Escribe: Luis Alen.
Como nunca antes en la historia del Paraguay, unos comicios generales ponen a elegir al electorado entre continuar avalando el creciente poder hegemónico de un grupo empresarial o definitivamente romper el blindaje de la mafia político-judicial que le sirve de sustento.
Desde 2014 hemos venido advirtiendo del plan autoritario de Horacio Cartes y sus impresentables, destinado a “formalizar” todos los negocios, legales e ilegales, que forman parte del universo económico mayoritario del país. La corrupción y la impunidad adornan un sistema que evita un auténtico progreso nacional y el llegar a niveles elevados de credibilidad a nivel internacional.
Si no le salió a HC su plan continuista de la reelección, ya el año pasado se podía evidenciar la consigna del poder detrás del trono, ya sea a través de un títere en el Palacio de López o del primer asiento en un Senado que por su menor tamaño en número de miembros le será más fácil cooptar, como ya lo hizo con la Cámara de Diputados en el período que fenece, ya sea con prebendas o directamente con dinero en efectivo.
Pero nadie en su más severo sueño de pesadillas se habrá imaginado que HC llegaría no sólo acompañado por un montón de impresentables de la política, sino que se daría el lujo de presentarse “blindado” nada menos que por la Corte Suprema de Justicia, con su patente inconstitucional de senador activo en mano, concedido por los magistrados de la alta instancia judicial convertidos no precisamente en “cortesanos” como los endilgó el comunicado del partido Patria Querida -un mote para definir a los domesticados al servicio del poder- sino en los auténticos fogoneros de la caldera cartista, cual dioses del Olimpo que están incluso por encima de la Constitución con sus fallos a contramano del marco legal de la República.
Un plan perverso
A partir de su derrota en la interna del 17 de diciembre, HC puso en marcha un plan perverso que le permitiera llegar a las generales del 22 de abril con la seguridad de tener la sartén por el mango. Y lo consiguió, con el expediente de una Corte sumisa a sus propósitos, con el agregado de un Marito Abdo vencedor incuestionable que, vaya a saber con qué as bajo la manga, se convirtió en un obediente faldero en los palcos de la campaña, dejando la voz cantante a su jefe de campaña de facto.
El plan de poder del cartismo se fue tejiendo a partir de una refinada serie de pasos que se cumplieron con puntillosa rigurosidad. Primero sobrevino el “abrazo republicano” del Día de los Inocentes, entre HC-Marito; y así se consagró el nuevo maridaje que suplanta el que Horacio tuvo con Javier Zacarías Irún para consolidar el liderazgo en la ANR.
Este enroque en las alturas del poder era necesario para dar la impresión de la nueva “unidad granítica” al estilo estronista que tanto les gusta a los colorados, y así se pusieron todos los engranajes a punto, tanto los del Estado como los de la faltriquera de HC, para hacer andar la costosa maquinaria electoral, a lo largo de toda la campaña y para el día D de las elecciones.
Asegurada la adhesión abdista a los designios de HC, como moneda “barata” de cambio apareció una encuesta mandada a hacer a medida, donde el candidato colorado aparecía 30 puntos por encima de Efraín Alegre-Leo Rubín, que seguramente ni el propio encuestador –Francisco Capli- se lo creyó, a tal punto que, en grosera contradicción pero esta vez con la verdad en los números, hacía aparecer con la mayoría del Senado al Frente Guasu de Fernando Lugo, superando ampliamente a la lista colorada encabezada por el mismísimo HC.
Haciendo aparecer como cómodo ganador a Marito, la estrategia de Horacio pasó a centrarse en el operativo blindaje, con una Corte Suprema que preparó el camino, comenzando por blanquear todo el proceso irregular y anticonstitucional de la enmienda del año pasado, y siguiendo con el visto bueno al procedimiento para la cuestionada elección de la terna para fiscal general, que desembocó luego en el nombramiento por el Senado de la elegida de Cartes, Sandra Quiñónez, quien como puesta allí por HC, le debe por ello tanta fineza que difícilmente vaya a dictaminar en su contra en cualquier investigación futura sobre sus medidas inconstitucionales al frente del Gobierno.
A continuación, el blindaje no podía estar completo sin el aditamento de la ley que reglamenta el artículo 201 de la Constitución, que establece la pérdida de la investidura por parte de un legislador pillado in fraganti en tráfico de influencias o en alguna conducta incompatible con el decoro y la honorabilidad de la función parlamentaria, además de estar incurso en algunas de las inhabilidades previstas en el texto constitucional.
Resulta evidente que a HC le quita el sueño la posibilidad de correr la misma suerte de Óscar González Daher en el próximo período, o que no le dejen jurar como senador, que hasta previó, en el caso de no ser admitido en el Senado, con volver a la dirigencia deportiva con el fin de seguir influyendo sobre el poder.
Pero, ¡oh casualidad!, para convalidar la aceptación por el Senado de la fiscala general Quiñónez, HC tuvo el aporte de los votos de algunos integrantes del movimiento de Marito, Colorado Añetete, en una clara demostración del resultado positivo del flamante maridaje. Estos mismos votos, con el auxilio de los liberales llanistas y hasta de votos “distraídos” como el de Hugo Rubín del Encuentro, o Desencuentro, Nacional, le sirvieron a HC en bandeja el autoblindaje, que después fue vetado parcialmente por el mismo presidente ante la reacción ciudadana adversa, tachando el artículo referente a la necesidad de contar con sentencia judicial definitiva, es decir de la Corte “cortesana”, para que se le eche a algún legislador.
Pero quedó firme, en forma notable, la obligación de tener 30 votos en el Senado y 53 en Diputados, es decir la mayoría absoluta de dos tercios, para sacarle a alguien la investidura parlamentaria, al contrario de antes, cuando sólo con la mayoría simple se podía votar en ambas cámaras sobre el particular.
Sin estos votos arrimados con adhesiones de Añetete y de la “oposición”, el cartismo no hubiera triunfado en sus propósitos hegemónicos.
Romper el blindaje
Ahora se viene la lucha “por la permanencia”, por parte del cartismo, ya que de la elección del próximo domingo depende su futuro inmediato, signado especialmente por las nubes grises que se aproximan en junio-julio, previendo lo que sería un invierno crudo de postergación en el caso que se cumpla lo dicho por el profeta Fernando Lugo, que no permitirá que juren como senadores tanto HC como Nicanor Duarte Fr utos y Juan Afara.
El ominoso presagio luguista sacudió la estantería de los popes cartistas de la ANR, haciendo que en vez de festejo por el triunfo en las presidenciales, se tenga el domingo un eventual velorio por el posible rechazo rotundo que el electorado le dará a la lista 1 para el Senado, haciendo funcionar como nunca antes el famoso voto cruzado.
Porque finalmente del comportamiento del electorado depende que se haga efectiva la premonición del ex obispo. Si HC tiene una buena elección, con un Partido Colorado que reúna por lo menos 15 a 17 bancas, la expectativa de contar votos liberales llanistas y otras fugas opositoras, hará posible que Cartes llegue fácilmente a los 23 votos para tener el quórum que posibilite su jura. Y menos aún se tendrán los 30 votos que requiere después un posible pedido que se haga para quitarle la investidura, una vez que haya prestado juramento.
Si HC no tiene buena elección, cambia radicalmente el escenario. Las peores previsiones, incluso de los propios colorados, hablan de una cantidad de curules que no pasaría de 13 en el Senado, para la ANR, mientras que el Frente Guasú tendría un poco menos y el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), por primera vez en el tercer lugar, quedando el resto de las bancas repartido entre los partidos menores y los votos de los movimientos independientes. En este escenario se haría mucho menos probable la posibilidad del cartismo de llegar a los 23 votos, lo que le llevaría a pensar dos veces a HC en una eventual renuncia después de junio, por lo que intentaría ya ahora presentar su dimisión al Congreso actual, toda vez que tiene que ser aprobada en sesión bicameral.
El trámite dado a la renuncia de Juan Afara, la semana pasada, puede marcar un precedente para el mismo camino de HC, pero igual queda en la incertidumbre su jura o no ante el nuevo Senado, que así como están las previsiones de las encuestas, no le tomaría el juramente de rigor tanto a él como a Nicanor y a Afara.
Choque de poderes
Se conforma así un panorama institucional complicado para el país, en los próximos meses, por la posible reedición del mismo escenario que le impidió a Nicanor Duarte Frutos jurar en 2008, quedando en manos de la Corte la decisión final, que no le vino tan rápido a NDF, ya que la máxima instancia judicial sólo se expidió en 2010, ratificando que Nicanor podía jurar, pero ya el ambiente político era totalmente diferente, a tal punto que el ex presidente tuvo que desistir de su intención de ser senador activo.
Así las cosas, el choque de poderes vuelve a ser inevitable, con lo cual se puso en entredicho la vida institucional de la República, quedando de paso en evidencia la debilidad de uno de los pilares fundamentales de nuestra democracia, como es el cumplimiento fiel de los dictados constitucionales y la aplicación irrestricta de las leyes.
Comenzando por los propios políticos y altas autoridades judiciales, la Constitución puede ser interpretada a la medida de sus intereses, lo cual es inadmisible para la salud democrática de la nación. Y todo esto se hace a vista y paciencia de la ciudadanía, que ahora tiene la mejor oportunidad para romper el blindaje que se auto impuso la mafia político-judicial auspiciada por el cartismo en los últimos años, con su plan hegemónico y autoritario de un poder omnímodo al estilo estronista.
Es la ocasión entonces que le cabe a los ciudadanos, quizás la última vez, para no otorgar su voto y “botar” al proyecto cartista de poder al basurero de la historia.
El problema del voto disperso que podría haber para el Senado, es finalmente una ventaja para los partidos tradicionales, el Colorado y el Liberal, de acuerdo con el sistema electoral proporcional. Si el voto popular independiente se divide mucho entre las diferentes propuestas, eso no ayudaría en la intención de reducir el poder cartista.
Lo que lleva a calcular que sería mucho más conveniente, en esta perspectiva, que se aplique en forma inteligente el voto útil hacia alguna lista que tendría mayor peso e independencia ante los dictados de HC y sus impresentables.
Se debe poner en guardia a los ciudadanos electores que algunas listas independientes están sospechadas de haber sido financiadas por el cartismo, en atención a sus costosas campañas de propaganda en las calles, en los medios y en las redes sociales. Incluso algunos que encabezan dichas listas llegaron a dar su apoyo al candidato colorado a la presidencia, como el caso del senador liberal Carlos Amarilla, de la Lista 10 Compromiso Ciudadano, quien por esa causa fue abucheado por gran parte de la gente, comenzando por sus propios correligionarios. La misma adhesión a Marito se escuchó del senador Arnaldo Giuzzio, de la Lista 123 Somos Paraguay, otrora un integrante de la bancada del Partido Democrático Progresista (PDP), de la senadora anticarlista Desirée Masi.
De allí que habría que sopesar bien el voto, especialmente para el Senado y Diputados, atendiendo a la posibilidad de que se esté votando opositor anticartista, pero resulta que el votado podría convertirse luego en satélite de HC en el Parlamento.
Por supuesto, una orientación clara es no votar por quienes desean la reelección y que conforman la bancada segura para HC, como los colorados cartistas de la lista 1 (Javier Zacarías Irún, Juan Darío Monges, Lilian Samaniego, etc.) y los liberales llanistas de la Lista 2 que le dieron la mayoría a Cartes en el tema de la enmienda “de sangre” del año pasado.
Estos mismos votos también se juntaron este año con la ley de autoblindaje y para la elección de la fiscala general del Estado.
Por ello, el voto conciente y comprometido del ciudadano resulta vital en esta oportunidad para derribar el blindaje de HC y de sus impresentables.




























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