HC ataca a la Fiscalía, mientras crecen denuncias de corrupción

81

Escribe: Luis Alen.

La consigna de HC es amedrentar y amenazar con sanciones para que sus leales no se fuguen de su proyecto de impunidad, con el cual blindarse no sólo para lo que resta del actual mandato sino para el próximo período 2018-2023. El “precio de la lealtad” es para Horacio Cartes dejar que sus operadores políticos cometan sus trapisondas a la sombra del poder.

De esta forma, se suceden sin parar las denuncias de corruptelas en ministerios y entes públicos, cometidas por exponentes del entorno cartista, sin que la fiscalía y la Justicia actúen, sometidas como están a las órdenes del único líder.

Para completar la arremetida que le garantice la continuidad en el poder por interpósita persona, en este caso a través de Santiago Peña, HC busca con total desparpajo y en forma explícita, sin rodeos, desarticular cualquier movimiento en su contra que pueda surgir en la fiscalía y en el Poder Judicial, demostrando de paso el total sometimiento de estos organismos que en teoría, según la Constitución, deben ser independientes de los vaivenes políticos.

 

¿“Acepta” ir al Senado?

No contento con imponer su candidato a la presidencia de la República, Horacio ahora desafía nuevamente a la ciudadanía con su “aceptación” a la candidatura para la lista del Senado, a pesar de que claramente se lo impide el texto constitucional, que establece que los ex presidentes de la República pasan a ser senadores vitalicios.

Con su actitud, HC agrega ex profeso un elemento más de incertidumbre en el tablero político nacional, continuando con un libreto que lo viene cumpliendo puntillosamente desde el año pasado, con el objetivo de confundir y desalentar el surgimiento de liderazgos tanto en el sector oficialista, hoy devenido en “Partido Colorado Cartista” (PCC), como en la oposición anticartista, ya sea ésta disidente colorada, en el liberalismo, en la izquierda y en el más amplio sector de los independientes.

En forma desembozada y sin ningún escrúpulo, Cartes utiliza la residencia presidencial Mburuvicha Roga como si fuera una seccional más, donde por ejemplo el jueves pasado reunió a más de 1.000 seccionaleros de Asunción y el departamento Central, para arengarlos y lanzar mensajes de amedrentamiento contra quienes no acaten sus órdenes.

A través de una grabación en secreto –pues fueron confiscados a la entrada los celulares- se conocieron las municiones de grueso calibre lanzadas por el presidente contra el fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, por los procedimientos llevados a cabo con motivo de los sucesos en el Congreso y el PLRA, en la pueblada cívica del 31 de marzo al 1 de abril, y que fue el certificado de defunción del intento cartista de reelección.

Muchos de los seccionaleros aprovechan el momento y compiten entre ellos a ver quién tiene la pose más servil al servicio del amo de turno en el Paraguay, conociéndose de paso en la prensa las denuncias de groseros casos de corrupción en la administración pública, donde precisamente se hallan involucrados varios de los operadores más conspicuos del cartismo, “casualmente” sin que el ministerio público a cargo de Díaz Verón ni la Justicia estén muy apurados en investigar a los denunciados.

Por lo visto, como en los tiempos del “precio de la paz” de Stroessner, ahora en la era Cartes el “precio de la lealtad” al noble jefe, utilizando la jerga stronista que conoce muy bien su asesor Darío Filártiga –ex secretario de Sabino A. Montanaro- es la participación, sin ser molestado por los fiscales, en cuanto “chanchullo” resulta posible fabricar en los entes públicos para un rápido enriquecimiento a la sombra del líder HC, quien se ufana de que no necesita “robar” al Estado, mientras por otro lado admite las fechorías de sus paniaguados y verdaderos chupasangres del erario empotrados en ministerios, reparticiones y empresas estatales.

 

Acumula más poder

La intención de HC resulta más que evidente, al pretender acumular más poder con el fin de erigirse en el verdadero árbitro de la situación y enderezar el “nuevo rumbo” hacia una salida política que favorezca la continuidad de los negocios del Grupo Cartes en el poder.

La voz de orden es “cartismo para rato”, con la presidencia de Santiago Peña y la custodia de las “conquistas” realizadas en el período de Horacio, a través de la presencia de éste en el Senado, encabezando la lista de la ANR.

Imponiendo su candidatura al Senado e instalando su “delfín” en Mburuvicha Roga, HC pasará a ser el “hombre fuerte” del régimen cartista por el período 2018-2023, sin cuyo visto bueno para las medidas importantes no se podrá manejar el “mitaí” títere Santi Peña.

Sólo que la nueva imposición de HC le podrá costar bastante caro, en términos monetarios como políticos y hasta judiciales, ya que debe intentar violar nuevamente la Constitución. No le va a resultar tan fácil a Horacio, ya que incluso es posible que el Congreso le rechace la renuncia, la que debe ser presentada antes de participar en los comicios. Resulta muy posible que el oficialismo no logre reunir la cantidad de votos necesarios para la aceptación de la dimisión, en un procedimiento que establece la misma Constitución.

Las fugas de dirigentes del oficialismo cartista y el nefasto precedente de la enmienda para la reelección, han mermado las posibilidades de cosechar votos favorables en el Parlamento, lo que explica que Cartes esté llevando una carrera contra reloj para sumar lealtades y mantener unida a la tropa seccionalera, tolerando de paso toda clase de “fatos” de corrupción en los que están sospechados de participar varios dirigentes del círculo áulico y los principales operadores políticos del cartismo, especialmente a nivel de la junta de gobierno de la ANR.

Queda la opción para HC de acudir nuevamente a un parecer de la Corte, a manera de la “certeza” constitucional –no prevista en la Constitución- que ya se vio en el caso de los bonos “truchos” ofertados en el exterior y en la bolsa de Asunción, para que el presidente pueda librarse de los impedimentos que se le ponen en el camino para evitar días negros al Paraguay con su “unicato”.

Sólo que Horacio quedará muy marcado frente a los Estados Unidos, que le tienen en la mira por sus conexiones, según las investigaciones realizadas en Washington, con la mafia del narcotráfico, el contrabando de cigarrillos y el lavado de dinero, especialmente en Ciudad del Este, donde cuenta con el mal visto “maridaje” de Javier Zacarías Irún, el vicepresidente primero de la ANR y a cuya esposa, la intendenta Sandra McLeod, el mismo Cartes le tendió la mano salvadora para evitar la intervención y su eventual destitución  en la Cámara de Diputados, el año pasado.

Con las masivas denuncias de corrupción en la administración estatal más los datos a mano de las agencias norteamericanas de la cada vez mayor prevalencia y el trabajo conjunto entre el Primer Comando Capital (PCC) y el Hezbollah pro-iraní en el Paraguay, con el agregado alimentador de la escasa o nula acción fiscal y judicial para investigar las profusas acusaciones en la prensa, está servida la mesa para que con la comprobación de la injerencia abierta de HC en la Justicia para su provecho propio y la continuidad en el poder, los estadounidenses tengan la prueba para reflotar los expedientes existentes en USA contra el gobernante paraguayo, según refirieron las fuentes diplomáticas consultadas.

 

Pensar más de dos veces

El peligro real de enojar al Tío Sam, conduce a calcular que HC pensará más de dos veces para instalar su candidatura al Senado a como dé lugar, incluso violando la Constitución, cuando ya tiene precisamente la advertencia del Gobierno norteamericano de que estará vigilando el cumplimiento estricto de las estipulaciones constitucionales en materia de elecciones en nuestro país, con el fin de dar un veredicto sobre el futuro de HC en la Justicia de USA.

 

Tal vez le convendrá más a HC no estar en la lista senatorial, por lo cual incluso tendrá más tiempo libre para dirigir sus negocios, pero el problema estriba paralelamente en no dejar el terreno libre para la consolidación de liderazgos como en el del clan Zacarías, que en el próximo período podrían apropiarse del poder parlamentario, tanto en el Senado como en Diputados, poniendo en aprietos la continuidad del predicamento cartista en la política criolla.

Facebook Comentarios

Compartir