Escribe: Luis Alen.
Cuando Horacio Cartes hablaba la semana pasada en Itapúa de evitar “sorpresas” en las internas coloradas del 17 de diciembre, lo hacía evidentemente en doble sentido, porque, por un lado crece el pesimismo en las filas oficialistas porque Santi Peña no cuaja en la preferencia popular republicana, y, por otra parte, una derrota del cartismo sería catastrófica para lo que se viene después, porque la pérdida del poder significará lisa y llanamente para HC estar expuesto a rendir cuentas ante la Justicia paraguaya y eventualmente exponerse a un juicio del tipo FIFAGate, en los Estados Unidos. Aquí Cartes incorporó a un nuevo aliado en el Congreso, Fernando Lugo Méndez.
Cartes quiso ser ex profeso pájaro de mal agüero, al sentir la orfandad popular de su delfín, pero más aún, para alertar veladamente sobre lo que se va configurando en el tribunal de Nueva York en torno a la dirigencia del fútbol sudamericano, particularmente en la persona del ex titular de la APF y de la Conmebol, Juan Ángel Napout, quien fue delatado directamente por un testigo arrepentido presentado por la fiscalía norteamericana, de recibir decenas de millones de dólares en sobornos, así como también otros dirigentes como el extraditable Nicolás Leoz.
Si las premoniciones se están convirtiendo en realidades, se puede deducir de las mismas palabras del testigo, Alejandro Burzaco, ex ejecutivo principal del holding de empresas al que se otorgó la transmisión televisiva de los torneos de la Conmebol, quien deslizó la existencia de una conexión entre Napout y Cartes, además de una relación con el fiscal general Javier Díaz Verón, a través de un “juicio arreglado” del que no se dieron más detalles.
Pero no podía ser más tragicómico que otro testigo, esta vez el encargado de registrar los sobornos a los dirigentes futboleros con nombres de conocidas marcas de automóviles, tenga el mismo nombre del candidato de HC, Santiago Peña, para completar un festival premonitorio que puede convencer hasta al más incrédulo, de que si las coincidencias existen es porque también conviven en el mundo los buenos y malos augurios.
Lo cierto es que el temor de Horacio a su inminente caída es porque un debilitamiento de su poder inmediatamente le puede suponer más de un dolor de cabeza que venga por el lado de la Justicia norteamericana, a través de un nuevo proceso del tipo FIFA-Gate, o por juicios en la Justicia paraguaya, tras una eventual afirmación de un nuevo poder que surja de la oposición.
Mientras ocurre todo esto, y como medida de prevención para contrapesar lo que se viene, HC insiste con la intención de propulsar la organización tripartita con Argentina y Uruguay, del Mundial de Fútbol de 2030. Una reunión tuvo lugar el martes pasado, en el propio Palacio de Gobierno, para afinar el lápiz y proponer una hoja de ruta a presentar a la FIFA. Pero, de paso, se afirmó en forma no disimulada que el juicio del FIFA-Gate en los Estados Unidos no dificultará el proyecto, como queriendo indicar que la corporación dirigencial que por ahora se halla fuera del sonado caso va por su cuerda a continuar con el mismo “negocio” de los centenares de millones de dólares negros que ahora son objeto de pesquisa por la Estados Unidos.
Se debe hacer hincapié que la Justicia norteamericana fue la única que se animó a llevar entre rejas a los capitostes del fútbol mundial envueltos en grandes sobornos y contubernios financieros de naturaleza ilícita, mientras que las justicias de los países latinoamericanos como la de Paraguay miraron hacia otro lado todos estos años.
La corporación se defiende
De allí que el poder cartista y una parte de la clase política que le es fiel para defender quién sabe qué clase de intereses crematísticos, se haya abroquelado en el Senado para defender a capa y espada a su hombre encargado de tener controlados a fiscales y jueces, para que éstos no metan las narices en las faltriqueras de los mafiosos políticos y sus compinches, entre ellos los “empresarios” futboleros y de frontera.
Así, la corporación mafiosa que domina la política del país hizo nuevamente de las suyas con el salvataje al “capo” Óscar González Daher, cuya cabeza pendía de un hilo por la intención disidente colorada y opositora liberal no llanista-progresista del Senado, de apartarlo de la presidencia del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y apuntar así a romper las ataduras lacerantes que actualmente atrapan a la Justicia paraguaya, que evitan investigar las numerosas denuncias de corrupción que no tienen esclarecimiento ni sanción.
Lo preocupante del caso es que de nuevo Horacio Cartes hizo añicos el frente opositor liberal-luguista, una vez más para demostrar que la búsqueda desesperada del poder tiene prácticamente la única intención de mantener el blindaje judicial-fiscal, en vista de las posibles causas por corrupción y lavado de dinero del contrabando y el narcotráfico que se le avecinan a la actual cúpula gobernante en el próximo período.
No fue una sorpresa la actitud de Fernando Lugo, cuya adhesión a la pretensión de poder cartista ya se vio en el frustrado intento de la enmienda pro-reelección, y que incluso sería como una devolución de favores por su elección como titular del Senado y del Congreso, pero lo que ya no se digiere es que evite romper el cerco cartista sobre el Poder Judicial, que utiliza el chantaje, la extorsión y las amenazas contra fiscales y magistrados, a través precisamente del “hombre del peluquín”, al decir del colega senador de González Daher, Juan Carlos “Kalé” Galaverna.
No se explica la actitud de Lugo y de sus otros cuatro senadores del Frente Guasu, cuando se presentaba la oportunidad perfecta para debilitar la arremetida cartista por el poder total, a un mes de la interna colorada, y a pocos meses para las generales, donde el frente opositor ya lleva a Leo Rubín como representante de la agrupación de izquierda que lidera el ex obispo.
Por supuesto, no cayó nada bien la actitud luguista en las carpas opositoras lideradas por Efraín Alegre, lo que demostraría que el Frente Guasu no tiene mucha convicción en una victoria de la dupla Alegre-Rubín, sino en una consolidación del poder cartista. Ya lo expresaron sus voceros en el Senado, cuando explicaron que su actitud de no votar por la defenestración de Daher tuvo que ver con no incursionar en los manejos de la interna colorada.
Sin embargo, resulta todo lo contrario, porque ha sido la demostración de que definitivamente se inclinan porque se fortalezca el cartismo y no la disidencia encabezada por Marito, al apoyar la continuidad de González Daher y, de paso, del cartismo en el contralor del Poder Judicial.
La posible presencia en el próximo Senado de nada menos que Horacio Cartes, Fernando Lugo, Nicanor Duarte Frutos, Óscar González Daher, Blas Llano, Javier Zacarías Irún y otros próceres del “bienestar nacional”, demuestra lo bajo que ha caído la política paraguaya, dominada por auténticos traficantes de influencias, prebendas y canonjías que causan el alejamiento de la política de intelectuales y profesionales más capaces de elaborar leyes que sirvan para sacar de su atraso y postergación al pueblo paraguayo.
Mayoría para la impunidad
Cartes apaga totalmente a su delfín en los actos de campaña y toma el micrófono para demostrar que es él quien se presenta para detentar el poder otros cinco años más. Y lo hace además respaldado por su “mayoría pro enmienda” en alianza con Lugo y Llano, para seguir domesticando al Poder Judicial y a la Fiscalía.
Pero este dato no escapa a los norteamericanos, quienes monitorean de cerca el monumental lavado de dinero que se lleva a cabo en la Triple Frontera para financiar al terrorismo de la milicia chií libanesa de Hezbollah, aliado en estos tenebrosos negocios con el poderoso PCC, el Primer Comando da Capital brasileño, que es actualmente el mayor grupo delictivo de Sudamérica, y que prácticamente ya se adueñó de la frontera paraguayo-brasileña.
Sólo que hay un detalle sobrecogedor: los cigarrillos que salen de contrabando hacia el Brasil son comercializados por el PCC y el Hezbollah, para lavar el dinero del narcotráfico y las cajetillas son llevadas casi con seguridad en conjunto por la misma ruta de las drogas.
Para las agencias norteamericanas, el lavado resultante le estaría financiando en una parte importante al Hezbollah, por lo que la mirada se sitúa sobre la fiscalía y la Justicia paraguayas, a ver qué hacen para detener este “negocio”. Por supuesto nada, ya que, al decir de los mismos norteamericanos, campea la impunidad en un país en donde el principal productor de los cigarrillos es también el presidente de turno.
A propósito, sobre este tema se realizó un foro el martes pasado en Buenos Aires, con el aval del Congreso de los Estados Unidos, del Ministerio de Seguridad y de la Unidad de Información Financiera (UIF) argentinos, para analizar la “obsesión silenciosa” del Gobierno de Donald J. Trump, que es el financiamiento del terrorismo y la Triple Frontera. Es porque los norteamericanos mantienen su convicción de que en la Triple Frontera existen negocios que financian grupos armados en Medio Oriente.
Precisamente, en mayo pasado, la Fundación para la Defensa de la Democracia, del experto Emmanuele Ottolenghi, en un informe al Senado de Estados Unidos, hablaba de crecientes indicios de que el Hezbollah participa en el contrabando de cigarrillos de Paraguay a Brasil en sociedad con el PCC, aprovechando que el poder en nuestro país sea muy complaciente con la mafia del contrabando de cigarrillos y el narcotráfico.
El especialista en terrorismo internacional advirtió que la organización se mantiene totalmente activa en la Triple Frontera a través de operaciones de narcotráfico y lavado de dinero y que un 10 por ciento de su ingreso a nivel mundial se genera en esta controvertida región, compartida por la Argentina, Paraguay y Brasil.




























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