Histórica “guacheada” recibió HC de los estudiantes de “izquierda”

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Escribe­: Luis Alen.

Van cayendo las piezas de la selección nacional cartista. Pero no está mal cambiar  ministros que no  llenan las expectativas de la gente: el error está en un presidente de la República que debió apelar  a su sentido común y despedir a Marta Lafuente para sanear y reconducir el sistema educativo nacional, por lo menos ya a finales del año pasado, posterior a la primavera estudiantil que ahora devino en un otoño muy caliente en términos políticos.

Tiene razón la aguerrida dirigencia estudiantil cuando dijeron que nunca fueron tenidos en cuenta para la toma de medidas de renovación del sistema educativo. Los políticos, con la mirada complaciente del mismo Cartes entre 2013 y 2016 se repartieron más US$ 1.000 millones de dólares del Fonacide para financiar punteros políticos y entre los objetivos cercanos se hallaba nada menos que el inicio de la campaña por la reelección presidencial. Si no sale el Plan A, es decir si no corre la reelección queda el Plan B, con algún hombre atractivo de los funcionarios cartistas o los jóvenes de la “Camporita”.

Las famosas mesas de diálogo

Los estudiantes sabían que debían golpear ahora a Cartes o se les escapaba en la  cúspide de su poder casi al punto de continuar desarmando toda disidencia tanto  entre los colorados como dentro de una obsecuente y anodina oposición.

Ya no tragaron el caramelo de las mesas que nunca condujeron a nada sino a dilatar soluciones reales. Y fueron por más, exigiendo la renuncia de la ministra, quien haciendo caso omiso a las protestas se refugió en Mburuvicha Roga, a la espera de una decisión del presidente.

Un Cartes desorientado apeló a los consejos de algunos empresarios y consultores de imágenes, para llamar a un  nuevo diálogo con los jóvenes, pero éstos se mostraban intransigentes  y crecía la rebelión a nivel país. Evidentemente, quería seguir dando la imagen de controlar la situación, pero en la mañana del jueves surgieron datos inquietantes, como la posible obtención de los 30 votos necesarios en el Senado para pedir al presidente que mande a su casa a la ministra, o, peor aún, había informes de inteligencia que advertían sobre planes de desestabilización en marcha y que si había hechos de violencia eso le podría costar el puesto a HC.

Pese a que no “figuraba en la agenda”, Lafuente tuvo que renunciar a las apuradas, convertirse en  el fusible y salvar por ahora el pellejo de su jefe.

Consecuencias políticas

La primavera estudiantil ya presagiaba el año pasado que no dejaría títeres con cabeza por mucho tiempo, ya que los estudiantes secundarios y universitarios saben que el problema principal para ir hacia una educación de excelencia es barrer con la corrupción y los latrocinios enquistados en el sistema político durante décadas, donde el mejor currículum fue siempre cómo saber enriquecerse de la noche a la mañana. Si HC quiere por lo menos sobrevivir políticamente hasta agosto de 2018 tendrá que apostar por un método diferente de gobierno, tanto en educación como en otras áreas claves.

Lo más sugestivo de los últimos días es que la dirigencia colorada y política le dejó solo a Cartes, como indicándole que estaban más bien del lado estudiantil. Lo que no pudieron instalar HC y sus asesores es que los mismos políticos tienen mucho que ver en la repartija de los fondos inicialmente destinados a mejorar la infraestructura y la calidad de la educación.

Cartes no es ningún tonto y sabía que los políticos le estaban devolviendo la factura por sus devaneos de reelección. Con los cooperativistas y campesinos ya se mencionaban “injerencias” externas así como se acusó siempre a la federación de estudiantes secundarios de tener extracción marxista.

 

Pero aún sin intervención “foránea”, la reculada de HC debe ser considerada una derrota real para el presidente y puede dificultarle su presentación como el líder que necesita el país por otros cinco años. 

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