Escribe: Luis Alen.
Decidido a continuar en el poder si gana su títere Santiago Peña, como si fuera la reentré del espectáculo de Nizugan y Cachito, el presidente Horacio Cartes ha mostrado una vez más su hilacha autoritaria con la campaña electoral que está desarrollando, basada en las presiones sobre los funcionarios y sacando de su cargo incluso a personas electas que no le rinden pleitesía, como en el caso del gobernador del Guairá, Rodolfo Friedmann.
HC lo que menos cumple es aquello de que “para un colorado el mejor amigo es otro colorado”, a juzgar por las amenazas que penden sobre los funcionarios afiliados a la ANR que simpatizan con el movimiento disidente Colorado Añeteté, porque en cualquier momento podrían sufrir la misma suerte de Friedmann.
De allí que se debe tomar en serio lo afirmado por el propio HC la semana pasada en un mitin político en Misiones, donde afirmó que ve difícil que la disidencia colorada encabezada por Marito Abdo Benítez trabaje por la fórmula Peña-Gneiting para las generales de abril, si es que ésta resulta ganadora en las internas del 17 de diciembre. Efectivamente, HC tiene razón, ya que tras la persecución a los afiliados, es posible que muchos de éstos opten por votar en contra de la dupla cartista, con lo que se podría tener un voto cruzado nunca visto antes en las elecciones presidenciales.
Esta abierta negativa a que se pudiera dar el famoso “abrazo republicano”, ocurre no precisamente como referencia al comportamiento que tendría Marito en el caso de una derrota, sino en el sentido de la propia conducta que ostentarían los oficialistas con la soberbia del ganador y con las ínfulas de insustituible que posee de sobra el mismo HC.
La política del miedo
Cartes es un especialista en infundir miedo a sus correligionarios empleados públicos. Muchos de ellos han sido desplazados de sus lugares de trabajo, o si no que lo digan los funcionarios partidarios de Friedmann en Villarrica, cuyo ingreso fue vedado en el portón de la gobernación por orden expresa del nuevo gobernador que responde a las órdenes de HC. Es decir, o se hacen cartistas, o directamente ya no trabajarán.
La vuelta a fojas cero del caso villarriqueño, después de seis meses de una tragicomedia de varios actos y cuando ya se creía superada la situación de la “renuncia” fraguada de Friedmann, la resolución de la Justicia Electoral del Guairá tiene todos los visos de la necesidad imperiosa que manifiesta Cartes de advertir que su poder no tendrá contemplaciones con los adversarios.
Es así como la política del miedo también se extiende a otros niveles de la vida nacional, como en el caso de los empresarios, que no osan oponerse a las medidas autoritarias de Horacio en el ámbito económico, ni siquiera planteando acciones judiciales contra sus decretos, porque saben que es una tarea inútil enfrentarse con el presidente, en vista de su total dominio sobre el Poder Judicial y el Ministerio Público.
Ocurre lo mismo con el resto de la población, por medio de la hábil estrategia de demostrar capacidad de aguante ante las presiones de los manifestantes que cierran calles y rutas causando el rechazo de los automovilistas. Es el caso último de los campesinos más pobres que marcharon por las calles de Asunción por más de tres semanas, en reclamo de la atención del Gobierno a su situación financiera desesperante.
Después que el Parlamento les concediera la posibilidad de obtener un subsidio monetario para salir del pozo de deudas y nula capacidad de producción, sorpresivamente HC cambia de parecer y veta el proyecto de ley, con lo que se complica el asunto, poniendo a los legisladores en la desagradable posición de ser eventualmente declarados “personas no gratas” por los hombres de campo, al no reunir los votos necesarios para rechazar el veto presidencial.
Con el veto también aprovechó Horacio para asestar un duro golpe a la disidencia colorada, que se identificó con los reclamos campesinos, ya que la jugada cartista tiene el objetivo de romper el posible acuerdo de los disidentes de Marito con los labriegos, a cambio de abundantes votos de éstos en la interna.
HC ya no disimula su puesta en ejecución de una firme apuesta autoritaria, contraviniendo incluso disposiciones legales al poner en marcha la campaña electoral fuera de tiempo y en forma intensa, utilizando para ello inauguraciones de obras o entregas de aportes a los moradores de cualquier rincón de la República, al estilo stronista del partido único identificado con los destinos de la Patria.
Para el efecto, en los actos de campaña presenta a su delfín Santi, quien resulta a la postre un mero agregado del montaje escénico, debiendo quedar la última palabra de orador central al propio “jefe de campaña” y hombre fuerte HC.
Lo que le espera al país
Con este panorama político, lo que le depara al país en el siguiente período presidencial no es nada tranquilizador, puesto que el cartismo quiere demostrar que vino para quedarse, o, por el contrario, si no ocurre así, lo que le espera al Paraguay es un vacío de poder y casi como algo parecido a la anarquía.
Pero a cambio de otorgar la tranquilidad a los negocios y a la sociedad, HC promete asegurar la pervivencia del actual “modelo”, según lo expresado por el propio Santi Peña, quien adelantó que el sistema de gestión cartista será mejorado aún más.
A pesar de las sobradas evidencias de que el país se encamina a un precipicio de deudas soberanas impagables en el futuro cercano, y a la realización de obras en las que campean la corrupción y la ineficiencia, el único grupo ganancioso es el núcleo empresarial del propio HC, cuyos gerentes dominan las áreas claves del accionar gubernamental, haciendo que se confundan los intereses de negocios del Grupo Cartes con los objetivos del Gobierno, en una abierta colusión ilegal y anticonstitucional.
Para evitar que siga teniendo vigencia el modelo cartista de confusión entre los intereses nacionales y los del grupo empresarial del presidente, los colorados tienen la magnífica oportunidad de rechazar este futuro del país votando por un cambio en la interna del 17 de diciembre. Si no lo logran, la dirigencia republicana y los afiliados colorados serán responsables del peligro de instalar una dictadura de “negocios” en el Paraguay.
Además, existe la posibilidad siniestra que se instale en el país un narco Estado, ya que ni siquiera el dinero ni el poderío de HC han podido frenar el avance de grupos delictivos como el brasileño PCC (Primer Comando da Capital), que a estas alturas ya tiene casi el dominio total de la frontera, según los servicios de inteligencia, tanto del país vecino como de Estados Unidos.
Si gana Santi la interna, las generales de abril se constituirán en la prueba decisiva para conocer hacia dónde va el Paraguay. Depende del electorado una decisión en el sentido de buscar otra salida al actual brete en que se encuentra la Nación, amenazada por las mafias del narcotráfico, el contrabando de cigarrillos y de armas, impulsados por el crimen organizado, o se libra de este escollo optando por otro signo político que le garantice las libertades ciudadanas en el marco de la vigencia de las leyes que le protejan a la sociedad paraguaya de caer en manos de grupos mafiosos empresariales que buscan controlar el Estado y los destinos de la Nación.
El destino del país no puede ser que se parezca a lo que le pasa actualmente a Ciudad del Este, donde el grupo dominante del Clan Zacarías Irún lo tiene todo bajo control, incluida la Justicia y la Fiscalía. El maridaje HC-ZI le proporciona ahora al cartismo la oportunidad de ganar la interna, pero difícilmente pueda vencer en abril, a pesar del manejo que poseen de los entuertos de la Justicia Electoral y del Poder Judicial en su conjunto.
Es que cada vez más la entente HC-ZI está en la mira de los Estados Unidos, dada la atención que le presta Donald Trump al avance de los grupos del crimen organizado en la Triple Frontera, como eventuales financistas nada menos que de grupo radicales islámicos, que se surten de recursos en su relacionamiento de “negocios” con la mafia fronteriza por medio del lavado de dinero de los distintos tráficos ilegales que se dan en esta región del Cono Sur sudamericano.




























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