La desbandada cartista ocurre porque HC ya no está “aflojando”

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Escribe: Luis Alen.

La dirigencia de base cartista está buscando otras carpas, renegando de HC a nivel país y de ZI en el Alto Paraná, pero la Justicia en forma llamativa sigue sometida a las directivas del “Patrón”.

 

Es lo que ocurrió con la jueza Cinthia Garcete de CDE, que benefició a Javier Zacarías Irún con medidas sustitutivas a la prisión, en un grave caso de malversación de fondos en la comuna esteña.

El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) le solicitó a la jueza explicaciones, porque evidentemente responde aún a la vieja práctica judicial complaciente que debe ser desterrada para combatir la corrupción y la impunidad de los políticos.

La desbandada en el cartismo resulta harto evidente, no tanto porque el “financista” HC no da señales claras en cuanto al rumbo a seguir en la campaña electoral de 2020, sino, lo más apremiante para las bases, hasta el momento no aparecen evidencias del inicio de una repartija de recursos para “oxigenar” la acuciante escasez de fondos de la política criolla.

Es que el horno no está para bollos entre los gobernadores, intendentes, concejales, legisladores y demás funcionarios públicos, la mayor parte de ellos pertenecientes tanto al movimiento cartista como al oficialismo abdista, debido a los controles cada vez más exigentes sobre el manejo de dinero público, como es el caso de las rendiciones que deben dar de la utilización del Fonacide y de otros recursos estatales, que en muchos casos comprobados han sido malversados impunemente.

A esto se agrega que el Gobierno de Abdo se ha comprometido con los Estados Unidos a terminar con la gran lavandería de dinero negro en que se ha convertido el Paraguay, que es abastecida en gran parte por los recursos irregulares en poder de la misma clase política, sin distinción de banderías.

Entre las deserciones más notorias en el cartismo está la del senador Enrique Riera, quien pugnará por la junta de gobierno del Partido Colorado con una nueva propuesta, aunque su salida tiene todas las características de no aparecer como aceptando los negocios de HC marcados por las graves acusaciones tanto de EE.UU. como de la Justicia brasileña.

El veto de USA a la reelección de Cartes, conocida ya en 2016, supuso el freno a la consiguiente consolidación de la narcopolítica en el país, con el complemento de la guerra declarada en Brasil contra los tráficos procedentes del Paraguay, lo que facilitó en gran medida el advenimiento del gobierno de Marito Abdo. Este, sin embargo, en vez de aprovechar estos dos grandes factores a su favor, cada vez más quedó atrapado en el poder de HC, lo que ahora se está tratando de enmendar con la ayuda tanto de la potencia americana como del vecino país sudamericano.

 

La maniobra de “Nenecho”

Lo cierto es que el problema principal pasa, evidentemente, por la continuidad de la lucha por el poder, tanto partidario como nacional, entre HC y la gente de Añetete con Marito Abdo a la cabeza. Poco tiempo duró la luna de miel carto-abdista después del salvataje de Horacio al presidente, por el episodio del acta “entreguista” de Itaipú.

Se pone de manifiesto de entrada la imagen frágil de un Marito siempre dubitativo y muy atento al juego del “Patrón”, lo que contrasta con su valentía de hace cinco años, por esta misma época veraniega de 2015, en plantarse ante HC para formar el movimiento Añetete y pugnar por la junta de gobierno partidaria y luego pasar a contrarrestar la fuerza del cartismo para la elección nacional en la interna de 2017.

El último desencuentro que terminó por poner fin a la tan mentada “unidad” partidaria fue el abortado acuerdo entre gallos y medianoche de Añetete y HC para llevar a la intendencia de Asunción a Daniel Centurión, el asesor político de Marito. La precipitada renuncia de Mario Ferreiro a su cargo de intendente ya olía a una jugada no precisamente para evitar un proceso complicado de intervención del Ejecutivo a través del ministerio del Interior del también ex – febrerista Euclides Acevedo, sino con el objetivo de despejar el camino para otra deserción más en filas del cartismo, como la que ocurrió con Óscar “Nenecho” Rodríguez, quien finalmente fue elegido por una ajustada mayoría de concejales, casualmente con votos del propio Ferreiro.

Ahora se trata de convencer a la gente que “Nenecho” maniobró por cuenta propia para precautelar supuestamente al esquema recaudador paralelo de los Ferreiro (Mario y su hermano Adolfo, más sus sobrinos), pero ¿se puede hablar de traición a la ANR y a los movimientos  Añetete (abdismo) u Honor Colorado (cartismo), de parte de Rodríguez, desde el momento que también hubo votos colorados para nombrarlo intendente para completar el período de gobierno asunceno hasta diciembre?

Más resulta creíble que “Nenecho” se sumó a una hábil planificación destinada, ex profeso, a neutralizar el aura de árbitro de la política de HC, porque la tan pregonada “unidad partidaria” en vísperas del inicio del proceso eleccionario interno y de las municipales, no era tal sino una continuidad del poder en la sombra de HC, lo que evidentemente no le conviene para nada a Marito y a los fines de desmantelar el “mecanismo” de dinero negro en el país.

Ya se tuvo la advertencia de la “suspensión” de las justas juveniles y femeninas trasladadas por el cartismo del pasado 15 de diciembre al 16 de agosto. Seguir dejando en manos de HC la última palabra para la contienda electoral no es visiblemente lo que le conviene a Añetete.

Pero, ¿y  Marito como queda ahora en el nuevo escenario? Cualquiera diría que el espaldarazo de Donald Trump en la Casa Blanca, el viernes 13 de diciembre, lo sitúa en un privilegiado sitial tanto a nivel continental como en la política local. Porque ciertamente su figura de “pelele” en función a las órdenes del “Patrón del quincho” quedó relegada tanto por el respaldo del Tío Donald como por el tremendo desgaste que está sufriendo la imagen de Cartes con la ofensiva de la Fiscalía brasileña por el caso Messer.

Sin embargo, hasta ahora no se entiende los motivos de Marito para haber intentado nuevamente llegar a un “acuerdo” en la intendencia capitalina con HC, estando ya en declive evidente el poder de Horacio ante la embestida fuerte de Brasil para cobrarle viejas deudas por el contrabando de cigarrillos y la dirección o protección a los diferentes tráficos de frontera, desde hace por lo menos 25 años atrás, y que ha perjudicado enormemente al fisco del país vecino como ha permitido en gran parte afianzar al crimen organizado trasnacional y hasta ha financiado el terrorismo internacional, según las agencias norteamericanas.

 

Evitar una interna costosa

Tal vez la intención del liderazgo de Añetete es ir avanzando en copar la ANR y los demás espacios en poder de HC, sin que sea necesario desatar una interna “salvaje” y costosa en términos económicos, pero la deserción de “Nenecho” a las directivas del cartismo, el movimiento del cual fue expulsado ahora, sólo se explica por el lado de la necesidad imperiosa de cortar de cuajo cualquier influencia cartista en el Gobierno, de ahora en adelante y mostrar a las bases hacia dónde va el poder.

De hecho, en Alto Paraná ya se está comenzando a notar la desbandada general de intendentes, concejales y demás funcionarios fichados inicialmente por HC, para ir a la carpa de Añetete bajo el liderazgo del diputado Ramón Romero Roa, como una demostración también del progresivo deterioro de la influencia del senador Javier Zacarías Irún, quien era el referente número uno del cartismo en Ciudad del Este y en todo el departamento.

Lo que preocupa, notoriamente, en la sociedad civil y entre los poderes fácticos como el empresariado, es el gran desprestigio de la política por los repetidos escándalos financieros y judiciales de muchos exponentes de los partidos tradicionales, Colorado y Liberal, lo que no augura un futuro muy feliz para ambas agrupaciones y deja nuevamente liberado el camino para proyectos que podrían copar el país con mucho dinero de dudosa procedencia, justamente en momentos en que los  legisladores de la ANR, y especialmente los cartistas, e incluso los liberales llanistas y hasta algunos efrainistas, sopesan si les conviene o no tratar y aprobar las cruciales leyes destinadas al control del financiamiento político “negro”, el enriquecimiento ilícito de los “representantes del pueblo” y de introducir las reformas necesarias para transparentar todo el movimiento de recursos del Estado así como los procesos de elección popular.

Todo esto ocurre porque la Justicia tampoco se pone a tono con las necesidades de transparencia y lucha contra la delincuencia organizada y hasta protegida por los políticos, ya que se chicanean o cajonean por años los expedientes que envuelven las matufias de la clase política.

Allí está el caso emblemático de ZI y su clan familiar, que hasta ahora ha logrado eludir la prisión gracias a la mano cómplice de magistrados genuflexos a las órdenes del poder. Todo esto debe terminar para que Marito pueda decir realmente que manda en este país y que se ha puesto a limpiarlo de sinvergüenzas.

La tímida medida del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), presidido por el senador abdista Enrique Bacchetta, al solicitar informes a la jueza de CDE Cinthia Garcete sobre los motivos por los cuales decidió dar medidas alternativas a ZI, puede demostrar la presión que desde ahora comienzan a tener los jueces complacientes con los exponentes del poder cartista. Pero hay que ver cómo se llega a corregir este intrincado asunto, a sabiendas que no sólo hay políticos cartistas bajo la lupa fiscal y judicial, sino también abdistas, liberales y de la izquierda, como el caso de los famosos “coquitos de oro” de Camilo Soares, que está por alcanzar la prescripción de 10 años por acción u omisión de la misma Corte Suprema.

Esto pone sobre el tapete la urgente necesidad de cambios en el manejo de la política nacional por obra de hombres honestos y capaces, porque la gente ya no confía en la conducción nacional presente, tanto del Ejecutivo como del Congreso y la administración de Justicia. Ya no se trata sólo de tener leyes cada vez mejores o de elegir representantes con plena puntualidad cada cinco años, sino de la lucha contra la corrupción a través de la derrota de la impunidad.

Y es la lección que aún no puede dar por cumplida la actual gestión de Marito Abdo, porque el “caiga quien caiga” casi le alcanzó a él mismo, y no precisamente por corrupción, sino por algo más grave aún, como es la incompetencia o la venalidad en la defensa de los altos intereses nacionales en las hidroeléctricas binacionales del río Paraná.

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