Se esperó más de 17 años para que sea intervenida la cuestionada administración del clan Zacarías. La Cámara de Diputados aprobó por mayoría que sea revisada la abroquelada gestión de Sandra McLeod, pero inmediatamente salió a relucir el blindaje judicial que por casi dos décadas aseguró la impunidad del clan ZI. La “renuncia sin renuncia” de la esposa de Javier fue una estrategia montada al solo efecto de tapar la gravedad de las imputaciones contra los Zacarías y de paso servir también de tabla de salvación a un desesperado Horacio Cartes, que podría ser también el próximo investigado por hechos de corrupción. El tema de la investigación a los ZI pasó así al plano de la pulseada entre Marito y HC, con un escenario nuevo en la Justicia Electoral, donde sus miembros el martes fueron denunciados por presunto hecho de prevaricato.




























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