frente a una sociedad incapaz de reaccionar, más aún que ahora se halla confinada a raíz de las medidas sanitarias de distanciamiento social.




























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