
Escribe: Luis Alen.
La agricultura y la ganadería sirvieron de soporte básico a la economía paraguaya en 2016, pero fue la construcción el rubro productivo que finalmente “salvó la plata” durante el actual ejercicio, permitiendo que se volviera a prever un aumento del PIB de alrededor del 4 por ciento, superior al 3 por ciento del año pasado.
En las construcciones, la mayor dinámica provino de la inversión privada con la erección de edificios de departamentos, oficinas y hoteles, según los datos disponibles, permitiendo llegar a un 8 por ciento de incremento durante este año en el producto de este sector, en el que el sector público, a través de las obras de infraestructura física, representó un segmento menor.
Es de esperar que en los próximos meses, y en 2017, la participación de la inversión pública en la construcción comience a crecer más, ante el inicio previsto de varios proyectos de envergadura.
El atraso en el comienzo de las obras públicas más importantes y de gran relevancia inversora, ha evitado que la inversión estatal cumpliera un rol similar al de la inversión privada con el fin de compensar el ciclo económico adverso de 2015 y parte de 2016. Por lo tanto, el mérito ha sido de los inversionistas privados, para que el ministro de Hacienda haya dicho ufano que el Paraguay consiguió evitar una recesión que venía anunciada por la caída productiva en Brasil y Argentina.
“Ya no bailamos al ritmo del samba y del tango”, expresó Santiago Peña, para quien lo peor ya pasó en ambos países vecinos y vaticinó por ello una recuperación que podría incidir favorablemente en las exportaciones paraguayas al Mercosur, así como en una revitalización del comercio fronterizo.
La crisis económica en Brasil fue gravitante para la caída en las ventas de los comercios de frontera, especialmente en Ciudad del Este, lo que incidió el año pasado y el actual en la peor situación vivida por los comerciantes fronterizos en toda su historia, con muchos negocios cerrados y el despido de miles de empleados.
Las reexportaciones de productos principalmente asiáticos, a los mercados vecinos, cayeron estrepitosamente en 2015, lo cual fue un factor preponderante para que a su vez se redujera el nivel de actividad económica en todo el país, lo que habla de la importancia del sector comercial de frontera en el Producto Interno Bruto (PIB) del Paraguay.
Falta reforma del Estado
La carencia de una auténtica reforma del Estado, con el objetivo de reorientar el gasto público hacia la inversión y mermar la importancia de los gastos corrientes, vuelve a ser una falencia del Gobierno, por enésima vez, y en este caso de la gestión de Horacio Cartes.
El cálculo de presupuesto nacional para 2017 no se ajusta a la urgencia de revisar la estructura del gasto, para que sea de más calidad y eficaz con el fin de volverlo más desarrollista. El PN se proyecta que sea de US$ 12.574 millones, un 4,1 por ciento más que el de este año, lo que equivale al 40,9 por ciento del PIB estimado, de US$ 31.500 millones.
De este nivel de gasto estatal, sólo poco más de 10 por ciento, algo superior a los US$ 1.000 millones, se prevé orientar a las inversiones públicas, lo que es netamente insuficiente de cara a la necesidad de impulsar el crecimiento y la creación de empleos en la economía.




























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