Fracasó plan del Gobierno para evitar la caída de la dinámica económica

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Escribe: Luis Alen.

El año termina con el Gobierno reconociendo que el incremento del PIB será mucho menor del esperado, llegando a sólo 3 por ciento, del 4 por ciento o más proyectado a comienzos de 2015.

Como ya se había advertido por parte de algunos analistas, incluido el de esta columna, el fracaso de la planificación económica que ponga en ejecución proyectos claves de infraestructura, y así mover la economía de tal forma a producir efectos multiplicadores en los demás sectores, tuvo su contribución decisiva en este resultado desalentador.

Ni siquiera las grandes inversiones privadas en la construcción, o las multimillonarias contrataciones de créditos internacionales a través de los bonos soberanos y en otras fuentes de financiamiento por casi 3 mil millones de dólares en los últimos tres años, actuaron en forma eficaz como factor anticíclico con el fin de mantener altos niveles de crecimiento económico, como sería el caso de 5 o 6 por ciento, que son los indicados con miras a reducir el impacto del aumento poblacional.

Se debe advertir que el nivel de 3 por ciento ya prácticamente es neutralizado por la tasa de natalidad del país, que se mantiene cerca del 2 por ciento anual. Es obvio entonces que la capacidad de consumo de la gente está cada vez más presionada por la falta de dinámica económica y por el incremento en los comensales de la torta.

El entorno regional y la crisis interna

Resulta cierto que las crisis en los países vecinos, con su errática tasa cambiaria, repercutieron sensiblemente en el panorama productivo menos dinámico del Paraguay.

Pero no es menos verdadero que ante la situación planteada, era lógico suponer que el Gobierno de Horacio Cartes daría un fuerte impulso a las obras públicas y a la atracción a las inversiones privadas. En el primer caso, si bien hubo suficiente financiamiento externo, la ejecución de los proyectos ha tenido una lentitud exasperante, mientras que HC dio señales contradictorias a los potenciales inversionistas al tomar medidas que no han sido favorables para crear un atractivo ambiente de negocios, como el tope a las tasas de tarjetas de crédito o el monopolio petrolero.

El empresariado respondió con tímidas protestas a la falta de una buena conducción económica, pero la necesidad de mantener un frente cohesionado con un gobierno de extracción empresarial, obligó a los dirigentes gremiales a no adoptar posiciones muy críticas contra HC, más aún cuando todavía está en pleno desarrollo la lucha contra los irregulares armados del EPP en el norte del país, donde se juegan la vida los ya pocos empresarios que se animan a incursionar por esas tierras con su ganadería o con otros proyectos productivos, debido al acecho de bandas armadas que se dedican a la extorsión del “impuesto revolucionario”.

La influencia de la crisis brasileña, la falta de recuperación de los precios de commodities que el Paraguay exporta, y perspectivas inciertas con el nuevo gobierno argentino, todo apunta a una mayor incertidumbre en cuanto a la previsión de crecimiento para 2016, situándose la meta en poco más del 3 por ciento, sin llegar a 4 por ciento, de acuerdo con las estimaciones del Banco Central.

La construcción de las ampliaciones de la central de Yacyretá, tras un entendimiento con la Argentina sobre el Anexo C del Tratado, así como un esfuerzo notable por adelantar lo máximo posible las demás inversiones públicas en rutas o aeropuertos, podría significar un impulso notable para la economía.

 

Pero todo dependerá finalmente de una correcta planificación de los recursos disponibles, sin dilapidarlos en prioridades políticas dudosas o en la afanosa búsqueda del poder total por parte de HC. 

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