Itaipú y narcopolítica son ya temas claves en puja electoral

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Una foto que no tiene desperdicios. HC comparte la mesa principal con dirigentes de Canindeyú, mientras Santi Peña y Pedro Alliana en la otra mesa están en un plano secundario.

Escribe: Luis Alen.

 

La sorprendente movida cartista en la ANR para adoptar como “Causa Nacional” la negociación con Brasil sobre Itaipú y la caída de un grupo de narcopolíticos ligado al llanismo en el PLRA, son condimentos que no podían estar ausentes en la puja electoral pero que se hicieron presentes ya ahora, preanunciando una reñida contienda por el poder de cara a las elecciones del año próximo.

 

En medio de los abrazos republicanos que se dan actualmente en el ámbito de la Comisión Permanente del Congreso bajo la batuta de Lilian Samaniego, está claro que en la ANR saben que en las elecciones de 2023 se juega mucho más que la mera cobertura de los cargos electivos más importantes de la República, sino el futuro del modelo político mismo del Paraguay, a estar por las últimas movidas tanto del oficialismo como del cartismo, en relación a Itaipú y a la narcopolítica.

Tras el anuncio de que Horacio Cartes se lanza a la contienda electoral por la titularidad del Partido Colorado, en el oficialismo abdista se suceden las reuniones en Mburuvicha Roga para decidir el rumbo que tomará la campaña del vicepresidente Hugo Velázquez, quien se halla enfrascado ya en una febril actividad proselitista por las seccionales de la capital e interior del país.

El prematuro arranque del “Toro” Velázquez no tomó de sorpresa por lo visto al cartismo, sino que, por el contrario, ya esperaban que ello ocurriera al captar a través de encuestas la supuesta orfandad electoral del “Vice”, mediante mediciones “a la carta” efectuadas en algunas zonas del interior, y en las que el precandidato cartista Santi Peña llevaría una holgada ventaja.

Es un aviso que ha sido tomado en serio por el sector oficialista, que en un principio había barajado la posibilidad que Marito Abdo fuera el contrincante de HC para la junta de la ANR. Sin embargo, se optaría ahora por impulsar la candidatura de Nicanor Duarte Frutos, como una forma de evitar acciones judiciales contra el jefe de Estado por la cláusula constitucional que lo imposibilita de presentarse a otro cargo estando en pleno ejercicio de la presidencia de la República.

Eso desde el punto de vista jurídico. Pero también se presenta el hecho que en la elección general de 2023 se juega el modelo mismo de acción política hasta ahora en curso en Paraguay, con un poder fáctico como el de HC que incluso controla el poder legal, y que inevitablemente también afectará los grandes temas de la campaña electoral, como la crucial negociación de Itaipú con los brasileños y la financiación de la política a través de la protección al narcotráfico.

 

Itaipú “causa nacional”

En un giro sorprendente, ahora la ANR adopta también la negociación de Itaipú como “causa nacional”, según resolvió la comisión ejecutiva de la Junta de Gobierno dominada por los cartistas, con lo cual quiere demostrar HC a los brasileños que iza la bandera de la soberanía energética como respuesta a los inquisidores de la orilla opuesta que lo tienen investigado en la fiscalía del Brasil por sus relaciones con el “doleiro” Darío Messer, su “amigo del alma” actualmente preso en el país vecino.

Los exdirectivos de la ANDE, Pedro Ferreira y Fabián Cáceres, alabaron el hecho de que la cúpula colorada se interesara por la suerte del país en Itaipú después de mucho tiempo en silencio para evitar abordar un tema político peliagudo siempre tratado entre cuatro paredes. 

Pero lo hicieron a sabiendas que propiciando que HC se lleve las palmas de una campaña prosoberanía en Itaipú, lo convierten en el menos indicado para dicho menester, ya que dejar una decisión sobre el futuro energético paraguayo a negociar con Brasil, en manos de un investigado por la Justicia brasileña por lavado de dinero y asociación criminal, no es una buena opción política en defensa de los más altos intereses nacionales.

Brasil podría aprovechar para su beneficio que la campaña de “Itaipú, causa nacional” se halle también controlada por el poder cartista, lo que no sería bien digerido por los sectores propulsores originales de la iniciativa, la mayor parte de ellos militantes de la oposición.

Para el sector abdo-velazquista, la intención de meter de lleno a Nicanor en una campaña por la jefatura colorada no es más que la confirmación de que el tema Itaipú requiere desde ya abordar la cuestión electoral como la máxima prioridad, en el cometido de evitar que se afirme el poder fáctico de HC, que de ganar puede tener la última palabra en una negociación con el Brasil, en detrimento de la posición negociadora que finalmente asuma el Gobierno de Marito, que debe entregar el mando en el aún lejano agosto de 2023, fecha en que también se debe revisar el Anexo C del Tratado firmado y ratificado 50 años atrás en la época de la dictadura stronista.

 

Protección política en evidencia

Al ser sorprendidos varios dirigentes liberales llanistas con las manos en la “merca”, no sólo se confirmó las ligazones del mundo político con el narcotráfico como fuente de financiamiento, sino también se explica por qué los capomafiosos deben acudir a la protección política, que ahora ya asume también la jefatura de los mismos operadores de las bandas delictivas.

Llama la atención que el golpe de la Senad ocurrió en el mismo riñón del grupo cordillerano que últimamente se había reunido alrededor del gobernador del tercer departamento y vicepresidente liberal, Hugo Fleitas, un ex aliado de Efraín Alegre, que ahora se lanzó a la pugna electoral con el patrocinio del procartista Blas Llano con la misión de vencer al titular del PLRA en la próxima interna por la candidatura presidencial de la República.

Si la idea de Llano era conformar con Fleitas una fuerte corriente interna antiefrainista, ahora con el estigma narco entre sus hombres claves de campaña difícilmente pueda convencer al electorado liberal para derrotar a Alegre, quien ya aprovechó la ocasión para advertir que “la mafia tiene infiltrados en el partido”, además de confirmar que los últimos casos de esquemas narcos vinculados a la política muestran la consolidación del narcotráfico y el lavado de dinero, así como del contrabando de cigarrillos, en una directa alusión a Horacio Cartes.

Mientras ocurría todo esto, el mismo HC dio una demostración de sus prioridades, en una foto del Quincho del poder donde aparece rodeado por la dirigencia de Canindeyú que le es fiel, mientras en una segunda mesa secundaria está la posible dupla presidencial cartista, Santi Peña-Pedro Alliana.

Una postal del poder que HC transmite a la ciudadanía, donde un equipo político pesado de frontera comparte la mesa con el Patrón, en tanto Peña y Alliana asisten al banquete en un lugar más distanciado y menos importante. Es lo que se podría imaginar que ocurrirá si el cartismo mantiene el poder en 2023.

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