La oposición ante el desafío de derrotar al “sistema” en 2023

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La diputada Kattya González (PEN) podría presentar su candidatura presidencial al frente de una concertación opositora de la que formaría parte también el intendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto.

Escribe: Luis Alen.

 

La concertación opositora que se va armando ha identificado que el enemigo a vencer no será ni siquiera la ANR, sino el “sistema” que ya lleva tres décadas desde la caída de la dictadura, caracterizado por la protección política a la feroz corrupción del dinero negro que controla las principales instituciones de la República.

 

El programa de Gobierno que surja de las elecciones de 2023, si es que gana la oposición, deberá tener como prioridad absoluta la plena institucionalidad de la República y el fin de la hegemonía de un sistema en el que prima el poder fáctico ligado al lavado de dinero y a la narcopolítica.

Mientras en la ANR ya se conocen los nombres de los dos precandidatos que pugnarán en la interna por la candidatura presidencial colorada en las generales de 2023, en la oposición se maneja la opción de la unidad en base a la concertación que posibilitará la elección de una chapa única a través de un comicio a padrón abierto. Pero el problema no es sólo el sistema electoral o identificar el enemigo principal a vencer, porque el peligro es que podría existir una polarización ideológica en las elecciones en la medida en que la propuesta opositora sea muy progresista y radical.

Aunque es cierto que una discusión ideológica inevitablemente podría dividir a la oposición en bandos irreconciliables, la intención es aparcar este obstáculo real ante el convencimiento que antes que nada se debe poner punto final a toda una época, identificada con la tendencia actual de subalternizar las instituciones para que sean dominio de los intereses espúreos de la una mafia en apariencia imbatible donde se retroalimentan la delincuencia organizada y las corruptelas en la administración pública, con el resultado del reinado de la gran lavandería de dinero sucio, por ahora sin visos de que se le ponga un fuerte contrapeso institucional con un Poder Judicial independiente.

Si el objetivo central opositor es llegar al Poder Ejecutivo con una dupla única, se dejaría la libertad a los partidos y movimientos para que cada uno de ellos arme su propia lista para el Senado, la Cámara de Diputados y las juntas departamentales. Es allí donde, en todo caso, se dará la lucha ideológica, dejando para la contienda presidencial el fin básico de derrotar al “sistema” en defensa de las instituciones.

 

La ANR define nombres

En el Partido Colorado más que nunca sólo se definirán nombres, porque en la nucleación política oficialista no se habla casi de un programa de gobierno que consolide la institucionalidad, sino, por el contrario, se plantea sólo quién se quedará como dueño del “sistema”, es decir si continúa Horacio Cartes como virtual “hombre fuerte” a través de su títere Santi Peña, o si por medio de Hugo Velázquez se llega a un recambio de personas en la cúpula del poder, tanto formal como fáctico.

La única incógnita hasta hoy es la pugna que se podría tener por la titularidad de la junta de gobierno de la ANR, entre HC y Marito, donde evidentemente se jugará un partido aparte en la interna en forma simultánea a la elección de las candidaturas para las elecciones generales. La entrada en escena de Cartes le da un sabor diferente a la elección primaria, atrayendo al elector colorado a votar y no quedarse en casa, además de obligar al abdismo a recurrir a su líder natural, quien así de paso mantendrá también un porcentaje de poder mucho mayor del que tendría si renunciara a participar de la compulsa haciendo caso a la prohibición tácita del texto constitucional.

El duelo de “caballeros” está lanzado de parte de Horacio, quien ya le tiró el guante a Marito, pero éste sólo se pronunciará por el sí o por el no en el mes de marzo, según lo anunció él mismo. Sin embargo, desde el mismo cartismo se volvió a recordar el impedimento constitucional del presidente de la República, aunque existe el precedente de la habilitación que tuvo Nicanor Duarte Frutos para hacer lo mismo cuando era jefe de Estado, en 2005. 

El mismo Nicanor ya anunció que apoyará la candidatura de Abdo a la titularidad colorada, como una forma indirecta de darle más fuerza a Velázquez, cuya campaña ya está costando mucho levantar, pese a contar con la estructura del Estado y de muchas seccionales, tanto en la capital como en el interior. 

Aunque el “Toro” Velázquez podría conocer en detalles los orígenes de la fortuna de HC, el vicepresidente sabe que no derrotará a Santi Peña con discursos anti-corrupción, sino con el control de la clientela, formada básicamente por empleados públicos y sus familiares. El desafío es, por eso mismo, de gran envergadura, porque en las primarias de la ANR durante la transición democrática sólo una vez ganó “el caballo del comisario”, tanto en la interna como en la general y cuando precisamente fue protagonista Nicanor. 

Pero, ¿todo se reduce al poder del dinero en la ANR? A primera vista resulta así, pero el propio Cartes reconoció en una entrevista que la política le dio más poder que la plata. Entonces, ¿en qué quedamos? Porque sería un reconocimiento del “Patrón” al peligro que representaría el mayor control del “Toro” sobre las bases y la maquinaria electoral, que es lo básico para ganar una interna como la colorada, pero con la única salvedad que al final todo depende del candidato en los tiempos de las redes sociales, como lo demostró en forma inequívoca el nuevo sistema de voto preferencial puesto en práctica en las pasadas elecciones, con el surgimiento de figuras jóvenes para los cargos municipales. 

 

El dilema opositor

La mesa de presidentes de partidos opositores maneja actualmente la posible concertación, bajo la conducción de Efraín Alegre, del PLRA. Pero la diputada Kattya González, del Partido Encuentro Nacional, ya avisó que también promueve una mesa paralela de candidatos que apoyan la concertación para la pugna con padrón abierto, desafiando el liderazgo de Alegre y pidiendo que la mesa de partidos salga de la sede del PRF (Partido Revolucionario Febrerista)

Kattya estuvo últimamente por el Alto Paraná para llevar adelante la concertación con partidos, movimientos y organizaciones sociales, contando para ello con el apoyo del intendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, quien ya acaba de recibir como respuesta un primer ramalazo del “sistema”, con la solicitud de la Comisión Permanente del Congreso, a pedido del cartismo, para que la Contraloría audite los fondos de la comuna esteña.

La movida cartista contra Prieto es el resultado de la sangre que le quedó en el ojo a Horacio por su clamorosa derrota en CDE, en las pasadas municipales. Pero le saldría el tiro por la culata, ya que Efraín aprovechó la ocasión para expresarle su solidaridad a Prieto, al afirmar su convencimiento que el joven lord mayor recibe el clásico garrote colorado por las graves denuncias que se van realizando contra exponentes del cartismo en el interior, como los gobernadores de Central, Hugo Javier González, y el gobernador de Canindeyú, César “Tigre” Ramírez.

La oposición sabe que desunida no ganará a la ANR, pero también deberá convencer a los electores con un programa común de gobierno que incluya, a partir de la lucha por la institucionalidad y el imperio de la ley, asuntos irrenunciables como la lucha contra la pobreza, la soberanía energética y la primacía de las inversión social, que deberá incrementarse sustancialmente a partir del corte del gasto superfluo y clientelar, así como poniendo fin a la gran corrupción en las licitaciones y adquisiciones del Estado.

Por ello, más allá de las escaramuzas ideológicas, será más productivo a la larga para toda la sociedad paraguaya en términos de desarrollo económico y social, que un eventual Gobierno opositor promueva las inversiones privadas productivas, pero con la promesa del sector privado de aumentar el pago de impuestos, ya que no se podrá sostener el Estado paraguayo a largo plazo con la deuda pública actual que orilla el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Es por esto que cae de maduro que el nuevo Gobierno deberá basar su accionar en una amplia legitimidad electoral, pero también con la construcción de un nuevo pacto social que promueva los frutos de desarrollo social que se espera de la democracia. Aunque siempre con la condición sine qua non de la derrota del sistema corrupto, prebendario y ligado a la mafia, que ni siquiera los colorados han de querer que se eternice en el poder.

Así, un líder opositor que gane las elecciones tendrá que aunar en su figura la decisión necesaria para luchar contra el sistema mafioso, como sería el caso de Efraín Alegre por tener potencialmente la mayoría del electorado liberal, que será de lejos el sector más numeroso de la concertación. Pero también debería el titular del PLRA estar acompañado en la chapa de una figura joven carismática para la vicepresidencia, como podría ser la diputada Kattya González, del Partido Encuentro Nacional (PEN), quien estaría anunciando pronto si se decide a iniciar la carrera presidencial.

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