Levantarse con el pie derecho

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Tras el resultado de las elecciones y con el movimiento de piezas del ajedrez político paraguayo, tenemos un panorama claro sobre cuáles son las tendencias ideológicas   preferenciales del pueblo, a más de hacerse  visible los “pecados capitales” que ya no está dispuesto a perdonar.
Todas las pretensiones de la tendencia ideológica que sostiene la falange bolivariana quedan suspendidas hasta nuevo aviso, el tímido porcentaje de votos logrados por el Movimiento Avanza País y el Frente Guazú afines a ella, no puede ser más elocuente.
Paraguay es un país que dentro de su mediterraneidad geográfica, también traslada esa característica a la mentalidad de su gente, lo que analizándolo en profundidad, constituye el antídoto válido en contra de virulentos ataques de alocados modismos ideológicos tan disparatados como contrarios a ciertos valores que hacen a la identidad y experiencia de un país. Paraguay, ratifica en el lenguaje del sufragio la fidelidad a su propio proceso político, aunque éste carezca de perfección y ello, es una virtuosa manifestación a favor de su propia madurez.
La tormenta ideológica que se abate sobre los países de la región, está alejándose de nuestro territorio y con ello los negros nubarrones de gobiernos totalitarios con ínfulas reivindicatorias que intentaron doblegar al Paraguay.
De pronto, un país aparentemente frágil para la manipulación, da un veredicto adulto contrario a las generales de la región. Paraguay es el único frente que se opone a la bolivarianizacion  de su pueblo y ello quedó muy claro en las urnas. Vale suponer que; Argentina y Brasil, junto a los otros integrantes del Mercosur y Unasur, sabrán separar la paja del trigo en la obligada reestructuración de sus estrategias para el devenir de su relacionamiento con el único país de la región que le puso frenos a sus pretensiones ideológicas totalitarias.
Internamente, Paraguay lava sus trapos sucios en casa, el resultado de los escrutinios dejó patente aquello que el pueblo ya no está dispuesto a perdonar; el abuso y el manoseo de la clase política en términos de hurto y subestimación de su dignidad y coeficiente, ya nos se trata simplemente de un buen discurso, está exigiendo coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
El pueblo ha dado su veredicto y con él una nueva oportunidad  para  aquellos que están manchados por actos desleales en el pasado, y que hoy de nuevo tienen en sus manos el poder político otorgado por la gente. Es de rigor que los mismos, no se atrevan a defraudar la confianza que por última vez se ha depositado en sus manos.

Escribe: José Martínez

 

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