Inseguridad creciente

86

Recurriendo a las estadísticas reales, nunca antes en gobiernos anteriores ha crecido tanto la inseguridad en nuestro país. Los hechos criminales han disparado, teniendo como principal epicentro a la capital del Amambay, Pedro Juan Caballero, donde, prácticamente, una persona es “ajusticiada” diariamente.

Una gran porción del territorio nacional se ha convertido en tierra de nadie, como la región norte, donde el crimen organizado, como el narcotráfico, secuestro y muerte por encargo, se han convertido en “florecientes negocios” para grupos mafiosos, que siembran miedo y terror en las zonas donde incursionan.

En cambio, los organismos de seguridad del gobierno de turno, lejos de buscar en devolver la tranquilidad a la ciudadanía, aparecen con algunos integrantes involucrados con el crimen organizado. El pueblo paraguayo está totalmente desprotegido. Ya nadie tiene la confianza de que saliendo a la calle regresará  sano a la casa, y ni la vivienda tampoco es un refugio seguro, porque la criminalidad no tiene barreras, y no existen vallas que la detenga.

El presidente Horacio Cartes debe y tiene la obligación de hacer un profundo análisis, del porqué en su gestión ha disparado la inseguridad en el Paraguay, y descubrir dónde radica o tiene su origen este grave problema social, que tiene en vilo a la población nacional. El mandatario cuando asumió el poder, el 15 de agosto de 2013, afirmó ante la ciudadanía paraguaya, que ninguna organización criminal “le marcará su hoja de ruta” (sic).

Pero, los hechos demuestran que ocurrió exactamente lo contrario  al compromiso asumido ante sus compatriotas, porque lo que marca la hoja de ruta al Gobierno, desde hace años, son los grupos criminales, como el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que tiene bajo su control la región norte de la república, como los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay.

La falta de voluntad política, sumada a la galopante corrupción que envuelve a nuestras autoridades son dos factores fundamentales para que el Paraguay se encuentre en esta penosa situación de incertidumbre y de inseguridad. Hoy varios grandes productores y ganaderos que residen en “territorio” del EPP ya han migrado a otras zonas del país, como también al exterior, porque no cuentan con una mínima protección, que debería ofrecerle el gobierno o el Estado paraguayo.

El país, actualmente, con un poco más de 7 millones de habitantes no merece atravesar por esta terrible situación de inseguridad. El Gobierno deberá extremar esfuerzos para recuperar la confianza de la población nacional, que viene asistiendo con asombro y estupor, cómo la mafia se ha apoderado, literalmente, de algunas regiones o distritos del territorio guaraní, como Pedro Juan Caballero, San Pedro, Concepción,  por citar algunos.

 

El pueblo paraguayo tiene el derecho de llevar una vida más placentera, y eso dependerá de la voluntad política que extreme las actuales autoridades del gobierno, presidido por Horacio Cartes, quien tiene el gran compromiso en reivindicarse con la ciudadanía. Y eso, lo conseguirá, anteponiendo los temas de carácter nacional sobre los particulares, como el proyecto de enmienda o coletazos tarifarios, que golpean fuertemente el bolsillo de las humildes familias, que son una abismal mayoría en esta nación sudamericana.

Facebook Comentarios

Compartir