El presidente de la República Horacio Cartes prioriza la campaña electoral y se olvida de localidades estratégicas, como Ciudad del Este, que hace tiempo no puede recuperar su vivacidad comercial por una serie de factores, que van desde el férreo control fronterizo impuesto por Brasil, así como también del total desinterés del gobierno paraguayo para reactivar la economía local.
Tenemos un gobierno al que no le importa el devenir de los habitantes de esta región fronteriza del país, que es sabido que, desde hace años, se debate en una terrible crisis. Pero pareciera que esa situación no es un motivo valedero para que el actual jefe de Estado demuestre preocupación por el momento que enfrenta la otrora capital mercantil de la república.
El desempleo ha crecido de manera superlativa con el constante cierre de negocios en la capital del Alto Paraná; la marginalidad ha aumentado y la policía no encuentra solución al problema de la inseguridad, que se ha apoderado de esta zona fronteriza del país, como de una gran parte del territorio nacional.
Sin embargo, todos estos inconvenientes pareciera que no son motivos suficientes para que el Gobierno se ocupe de manera seria y responsable de uno de los municipios más importantes en término de recaudación para el Estado paraguayo. Ciudad del Este ha sido ignorada por los últimos presidentes de la República. Y el actual mandatario no es la excepción, continúa mostrando la espalda a este distrito altoparanaense.
Hace un poco más de una década que la capital comercial del país ha ingresado en una recesión económica profunda. La situación cada día se vuelve preocupante, porque ningún administrador de turno del Ejecutivo gubernamental ha demostrado voluntad política para intentar recuperar la vivacidad económica en esta zona fronteriza, atendiendo que un 90 por ciento de la población, vive y subsiste del sector mercantil.
Cartes, penosamente, se pasó priorizando en estos cinco años de gestión sus negocios particulares y otorgando protección e impunidad a su entorno político, como Javier Zacarías Irún, Víctor Bogado, Oscar González Daher, entre otros, acusados e investigados por hechos de corrupción perpetrados en perjuicio de la ciudadanía y el Estado paraguayo.
Hoy varios de estos personajes, salpicados por esquilmar las arcas públicas tienen la “protección” del presidente de la República, quien a dedo maneja la justicia y los otros órganos del poder. El clan Zacarías, sospechado de vaciar la municipalidad de Ciudad del Este, no fue investigado y la intendente Sandra McLeod se salvó de una intervención, gracias a la “benevolencia” de Cartes, quien direccionó a sus diputados en contra de la intervención.
Si el jefe de Estado actuó de esta manera, cómo puede seguir pontificando en los cuatro cantos del país, la “transparencia de gestión pública”, si varios de su entorno político más inmediato, inclusive, algunos de ellos precandidatos a cargos legislativos, son investigados por presuntas irregularidades. Pero pareciera que esto no es un impedimento para que el mandatario se aleje de los políticos escombros, como Zacarías Irún, Víctor Bogado, por citar algunos.
Mientras Horacio Cartes se dedica a ofrecer impunidad a conocidos políticos corruptos, Ciudad del Este está en el total olvido por el Gobierno.




























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