Lugo, un Lino Oviedo dislocado

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Escribe: Henrique Ferreira.

Tw: @HenriQFB Fb: Henrique Ferreira.

Las convulsiones del partido colorado hicieron tambalear al sistema democrático paraguayo. El partido Liberal fue y es la rueda de auxilio del bipartidismo paraguayo.

El partido colorado cayó, cuando junto a otros factores su propia interna no cicatrizada marcó su derrota en el 2008.

El llamado tercer sector siempre estuvo alternándose, en algún momento, el Partido Encuentro Nacional, Luego Patria Querida y el único con poder real para crear un tercer sector sólido fue Fernando Lugo, pero no lo hizo. Los partidos independientes a la ANR y PLRA tuvieron dificultades de conformar una plataforma que sea sostenible en el tiempo, la diminuta parcela de poder que le toca hace que la pelea de uno contra otros se vuelva inevitable, el sistema electoral paraguayo ayuda a los partidos tradicionales.

Paralelamente al proceso político la consolidación de las ciudades en el país ya era un hecho. Hasta los ’80 el Paraguay rural representaba el 60% de la población, entrado los ’90 esa balanza iba ser invertida, la población urbana crecería, haciendo que el 60% de la población esté hoy en el Paraguay urbano.

Y en eso llegó Lino Oviedo

Lino Oviedo es actor trascendental de la historia convulsa del partido colorado en la transición democrática, cuando éste rompe con la ANR se convierte en una fuerza política bisagra, con peso importante tanto para negociar en contiendas electorales como en periodos legislativos. El volumen de su partido era determinante, y la razón de su existencia era la de negociador bisagra en el bipartidismo.   

Lino Oviedo en su retórica representaba al Paraguay romántico de la campiña, del campesino mboryahu ryguatã, quería mostrarse como un caudillo militar que representaba a las FF.AA. que combatieron en la Guerra del Chaco, y que principalmente eran integrados por campesinos. Cierto es que Lino’O se enriqueció de la dictadura stronista, que inició el éxodo campesino.

Fernando Lugo busca ocupar

el espacio dejado por Lino’O

En el contexto en el que Lino Oviedo entró en escena se entiende el llamado a la adscripción de masas campesinas recientemente desposeídas y huérfanas de tierra, la demografía paraguaya estaba en plena transición e incertidumbre, necesitaban un papá guasú que en su imaginario los orientaría.

Lugo busca recorrer el mismo camino, así como el caudillo colorado no busca conformar una organización política, sino una corte de aduladores, él es el partido y con él morirá. No desea ser presidente, sino acumular fuerzas para ser el gran elector y la bisagra entre colorados y liberales.

Lugo llama a esas masas populares campesinas bajo la seducción romántica del “en el campo se vivía mejor”; solo que hay un problema, transformación que se da en el interior de la unidad económica campesina: La familia, hoy al hablar con jóvenes hijos de campesinos y al preguntarles si desean seguir siendo campesinos como sus padres la respuesta es NO. El Paraguay rural ya fue y ya no será, por lo que no cabe otra expresión política del “papá guasú”.

 

Fernando Lugo opera sobre una realidad social fantasiosa que ya no volverá, y es por eso que es un Lino Oviedo dislocado, o una comedia del General.  

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