Madurez cívica

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En nuestra anterior edición habíamos afirmado que las elecciones municipales serían un plebiscito para la gestión del presidente Horacio Cartes, principalmente en distritos importantes del país.

Y justamente, el lunes 16 de noviembre- post elecciones- la ciudadanía se encontró con piezas cambiantes en el tablero político nacional, como la derrota del partido colorado en Asunción, Encarnación, Lambaré y otros distritos importantes de la República.

Estos resultados sorprendentes deben servir al partido de gobierno como un toque de alerta para las presidenciales del 2018. Cartes, necesariamente, y muy a pesar de su soberbia política, deberá bajar los decibeles, porque de lo contrario le aguarda un negro panorama para las próximas elecciones generales.

Con las municipales del pasado domingo quedó demostrado que el elector ya no vota por el color, sino por las propuestas. Se ha dado una importante madurez cívica en la población y que eso se pudo atestiguar en las urnas. El paraguayo ya está cansado del clientelismo político, del engaño, de la artimaña y de la trampa, a pesar de que esta práctica nefasta continúa existiendo aun en importantes localidades de la República.

Ojalá que el mandatario paraguayo, tras los resultados arrojados en las urnas, comience a reflexionar sobre estos 2 años y tres meses de gestión, que indudablemente no es de lo mejor hasta ahora. Cartes, erróneamente continúa priorizando en su gobierno las cuestiones partidarias por encima de los grandes problemas nacionales, que pasan a segundo plano.

Actualmente el Paraguay atraviesa por una crisis económica importante, lo cual se siente con mayor rigor en esta zona de la triple frontera. ¿Y qué ha hecho el Gobierno para revertir esta situación? Absolutamente nada, hasta ahora. No pasa más allá de buenos deseos, con reuniones que vienen y reuniones que van, entre comerciantes, empresarios y ministros del Poder Ejecutivo.

Pero estos encuentros no han redundado en provecho de la población paranaense, que continúa muy golpeada por la terrible recesión que enfrenta la otrora capital mercantil de la República. Sin embargo, el presidente Cartes no se ha inmutado en buscar resolver este escenario de crisis, que cada vez se torna más insoportable. Tampoco se hizo realidad, al menos hasta ahora, su promesa de campaña, en convertir Ciudad del Este en una zona industrial.

Si en verdad el mandatario consideró un plebiscito o referéndum las elecciones municipales últimas, tendrá que revisar su hoja de ruta y empezar a replantear seriamente. De lo contrario, el panorama será tormentoso para la ANR en el 2018. Se sabe que aun pasarán muchas aguas bajo el puente, pero si continúa con su soberbia, indudablemente, el camino a recorrer, cada vez será más tortuoso para el presidente.

Resultados impensados para el presidente y su entorno se dieron en estas elecciones, que también los llevará a una profunda reflexión, de que en una lucha electoral no es todo el dinero y la estructura política partidaria.

 

El gran juez de estas elecciones fue el voto consciente y el voto castigo, para aquellos candidatos que hicieron mal sus deberes y que se burlaron del pueblo. Aun quedan en algunos distritos, como Ciudad del Este, vestigios de la corrupción, que de seguro se irá acabando a medida que el ciudadano vaya adquiriendo la madurez cívica necesaria.

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