Escribe: Luis Alen.
Ahora se confirma que la alianza entre Horacio Cartes y Javier Zacarías Irún le es sumamente perjudicial al presidente, con el esquema de lavado de dinero que ha tomado estado público y que gozaría de la protección de la más alta esfera del poder. Según fuentes diplomáticas, el veto a la reelección de HC por parte de la embajada norteamericana tendría su principal argumentación precisamente en la falta de acción contra el “lavado” que sirve para financiar el terrorismo fundamentalista musulmán.
Con la llegada al poder de Donald Trump en Washington existe el convencimiento de que el Gobierno de EE.UU. tendrá tolerancia “cero” con las fuentes de financiamiento del terrorismo en Medio Oriente, entre las que se encuentra precisamente el esquema descubierto con la protección de importantes exponentes del oficialismo político paraguayo.
Al no contar ya con la bendición del Tío Sam, que había obtenido en 2010 al encajonarse una carpeta de investigación de la operación “Corazón de Piedra”, HC tiene prácticamente vetada su reelección con la bajada de pulgar de la potencia hegemónica mundial.
Para Estados Unidos, uno de los mayores pecados de cualquier Gobierno en el mundo es cobijar y dar protección a los esquemas favorables a la supervivencia de los grupos terroristas islámicos, lo que se estaría dando en la Triple Frontera, de acuerdo con las fuentes diplomáticas de inteligencia consultadas.
Alianza estratégica
Estados Unidos se había olvidado por un tiempo de las graves acusaciones conocidas a través de la filtración de Wiki Leaks en 2011, al “blanquear” la posibilidad de que HC se presentara a la candidatura presidencial colorada, con la condición de que el Paraguay se convirtiera en un fiel vasallo del Gobierno de Washington con el objetivo puesto en frenar y reducir la influencia de los bolivarianos venezolanos de Hugo Chávez en la política latinoamericana, así como de países del Medio Oriente como Irán y las organizaciones terroristas islámicas con nexos en la Triple Frontera.
Con la salida del poder de Fernando Lugo en 2012 y con el breve reinado liberal de Federico Franco, se sentaron las bases para el continuado apoyo de EE.UU. para el advenimiento al poder de Horacio Cartes en 2013. Quedaron en suspenso las posibles medidas punitivas por las investigaciones contra HC por los hechos de contrabando de cigarrillos, lavado de dinero y hasta narcotráfico, con tal de que el Gobierno paraguayo sirviera a los fines antibolivarianos.
Cartes cumplió al pie de la letra con el libreto de Estados Unidos para reducir la influencia continental del chavismo, como es el caso actualmente de la posición adoptada conjuntamente con Argentina y Brasil en el Mercosur contra el régimen de Nicolás Maduro. Asimismo, se diluyó prácticamente la fuerte incursión de Irán en la región, que se había dado en vida de Hugo Chávez y que fue también uno de los motivos del golpe parlamentario contra Lugo.
En el caso de la llegada al poder de HC, cuando un investigado por la DEA como él se convierte en presidente de un país, lo que era al comienzo un caso criminal se transforma en cuestión de Estado. Es decir, automáticamente aparecen poderosos factores estratégicos relacionados con la defensa de los intereses nacionales de USA. Aquí ya entran a tallar la CIA (Central de Inteligencia) como la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que seguramente consiguieron prender en HC un fervoroso “americanismo” con tal de reducir el poder bolivariano en el continente latinoamericano.
La conversión de HC en aplicado alumno de los intereses norteamericanos no le privó por lo visto de seguir ensanchando sus negocios en la Triple Frontera, que fueron objeto de investigación de la operación “Corazón de Piedra”. El negocio del cigarrillo continuó floreciente, y a juzgar por las revelaciones aparecidas en la prensa, su alianza con Zacarías Irún le permitió contar con el apoyo del clan que domina el Este del país, con el fin de continuar sus nexos con las operaciones de “lavado”, que ya habían sido tema de interés para los norteamericanos, teniendo en cuenta que el banco de HC era tenido como uno de los principales instrumentos para el lavado de activos ilícitos procedentes de operaciones de tráficos y contrabandos.
El maridaje HC-ZI precipitó un cambio en el concepto de Estados Unidos hacia Cartes, puesto que el uso del poder político con el fin de proseguir con las acciones de “lavado” que facilitan el financiamiento de los grupos terroristas tenidos como enemigos de Estados Unidos, no es la mejor carta de presentación ante el Tío Sam.
Así, todos los esfuerzos de Cartes para conseguir en 2010-2011 el blanqueo de Washington a sus pretensiones de acceder al poder, quedaron ahora en suspenso, porque no sólo Estados Unidos bloquea su intención de reelección, sino que también amenaza con reabrir la carpeta de investigación de la operación “Corazón de Piedra”, que ya sin el poder político le podrían llevar a HC a enfrentar la Justicia norteamericana, como le está ocurriendo ahora a Nicolás Leoz y Juan Ángel Napout, por el escándalo de corrupción FIFA-CONMEBOL.
Las bases del enojo
Quizás Horacio Cartes pudo haber continuado en el poder, al tener la continuada bendición de Estados Unidos, por su buen comportamiento contra Venezuela e Irán y su influencia en Latinoamérica, pero lo que el Tío Sam no ve con buenos ojos es que HC persista en su “pecado original” de continuar con la imagen de “narcolavador”, a juzgar por lo que ya decía de él la inteligencia norteamericana en los papeles de la operación “Corazón de Piedra”, filtrada por Wiki Leaks en 2011.
Lo que terminó por colmar la paciencia norteamericana es la revelación de que la alianza entre el clan Zacarías y el cartismo no sirve sólo para los fines de afianzar el poder político, sino también para el florecimiento de los negocios que prosperan al amparo de distintos tráficos y contrabandos en la Triple Frontera, que generan miles de millones de dólares en forma ilícita que luego deben ser lavados para su introducción en el canal económico legal, además de remesar una parte para el financiamiento del terrorismo fundamentalista del Medio Oriente.
Una cosa es tolerar que Cartes sea un contrabandista y lavador a gran escala, pero que sirve a los intereses norteamericanos, pero otra cosa es saber que está financiando a los enemigos de Estados Unidos. Eso ya es una afrenta muy grande y merecería no ya el veto a la reelección sino incluso podría ocasionar la reapertura de la investigación con el objetivo de iniciar acciones más contundentes, como sería arrimar pruebas ante la justicia, que anteriormente habían sido dejadas de lado con tal de obtener el debilitamiento de los bolivarianos en Sudamérica.
En la reunión de Panamá de 2010, donde se investigó a Cartes, se decidió designarlo como “blanco prioritario consolidado” (CPOT por la siglas en inglés), un status al que sólo acceden quienes son considerados por Estados Unidos como los jefes de las organizaciones delictivas más poderosas que amenazan al país.
La operación “Corazón de Piedra” es una investigación trasnacional coordinada. Está enfocada en el desmantelamiento del importante esquema de tráfico de drogas, cigarrillos y lavado de dinero que opera en la Triple Frontera de Argentina, Brasil y Paraguay, y en otras partes del mundo, y que serviría para financiar el terrorismo internacional.
La confirmación de los lazos de Horacio Cartes con la red de protección al esquema liderada por Javier Zacarías Irún, según las denuncias aparecidas en la prensa, llevaría a relanzar las investigaciones de Estados Unidos, que habían sido suspendidas hasta tanto puedan contar con HC para los fines de la campaña antichavista en el continente.
Ahora que se ha debilitado el chavismo hasta en la misma Venezuela, y finiquitado el avance iraní en el continente, la utilidad de HC para Estados Unidos es mucho menor, por lo que podría pensarse como lógico el veto de la embajada norteamericana a la reelección. Quedaría por ver si los gobiernos de Brasil y Argentina se acoplan también a la decisión norteamericana.
En principio, tanto Brasilia como Buenos Aires también verán con buenos ojos que el Gobierno de Asunción no sea tan afecto a un mega esquema de lavado de dinero que finalmente también perjudica los intereses brasileños y argentinos, dado el poderío del contrabando de drogas, armas, cigarrillos y todo tipo de tráficos procedentes de la Triple Frontera, con su consecuencia de un descomunal lavado de activos monetarios ilícitos.
De allí que, definitivamente, no sean buenas las perspectivas políticas futuras del cartismo, y todo como resultado de su criticada alianza con el clan Zacarías de CDE.




























Facebook Comentarios