Gobierno carece de políticas para hacer frente a creciente pobreza en el campo

185

Escribe: Luis Alen.

El reclamo de la condonación de la deuda campesina, por más que haya sido manipulado hábilmente por los políticos opositores al régimen cartista,   ha demostrado cuán seria es la situación de crisis que se va agravando en la población más pobre del campo.

El problema campesino de pobreza y marginalidad creciente es real, lo confirman estudios realizados sobre la economía agraria paraguaya, que indican la necesidad urgente de abordar la cuestión, con el fin de mantener en sus fincas a los exponentes de la agricultura familiar, que serían unas 240 mil parcelas pequeñas de menos de 5 hectáreas, pero que responden en aproximadamente al 70 por ciento de la provisión de alimentos a la población del país.

Mucha gente en las ciudades ha criticado, especialmente en las redes sociales, a los campesinos manifestantes por las calles de Asunción, durante los meses de julio y agosto, tratándolos de haraganes y aprovechadores de la coyuntura política, con el fin de sacar alguna tajada del Gobierno con el pedido de condonación.

Pero la presencia campesina en la capital no era otra cosa que la consecuencia del fracaso de las políticas de “reforma agraria” y de mantenimiento de los labriegos en sus fincas, atendiendo al hecho de la imposibilidad de contar con producción de renta y al mismo tiempo de autoconsumo en tan poca superficie de terreno cultivable.

 

Contradicción entre mayor PIB pero más pobreza

 

La crisis de la agricultura familiar paraguaya explica en gran parte el agravamiento de la pobreza en el país, a pesar del crecimiento sostenido de la economía y de su tamaño, en los últimos 25 años, expresado en un indicador por excelencia de desarrollo económico, como lo es el Ingreso per Cápita, que aumentó de US$ 1.000 a US$ 4.081, en el lapso que va de 1992 a 2015, sobre la base de dividir el Producto Total (PIB) por la población.

Pero en el mismo período la población afectada por la pobreza se incrementó de 16 por ciento a 24 por ciento, pasando de 800 mil personas a  1.500.000 personas. Es decir, el Paraguay es hoy más rico en general, pero con mayor número de pobres.

Coincidente con la protesta campesina, fue lanzado el libro “La degradación de la agricultura familiar en el Paraguay”, del experto Georg Birbaumer, un técnico de la asistencia alemana residente en el país desde hace varios años, quien es tajante al afirmar, en base a su observación con datos científicos, que “para la eliminación de la pobreza rural extrema y la conservación de la gente en el campo, urge la aplicación de políticas agro-rurales alternativas a los actuales vigentes para la agricultura familiar”.

Agrega que “a estas familias habrá que seguir otorgando subsidios financieros para mantenerlos por encima de la línea de pobreza extrema hasta que el Estado logre la generación de empleos alternativos a la agricultura familiar en la cercanía de su hábitat”.

Asimismo, “esto requiere de la aplicación de estrategias de políticas de desarrollo rural acertadas, que permitan acceder a la población rural a una mayor superficie de tierra o mayores ofertas de ingresos extra-prediales”.

No sólo se deben aplicar políticas diferentes sobre la tierra y la producción pasible de incrementar los ingresos campesinos, sino también se debe aumentar la oferta de empleo en las cercanías de los fundos, atendiendo a la realidad del incremento sostenido de los ingresos extra-prediales, según Birbaumer.

 

Entre estos ingresos aparecen las transferencias condicionadas del Gobierno para la población más pobre, así como las remesas y las famosas “changas”. Esto confirma que los campesinos son cada vez más dependientes de los ingresos fuera de la finca, lo que explica su urgencia por contar con la condonación de sus deudas, dado el fracaso de la producción agrícola para cubrir la mayoría de los gastos de la economía familiar.

Facebook Comentarios

Compartir