¿Hasta cuándo lo banca Cartes?

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El presidente de la República, Horacio Cartes, está jugando con fuego al seguir sosteniendo, políticamente, al clan Zacarías en Ciudad del Este. Este grupo familiar, que se empotró en el poder comunal desde el 2001, viene recibiendo la repulsa generalizada de la ciudadanía paranaense, por la imperante corrupción en la institución municipal.

Hoy en día ya se torna insostenible este el clan en la comuna de la capital departamental. Pero a pesar de eso, algunos poderes fácticos continúan otorgándole impunidad para seguir esquilmando los genuinos recursos públicos.

Sin embargo, el clan Zacarías, como si nada hubiese ocurrido, sigue metiendo la mano en la lata y hoy se ha convertido en un multimillonario, sin que se tenga historial de que sus integrantes hayan trabajado en el sector privado, tanto Javier como su esposa, la hoy intendente, Sandra McLeod.

Las irregularidades de gestión fluyen por todos los costados en la municipalidad de Ciudad del Este, pero ninguna institución hasta ahora osó en abrir una investigación contra el clan, que goza de una férrea impunidad, principalmente de la justicia, donde varios fiscales y jueces de la región son sometidos al poder fáctico.

El Gobierno no puede seguir identificándose con un clan familiar ensombrecido por la corrupción. Cuando salta al tapete este urticante tema en Ciudad del Este, la ciudadanía, directamente, relaciona con las actuales autoridades comunales, a cuya cabeza aparece la esposa de Javier Zacarías Irún, pero el que en realidad administra la institución es el diezmado político esteño.

El mandatario no puede seguir cayendo en esta incoherencia. Desde su Gobierno insta al combate a la corrupción, pero al mismo tiempo sostiene a un clan que hace aguas por todos lados, y que ya le tiene cansada a la ciudadanía trabajadora de esta capital fronteriza de la República. Una mayoría absoluta de la población pide la salida del clan Zacarías de la municipalidad, que ha convertido su gestión en un lucrativo negocio privado.

A los Zacarías en esta zona del país se los relaciona con la corrupción. Pero la justicia no actúa, no acciona y no hace nada para desvendar los misteriosos entretelones que están guardados bajo la alfombra de la comuna paranaense.

El pueblo pide a gritos intervención de la institución. Técnicamente se torna difícil el funcionamiento de la municipalidad, porque desde hace años que se maneja con préstamos bancarios, para pagar salarios y a algunos proveedores privilegiados, que son de su propio entorno.

Hoy, con la instalación de una Junta Municipal un poco más patriota, con una mayoría opositora, el clan comenzó a empantanarse, porque ya no tiene a los serviles concejales para extenderles impunidad, para continuar aplicando sus “golpes”.

El Ministerio Público a través de la fiscalía de Delitos Económicos tiene la obligación de realizar un trabajo serio y minucioso, con todas las pruebas documentales a la vista. Igualmente, la Contraloría General de la República (CGR), principal órgano contralor del país, deberá realizar una auditoría de gestión contable de los 15 años de manejo irregular de la municipalidad esteña.

 

¿Hasta cuándo el clan Zacarías soportará la presión de la ciudadanía, que exige transparencia de gestión? Se cree que la salida de este grupo perverso será hasta que Cartes le retire su apoyo político. Luego, por un desencanto natural deberá dejar la comuna paranaense, para retornar la tranquilidad a la ciudadanía. 

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