Las tumultuosas elecciones municipales del pasado 15 de noviembre en Ciudad del Este sirvieron para que la ciudadanía, finalmente, se revele contra aquellas autoridades que acceden al poder de manera tramposa.
El “triunfo” de Sandra McLeod de Zacarías, candidata impuesta por un clan familiar, se puso en duda, por las innumerables irregularidades detectadas durante el acto eleccionario. Esta situación enervó el ánimo de la población, que salió a la calle a manifestarse y a repudiar, porque la voluntad popular fue violada y saqueada.
La ciudadanía ya no admitirá tolerancia para aquellos que quieran alterar el orden democrático y constitucional. Aquí en la capital departamental desde hace un buen tiempo se viene pisoteando la constitución y las leyes.
No existe el mínimo respeto al estado de derecho. En Ciudad del Este rige la ley de la jungla, la del más fuerte. Por tanto, es hora de hojear las páginas y rever la negra historia de este distrito fronterizo, para tratar de devolver la tranquilidad y armonía a los habitantes paranaenses.
Terminó esa triste etapa de la sumisión, donde los políticos y autoridades están acostumbrados a avasallar y pisotear el derecho del pueblo. Tardó, pero llegó el despertar de la gente, que ya no aceptará la imposición y mucho menos el robo asqueroso de sus derechos individuales, expresados en las urnas el pasado 15 de noviembre.
Llegar al poder a través de maniobras dolosas abre un abanico de posibilidades para que la ciudadanía reaccione y exprese su repudio de diversas maneras, como la más recurrente, las manifestaciones y movilizaciones populares.
Este tipo de acciones se torna constante cuando las instituciones pertinentes otorgan impunidad para quienes atropellan los derechos ciudadanos, como siempre ocurrió y continúa ocurriendo en esta comarca fronteriza, que se llama Ciudad del Este.
La otrora capital mercantil de la República viene de soportar varios mazazos a raíz de la recesión económica, y uno más ya no soportará. Sin embargo, nuestras actuales autoridades municipales y regionales, ni se inmutan por la suerte de Ciudad del Este, sino priorizan sus intereses personales y sectarios, para ir engordando cada día más sus cuentas bancarias. Y el devenir del pueblo no existe en la agenda de ellos.
Definitivamente el pueblo paranaense se atrincheró contra quienes buscan torcer la voluntad popular, para poder así seguir perpetuándose en el poder. El martes se produjo una nueva movilización, donde la ciudadanía expresó su repudio contra quienes tratan de acceder al poder por medios ilegítimos.
El pokare y la falta de transparencia en la gestión pública ya no seguirá tolerando la población, que ya está cansada del enriquecimiento de unos pocos y la pobreza extrema de la mayoría de la ciudadanía paraguaya. Es hora de que las instituciones comiencen a funcionar, para castigar a los que realizan mal sus deberes y premiar a aquellos que hacen bien. Ya no se debe callar el atropello al estado de derecho. Ya pasó el tiempo de la sumisión y el miedo. Es el momento de imponer el pedido del presidente Cartes: “Hacer lío”, en este caso cuando las autoridades actúan al margen de la ley.




























Facebook Comentarios