
A pesar que la Constitución lo impide, el movimiento que respalda a Hugo Velázquez para la presidencia de la República insiste en que Marito Abdo pugne con Horacio Cartes por la titularidad de la junta de gobierno de la ANR. El oficialismo colorado aún debe definir este tema, además de la posibilidad de alianzas y quién acompañará al Toro en la chapa presidencial.
Mientras el cartismo ya tiene definidos los candidatos para presidente de la República, Santi Peña, y vicepresidente, Pedro Alliana, así como quién pujará por la titularidad colorada, es decir HC, en el nuevo movimiento oficialista Fuerza Republicana que promueve la candidatura presidencial de Hugo Velázquez, las definiciones aún no llegan, a pesar de la urgencia de presentar ya las caras del candidato o candidata a la vicepresidencia de la República y el no menos importante aspirante a liderar la ANR.
Si bien el propio presidente Mario Abdo había indicado que en marzo decidirá finalmente si acepta o no la carrera electoral por presidir el partido de Gobierno, en el velazquismo se maneja la posibilidad de una decisión más cercana en el tiempo, en vista que resulta una desventaja empezar la carrera con el cartismo faltando aún definir no sólo la candidatura a la titularidad colorada sino incluso quién será el compañero/a de fórmula de Velázquez.
El movimiento velazquista quiere dar la impresión también, como forma de captar más adhesiones en seccionales y entre los funcionarios públicos, que Abdo está lanzado a la par que Velázquez a la pelea con Cartes y su dupla inamovible Peña-Alliana. Además de insistir en la candidatura para la ANR, se quiere mostrar la firmeza del apoyo del abdismo a Velázquez, apareciendo así Fuerza Republicana como la continuidad del movimiento Añetete.
La ruptura de la “Cicatriz”
A propósito, causó malestar en el cartismo el anuncio del ministro del Interior, Arnaldo Giuzzio, del inminente inicio de una investigación a Horacio Cartes por lavado de dinero, en lo que se interpreta como una señal de la ruptura de la operación “Cicatriz” que diera origen a la Concordia Colorada para las elecciones municipales del año pasado.
La nueva “discordia colorada” llegó hasta el Congreso con la traba impuesta por la bancada cartista en Diputados para demorar la aprobación de la Ley de Emergencia Sanitaria destinada a seguir afrontando la vital compra de vacunas anti-Covid para la población, pero finalmente primó la cordura para no llevar a ese extremo el pase de facturas al Gobierno en un tema de gran relevancia social.
Además, el cartismo ya no está avalando, por ejemplo, que la convención de la ANR apruebe la viabilidad de alianzas electorales por fuera del partido, que sostendría el movimiento oficialista como una medida destinada también a quebrar un amplio frente opositor que dificulte eventualmente un triunfo colorado en las generales de abril de 2023.
Pero también los cartistas no estarían viendo con buenos ojos una candidatura de Marito para pugnar con HC por la ANR en diciembre próximo, en simultáneo con la interna colorada, en lo que sería el plato fuerte de dicha elección, incluso más que la puja entre Velázquez y Peña por la candidatura presidencial.
Existe la intención solapada de presentar una acción de inconstitucionalidad contra la inscripción de Marito como candidato, tomando como base lo que dice el artículo 237 de la Constitución, que obliga al presidente a dedicarse solamente a sus funciones y no tener ningún otro cargo público o en alguna entidad no estatal.
Una “judicialización” de la pelea colorada, tanto en el caso de la investigación contra HC por lavado de dinero o por la presentación de una inconstitucionalidad por la candidatura de Marito a la ANR, deberá mostrar finalmente el grado de influencia que tengan en la Justicia tanto el oficialismo como el cartismo, en lo que se presenta prima facie como otro de los escenarios conflictivos en lo que ya se atisba como un caldeado 2022 en materia política.




























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