Escribe: Luis Alen.
El año 2015 pasará a la historia como el que hizo aparecer a los “dos Marios” en el camino de Horacio Cartes y su obsesiva búsqueda del poder. Uno de ellos, Mario Abdo Benítez, el vástago del secretario privado de Alfredo Stroessner, trata de desprender al partido Colorado de la billetera de Cartes. Mientras tanto, Mario Ferreiro, de profesión comunicador, quiere rescatar la intendencia de Asunción de las manos oficialistas y convertirse en referente para armar una coalición opositora en 2018.
Cartes cometió el error, seguramente por su acentuada tendencia al autoritarismo, de involucrarse en demasía tanto en la interna colorada de julio pasado como en la campaña con vistas a las municipales. Pero este paso aparentemente desatinado lo dio apostando a un liderazgo político que le sirva después para iniciar los trámites con vistas a la reelección.
Pero como se dice vulgarmente, “le salió el tiro por la culata”, porque a pesar de haber desinflado la disidencia colorada, ésta vino especulando con los resultados del próximo domingo, para reaccionar y cobrarle a HC la factura de la derrota del 26 de julio.
Si los resultados no son tan favorables a la ANR, como se prevé en Asunción y otras ciudades del departamento Central que reúnen prácticamente la mitad del electorado nacional, ya se está diciendo que el padre de la derrota podría ser HC, ya que una gran parte de la ciudadanía, incluida la colorada, aprovechará el voto para demostrar su rechazo a la forma de conducción del país y por los repetidos exabruptos que el presidente ha lanzado sin medir las consecuencias de sus palabras.
Ya lo había anunciado Marito, respecto a que después de las elecciones verán cómo llevan adelante la oposición a HC dentro del partido, con miras a frenar su proyecto hegemónico.
Se verá también después del 15 si el acercamiento entre Cartes y Marito, evidenciado en las últimas semanas, fue solo protocolar, y no lo que se dice en los mentideros políticos, acerca de una especie de entendimiento para futuros pasos políticos conjuntos.
En el caso de la debilitada oposición no colorada, es evidente que un triunfo de Ferreiro volverá a poner sobre el tapete una renovada alianza PLRA-Avanza País-PDP para el 2018, sobre el modelo de la concertación Cambiemos Asunción que lidera Mario Ferreiro.
Después del 15 también se tendrá un nuevo escenario para una renovada fuerza opositora anti HC, después de la lamentable actuación de algunos sectores como el llanismo en el PLRA, de casi total sumisión a los dictados hegemónicos del cartismo.
El voto “castigo”
Así, los dos Marios vienen a constituirse en adversarios de cuidado para el intento continuista del cartismo. Todo esto con la amenaza de una explosión social en ciernes que está llamando a las puertas de los políticos, para que tengan mucho cuidado en los pasos que dan.
Los obispos del Paraguay, reunidos en asamblea la semana pasada en Luque, pidieron a los ciudadanos la responsabilidad en la emisión de su voto, ya no dejándose llevar por “discursos grandilocuentes” o por alguna mísera dádiva de la politiquería corrupta, sino observando qué candidatura resulta más conveniente para su ciudad en términos de manejo honesto y transparente de la administración municipal.
El mensaje de la Iglesia está claro, en la perspectiva ya trazada por el Papa Francisco en su reciente visita al Paraguay, acerca de que cabe a la ciudadanía un papel más activo en la lucha contra la corrupción, castigando a los políticos que no cumplieron con el pueblo, negándole su voto.
Según los prelados paraguayos, las elecciones se constituyen en la mejor oportunidad para premiar a los que con su conducta honran y sabrán honrar el cargo y “castigar” con el voto a quienes son indignos porque han traicionado la confianza de los ciudadanos.
La gran pregunta es por lo tanto si los electores optarán por el voto “castigo” en las elecciones municipales o tendremos de vuelta lo mismo de siempre, es decir, una complacencia hacia quienes incluso tienen la caradurez de pretender el rekutú, a pesar de las múltiples denuncias “ya sea por actos inmorales e impropios, ya sea por la impudicia de sus actos, ya sea por la ineptitud e incompetencia en el ejercicio de sus funciones”, como expresa el comunicado episcopal.
La exhortación de los obispos suena fuerte en vísperas de los comicios, al influir sobre los electores para que éstos evalúen a una clase política que muchas veces ha estado al servicio precisamente de manejos desprolijos, lo que directamente avala el propio HC, al apoyar a muchos candidatos locales muy cuestionados, y todo porque forman parte del apoyo de base del jefe de Estado, convertido en jefe de campaña de la ANR con tal de arrimar adhesiones para su pretendida reelección.
La dura realidad social
De este modo, a Cartes no le importa la dura realidad social en la que los políticos tienen mucho que ver con sus desmanes al erario público, con tal de hacerse cada día más fuerte y con una madeja cada vez más grande de los hilos del poder hegemónico.
La verdad es que con esta actitud, HC ha convertido las elecciones municipales en un verdadero plebiscito para su propia gestión y modo de gobernar.
Su intención de “coloradizar” los municipios de la República choca con lo que dicen los mismos obispos acerca del ejercicio responsable del voto: “Es importante evaluar las propuestas de los candidatos, pero, sobre todo, es imprescindible considerar la honorabilidad y rectitud de su vida, demostrada en sus acciones públicas y privadas; deben ser personas reconocidas por su compromiso con la vida y la familia; por su trayectoria de trabajo solidario con el vecindario y con la comunidad; así como por el cuidado del medio ambiente. Invitamos a votar en conciencia, sin ningún tipo de presión ni prebendas, respetando la propia dignidad que nos viene de ser hijos de Dios celosos del bien común”.
Está claro entonces que toca a los votantes utilizar el sufragio para demostrar a los políticos que ya no tolerarán a aquellos candidatos que no han tenido un compromiso con su comunidad, sino que se han servido de ella para enriquecerse a costilla de sus conciudadanos.
Ejemplos sobran de la clase de políticos que deben ser rechazados por los electores, como en el caso emblemático de Ciudad del Este, donde llega el momento de decir basta al Clan familiar que viene dominando la escena política local desde 2001 y que carga encima una serie de denuncias por supuestos malos manejos administrativos, posibles malversaciones de fondos y falta evidente de rendición de cuentas a través de una auditoría imparcial.
Los obispos también recordaron que la época de un cambio en la forma de hacer política en el país parece estar llegando de la mano de los jóvenes estudiantes secundarios y universitarios. Y el voto joven resultará vital para esta patriada, tratándose de un electorado juvenil en su gran mayoría.
Como se suele decir, se debe aprovechar el voto para protestar y no lamentarse después durante cinco años “por lo mal que anda la situación”.
Eso de pintar con un determinado color a las municipalidades, significa un discurso retrógrado que no condice con la realidad social ni con las aspiraciones de progreso de la ciudadanía. Lo que se requiere es elegir a candidatos no contaminados que aseguren administraciones comunales honestas y transparentes, acabando con la cultura de la corrupción en sus comunidades.
Con esta tendencia al cambio en la forma de hacer política, también se estará propendiendo a crear las condiciones para intentar la superación de los graves problemas que padece la población, como la falta de trabajo, la inseguridad, la violencia, la mala atención de la salud, la carencia de viviendas mínimamente habitables y el lastimoso estado de la educación.




























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