Cuando uno entra a la Parroquia Espíritu Santo del Área 4, en Ciudad del Este, se encuentra con un ambiente cálido y espiritual donde el fiel, a través de la iconografía que permea gran parte de sus muros, puede entrar en contacto con el misterio de Cristo. En gran medida esto es gracias al talento y trabajo de guía tutelar que el padre Maiquel Sacheti hizo junto a jóvenes y seminaristas de talento artístico.
“La iconografía debe hacer que las personas se sientan invitadas a rezar y que sea una catequesis para las que no tengan acceso a la lectura”, comenta el Pbro. Maiquel Sacheti cuando uno le pregunta sobre los íconos.
En la tradición, los íconos deben ayudar a los fieles para entrar en contacto con el misterio de Cristo, a encontrar la inspiración para entrar en diálogo con Dios por medio de la oración y penetrar con la vista el velo que cubre las cosas divinas. Un ícono es como una ventana velada a la visión beatífica, y nos habla con un lenguaje simbólico y humano sobre cosas divinas.
El Pbro. Maiquel fue, en sus comienzos, debido a su extensa experiencia con íconos al estilo bizantino, el encargado del proyecto y escritor de los íconos dentro del templo parroquial Espíritu Santo del Área 4. El proyecto empezó en marzo del 2011.
“En el primer mes empezamos con el altar de la Santa Cena, los ambones, leccionario y evangeliario. Después con la pintura de las paredes del templo”, explica el padre. Bajo su tutela y guía los artistas no sólo aprendieron a escribir íconos con pinturas acrílicas sobre tablas a la manera tradicional sino también sobre los muros”, explica el Padre Maiquel, que enseñó a apreciar la diversidad de símbolos y reglas que posee este arte antiquísimo.
En su momento, el padre explicaba que “el trabajo consiste en una iconostasis. Las paredes tienen ya plasmadas las imágenes de los santos del Antiguo y del Nuevo Testamento, como también santos proclamados como tales por la Iglesia en época posterior al periodo apostólico. Es la procesión que converge hacia el centro que es la Eucaristía; una procesión de santos que ofrecen sus vidas a Dios”.
Señala que en la parte superior, detrás del altar, se realizaron la representación del misterio pascual: la Crucifixión, la Resurrección, la Ascensión y Pentecostés. El Pbro. Maiquel dirigió los paneles de la Crucifixión y de Pentecostés, antes de partir para la parroquia de Santa Rita en Santa Rita, adonde está completando una obra iconográfica similar en el templo local.
Dice el Padre Maiquel que “la función del ícono es embelesar el alma con la belleza interna que despierta el sentido de la belleza de Dios en el hombre. El cristiano contempla en el ícono el rostro de Cristo, verdadero ícono del Padre (cf. Col 1,15), en María que es madre del amor hermoso, la madre de las imágenes y quien revistió de su aspecto al Hijo eterno, entregándonos en ícono y en el rostro de los santos”.
Sostiene que en los íconos, el brillo interior del santo parece concentrarse especialmente en el rostro, según aquello que la Iglesia canta al Señor en su liturgia. “Tu luz resplandece en el rostro de tus santos. En los tiempos antiguos se permitió pintar en las iglesias la vida de los santos, porque lo que es la escritura para aquellos que saben leerla es la imagen para los que no pueden leerla”.




























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