El administrador y subadministrador de la Aduana que funciona en la Zona Franca Global, ubicada en el Km 11,5 Monday, Alberto Estigarribia, y Rubén Garcete, respectivamente, supuestamente, mantienen cansados a los importadores que operan por la citada terminal portuaria. El hartazgo de los empresarios es por el pedido constante de coimas de parte de ambos funcionarios aduaneros que, como es de costumbre en la institución recaudadora, exigen algo por debajo de la mesa, según la denuncia.
Estas administraciones aduaneras que operan en puertos privados normalmente pasan desapercibidas ante el director nacional de Aduanas, por lo que los encargados aprovechan para hacer su golpe, normalmente exigiendo coimas bajo amenaza que, en caso de negativa, inventarán cualquier falta administrativa para imposibilitar el despacho normal de las mercaderías importadas.
Alberto Estigarribia, precisamente, cuenta con oscuros antecedentes como funcionario del ente recaudador, pues, con su salario de apenas G. 5 millones, logró construir un verdadero imperio, alardeando lujosos vehículos y mansiones. El citado agente aduanero, a principio de la era de este gobierno, fue designado en la aduana de Villeta (Terport), pero ante la seguidilla de cuestionamientos de algunos medios de comunicación de la capital, fue enviado a Ciudad del Este donde no perdió la costumbre y una vez más estaría implementando la vieja práctica de recaudación paralela al fisco.
Durante el gobierno anterior, Estigarribia estuvo en uno de los puestos más envidiados por los aduaneros del país, la administración de la Aduana de Ciudad del Este (Puente de la Amistad). Durante su estadía en el Este al frente de la institución, el amañado funcionario habría hecho su mayor golpe durante su carrera, a juzgar por la gran escala de contrabando que ingresaba al país por el mencionado paso fronterizo.




























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