La edil colorada, hasta ayer férrea opositora al clan Zacarías, pero hoy ferviente defensora de la corrupción en la municipalidad de Ciudad del Este, Lilian González de Aguinagalde, el martes último fue protagonista de un triste espectáculo, cuando votó en contra de la intervención de la cuestionada administración de la intendente Sandra McLeod de Zacarías.
La misma no sólo se limitó a votar, sino en la sesión y ante los medios periodísticos ejerció un discurso de defensa a favor de la discutida gestión del clan Zacarías, y conste que ella misma hasta noviembre del año pasado, afirmaba que la municipalidad estaba “pintada” de irregularidades. Claro, cuando eso, como una edil sin moral, fungía de opositora, porque no percibía sus dietas.
Pero hoy a cuello lleno afirma que los ediles del denominado G7 actúan con actitud malévola y que no legislan de manera corporativa (sic). Hay datos fiables y con documentos que obran en poder de algunos concejales, que la colega edil, habría dado un giro radical en su posicionamiento político gracias a acuerdo de negocio en que habría arribado con el clan Zacarías y que sería la merienda escolar. Y el otro tema sería la presión ejercida por Javier Zacarías Irún sobre su marido senador, Nelson Aguinagalde, quien está procesado por irregularidades en su gestión como gobernador del Alto Paraná y cuyo caso el juez de la causa había pedido su desafuero.




























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