Evitar vuelta del autoritarismo

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El pueblo paraguayo bajo ningún aspecto puede permitir un eventual regreso a la época oprobiosa de la dictadura, que intenta de nuevo hacer regresar el Gobierno de Horacio Cartes Jara.

Los planes e intentos de soliviantar la Constitución Nacional son muy claros. La ciudadanía, más que nunca, debe estar atenta y despierta, para abortar cualquier plan autoritario que se quiera gestar desde el Palacio de Gobierno, empujado el presidente por un grupo de adulones de turno.

A lo que debía dar toda la atención, el pueblo, el Gobierno le da la espalda, priorizando intereses sectarios, sobre lo colectivo. El martirio y la injusticia que experimenta la ciudadanía, poco o nada le importa a este Gobierno y a los anteriores.

La anhelada voluntad política es la que menos aflora en nuestras autoridades, que no tienen la mínima sensibilidad para superar la abismal diferencia social, que existe en este país, donde la brecha cada vez es más ancha, entre ricos y pobres. Y conste que en la agenda del presidente Cartes, este tópico era una de sus principales prioridades (sic).

Reatando de nuevo el peligroso vocabulario del autoritarismo, que se insinúa con insistencia peligrosa desde este Gobierno, comenzando con el pisoteo a la Constitución Nacional, debe ser un punto de mucha atención del pueblo paraguayo, que ya sufrió el rigor de 34 años de bestial dictadura, y que nunca más querrá su regreso.

Aquí en la capital del Alto Paraná el pueblo esteño es el fiel reflejo del sufrimiento de la prepotencia y el autoritarismo, porque desde hace más de 15 años siente en carne propia el avasallamiento continúo del estado de derecho, que tiene como protagonista principal e ideólogo a un clan perverso, que tomó por asalto la ciudad y hoy sus habitantes se debaten en la absoluta mendicidad y miseria.

Ciudad del Este, desde hace años, pasó a convertirse en una tierra de nadie, donde la Constitución y la ley son letras muertas. En esta comarca fronteriza lo que impera es la “Ley Zacarías”, donde los administradores de impartir justicia apenas son funcionales al capricho y antojo de un grupo dominante, bajo la batuta de Javier Zacarías Irún, sospechado con su esposa y su entorno más inmediato de un colosal desvío de los recursos públicos de la municipalidad paranaense.

Algunas autoridades y políticos buscan confundir a la opinión pública nacional e internacional, al referir que el Paraguay experimenta un pleno ejercicio de la democracia y el respeto al estado de derecho. Es un absurdo cinismo, que no pasa más allá de las palabras. La realidad es totalmente otra.

El pueblo está en total indefensión, donde los poderes fácticos imponen su influencia sobre las instituciones y organismos que justamente deben imponer reglas claras, para que haya una justicia justa.

El Paraguay ha dado en materia de derecho un terrible retroceso. Aquí se aplica aquel dicho popular y muy común entre los de mente autoritaria: “Para los amigos todo, para los enemigos la ley”.

 

Por tanto, reiterando, el pueblo paraguayo debe estar vigilante sobre la intención de algunos trasnochados nostálgicos, que buscan, por todos los medios inviables, la perpetuación en el poder, violentando la Constitución Nacional. La ciudadanía debe estar más que nunca unida para impedir el regreso del autoritarismo.

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