Interpelado por el pueblo, Zacarías responde con su actitud prepotente

95

Escribe: Luis Alen.

Ahora se comprueba que Horacio Cartes y Javier Zacarías Irún se necesitan mutuamente para sobrevivir políticamente, con la mirada cómplice de la fiscalía y el Poder Judicial. El pacto de no agresión entre ambos, establecido desde por lo menos mediados de 2014, tiene la lógica consecuencia en que los contrincantes de la interna colorada de 2012 deben ir juntos de la mano, si no quieren que la caída de uno genere también el colapso del otro.

Es lo que se demostró con la iracunda reacción del líder esteño, que envalentonado por la decisión de la fiscalía general de no imputar a la intendenta y esposa de ZI, Sandra McLeod, por el caso de la niña electrocutada en una plaza pública de Ciudad del Este, se despachó con todo contra políticos, periodistas o cualquier ciudadano que critique al Clan y su actuación al frente de la comuna o la gobernación.

Resulta entendible la desesperación del jefe del clan, pues tras 15 años de predominio sin oposición en CDE, debe ahora lidiar por primera vez con una junta municipal en la que no cuenta con mayoría. Precisamente, tres concejales tuvieron el coraje de denunciar a ZI  por usurpación de funciones públicas e incitación a cometer hechos punibles.

Pero sugestivamente ZI aprovechó para mostrar  que su poder radica en el maridaje con Cartes, del que hizo gala una vez más ya que en la misma ocasión volvió a enviar su adhesión al proyecto de reelección de HC, como si la consigna fuera, tal cual ya se había presagiado en los mentideros políticos, que como pago a la protección fiscal y judicial debía reiterarse la sumisión a los propósitos reeleccionistas del jefe de Estado.

Pero aquí bien se podría aplicar aquel refrán “dime con quién andas y te diré quién eres”, porque la compañía de ZI y el aporte indispensable que haría éste a la campaña de reelección no puede ser de gran ayuda para Cartes, desde el momento en que ZI se halla en pleno proceso de pérdida de adhesiones en su propio feudo y ni hablar de su poca trascendencia a nivel nacional tanto dentro del partido Colorado como a nivel nacional.

El apoyo se circunscribiría así a una mera pose soberbia del líder esteño, cuya decadencia y genuflexión a las directivas cartistas lo alejan irremediablemente de la atracción que habría suscitado alguna vez en el electorado.

Para rematar, otra denuncia fue presentada por el concejal Celso Miranda para que la fiscalía investigue, esta vez ya en Asunción por temor a la manipulación de los fiscales de CDE, un supuesto nuevo uso indebido del Fonacide por parte del ejecutivo municipal. Miranda como los otros concejales de la anterior denuncia, fueron amenazados de sufrir una querella por difamación y calumnia.

El Plan B

De ahora en adelante, todas las maniobras políticas, ya sea en el oficialismo o en la oposición deberán entenderse en clave electoralista, con miras a 2018. La carrera presidencial ya se lanzó en forma tempranera por obra del propio cartismo, que requiere probar el ambiente para ir instalando el debate por la reelección.

La bravuconada de ZI cuadra en esa tesitura, por sus mismos dichos en el sentido de que “no hay ningún pecado en gobernar 15 o 30 años si es que el pueblo elige”, pero precisamente allí estriba la cuestión, de que tanto Cartes como Zacarías no tendrían a su favor el veredicto mayoritario de la ciudadanía, por la gestión cuestionable a nivel nacional del primero y a nivel local de Alto Paraná el segundo.

Por eso, la instrucción última en el Gobierno es acelerar las obras y mostrar que se están cumpliendo las promesas sociales, a pesar de las complicaciones que presenta el tablero económico por el menor crecimiento con consecuencias impredecibles en el equilibrio de las cuentas fiscales y monetarias, con el agregado de la vuelta de la inflación.

La prepotente comparecencia pública de ZI se debería también al ritual, muchas veces necesario dentro de los códigos del poder, de una demostración de fuerza para “arrugar” a los potenciales adversarios, en un mensaje que vale tanto para oficialistas como disidentes colorados y el resto del arco opositor.

Es que el cartismo y el zacariísmo deben tener un plan B para el caso de que no corra la reelección de HC, para lo cual tiene que ser impulsada una candidatura que se debe ir poniendo en el tapete. Por supuesto, no va a ser fácil instalar una figura ya muy cuestionada como la de Javier, pero ¿por qué no podría surgir un delfín de la misma logia afín al clan Zacarías?

De allí que se haya barajado como alternativa potable la de un miembro del gabinete, el ministro de Industria y Comercio Gustavo Leite, quien gozaría del respaldo de HC y ZI, más aún porque representa a la nueva generación de gerentes jóvenes que llevan la mayor parte del peso de la gestión en el actual Gobierno.

La conexión judicial

¿Por qué razón Cartes no arremetió contra Zacarías Irún cuando tuvo la oportunidad de hacerlo e investigar de paso la criticada actuación del clan familiar en CDE? Ahora se comprueba que hay motivos de supervivencia política de por medio, pero también existe un factor decisivo, como el caso de las influencias que mantiene ZI con la cúpula judicial.

Mucho del futuro político y personal de ambos se juega en el Poder Judicial, hasta en términos de impunidad en el caso que se los investigue en posteriores períodos presidenciales en los que ya no tengan protagonismo. Para mayor referencia se debe recordar la presencia del mismo HC en la toma de posesión de la nueva titular de la Corte, Alicia Pucheta, además de la retoma por el Senado del juicio político a los tres ministros de la cúpula judicial, que está pendiente desde hace más de un año.

 

Así como están las cosas, la consigna del poder es tener una Corte sumisa, por lo que de ninguna manera se puede desmerecer finalmente el aporte que pueda dar un actor político clave, como a la postre resulta Zacarías para los intereses de HC.

Facebook Comentarios

Compartir