Escribe: Luis Alen.
El gobierno cicatrizante de Mario Abdo Benítez no es capaz de asegurar las vacunas contra el Covid-19, como también de promover un plan de recuperación nacional para la post-pandemia, acomodado en la tabla de salvación mutua con HC. Pero el que pierde a la larga es Marito, quien ya debería ir pensando en cómo “vacunarse” del virus de la impunidad y reorientar su gestión, sacudiéndose del lastre cartista.
Mientras tanto, el nuevo plan de HC consiste en lograr la presidencia del Senado con votos opositores, y Abdo no da señales de sacudirse de su letargo cicatrizador y negociar con la oposición para no permitir la concreción de la apuesta cartista, que está dirigida a presionar la renuncia del presidente con el fin de evitar una catastrófica derrota electoral de la ANR en las municipales de octubre.
Mirando el balance del proceso de impunidad, HC y sus compinches como Javier Zacarías Irún, salen ganando lejos, en comparación a Marito y su equipo de gestión, que está acorralado por denuncias de corrupción de negociados en plena pandemia que no les serán perdonados por un pueblo que ha sufrido mucho por la crisis sanitaria y económica.
El jefe de Estado no tiene ninguna garantía que, una vez fuera de la presidencia, el paraguas protector cartista del blindaje fiscal-judicial le seguirá acompañando como ahora, a cambio de votos de Añetete en Diputados y con el agregado tranquilizador para HC de una Subsecretaría de Tributación (SET) que se ha constituido en un defensor y propagandista de una incierta pulcritud impositiva de las tabacaleras, entre ellas la de Cartes, pese al informe de una monumental evasión de dicha industria confirmada por el lapidario informe técnico de Cadep, una reconocida consultora económica nacional que posee el respaldo académico de la investigación por parte de la Universidad de Illinios, de Chicago, Estados Unidos.
La definición: en agosto
La operación Cicatriz en apariencia sigue viento en popa, pero bajo la mesa se suceden los forcejeos entre Abdo y HC para dirimir en manos de quién finalmente queda el poder total a más tardar en el mes de agosto, una vez que a su vez se defina el control sobre los cuestionados gastos sociales de las binacionales o en cambio se termine investigando a fondo el explosivo asunto de la gran evasión de las tabacaleras.
La pandemia y sus efectos colaterales adversos para el sistema político prebendario y corrupto, sólo han llevado a exagerar hasta el extremo el dualismo que caracteriza al maridaje abdo-cartista, que por un lado se mantiene gracias al pacto de impunidad que también le sirve de salvavidas a Marito, pero que al mismo tiempo otorga a Horacio una especie de salvoconducto para hacer oposición.
HC puede hacer este doble juego porque tiene a su disposición el aparato judicial-fiscal. Y donde campea también a sus anchas el mecanismo apadrinado por Cartes es en la prensa, donde tiene a sus medios al acecho para aniquilar al gobierno con investigaciones sobre supuestos hechos de corrupción, como los que se han destapado precisamente en el área sanitaria en plena emergencia por el Covid-19.
Pero definitivamente resulta Marito quien sale perdiendo lejos con el estado de cosas actual, porque terminará siendo el chivo expiatorio para salvar al Partido Colorado de una caída segura en 2023. A eso apuntan todos los dardos del cartismo, que ya tiene al movimiento Añetete abdista como una ridícula marioneta a su servicio, a estar por los votos que se suceden especialmente en la Cámara de Diputados, donde el titular de la ANR y fiel vasallo de HC, Pedro Alliana, tiene asegurado el rekutu con un adelanto de varias semanas antes del 1 de julio, con el aval de los votos abdistas y de los liberales llanistas, supuestamente para no hacer que la presidencia de la Cámara Alta quede supeditada a las negociaciones que se avecinan por el control del Senado.
A HC sólo le falta controlar el Senado para sentirse como el verdadero factótum de la situación política paraguaya, y la maniobra de adelantar la elección en Diputados volvió a madrugarle tanto a Marito como a la oposición, con el cambio en el reglamento que -hay que reconocerlo- fue metido también hábilmente como un requisito de la operación Cicatriz que le tiene atado al abdismo, con tal de evitar la judicialización de las denuncias de corrupción en la pandemia y por licitaciones amañadas en varios entes públicos.
El control del Senado le permitirá también a HC tener en sus manos la solución de una crisis política potencial, en el caso que se dé un agravamiento de las tensiones sociales pandémicas y presionar así por una eventual renuncia de Marito, toda vez que éste vea inevitable un juicio político ya con acompañamiento del cartismo a la oposición.
Pero esta salida política sólo sería factible después del 15 de agosto, ya que antes de esa fecha se deberían convocar elecciones para la elección del vicepresidente según la Constitución, estando encima además las municipales de octubre. Después de dicha fecha emblemática de agosto, sólo el Congreso debe elegir al nuevo vicepresidente, ya que la misma Carta Magna establece que en los dos últimos años del período constitucional en caso de acefalía ya no se llama a elecciones, como ocurre durante los tres primeros años.
En caso de renuncia o destitución de Marito, asume el “vice” Hugo Velázquez, quien deberá continuar la operación cicatrizante con HC para tener gobernabilidad en las cámaras legislativas, pero ya con diferentes reglas de juego en razón de la gran influencia que aún mantiene el segundo del Ejecutivo actual en la Fiscalía y en el Poder Judicial, además de las Fuerzas Armadas y la ANR.
Resta observar qué camino tomará Marito para no llegar a esta situación extrema. Si sigue con su actitud timorata y claudicante ante HC, es casi seguro que sea el chivo expiatorio con tal de salvar a la ANR y por extensión al cartismo de la debacle electoral, ya sea en octubre o en las generales de 2023.
Le queda aún al presidente la vía de intentar zafarse de las garras cartistas negociando con la oposición para birlar a Horacio el trofeo del Senado, lo que seguramente le obligará a transparentar las cuentas exacerbadas en la pandemia con el gran endeudamiento externo, frenando el despilfarro en el gasto público y especialmente ejercer un control sobre los gastos sociales de Itaipú y Yacyretá, además de una investigación por la gran evasión denunciada de las tabacaleras, entre las que se encuentra la gallina de los huevos de oro de HC, Tabacalera del Este S.A.
EE.UU. y la U.E., expectantes
La instancia política que finalmente daría el veredicto definitivo sobre la suerte del gobierno de Abdo Benítez no dependería de las fuerzas internas que disputan el control del poder, sino del entramado de intereses internacionales representado por Estados Unidos y la Unión Europea, que ven al Paraguay como una pieza clave en el ajedrez internacional de la nueva “guerra fría” por el control tecnológico mundial entre China y las potencias occidentales.
Nuestro país debería estar consciente que las inversiones que podrían venir aquí para aprovechar la energía renovable abundante de las hidroeléctricas, serían las que apuntalarían las nuevas industrias electrointensivas destinadas a producir insumos vitales para el avance de las avanzadas tecnologías informáticas y de comunicación, que a su vez reforzarán las producciones con base en la automatización y la inteligencia artificial.
Pero para la venida de estas mega inversiones se requiere la lucha frontal contra la fuerte economía subterránea basada en la corrupción estatal y su secuela de todo tipo de tráficos, contrabando y lavado de dinero. El informe sobre la gran evasión de las tabacaleras, que nutre a su vez el contrabando de cigarrillos hacia Brasil, y que utiliza las vías de narcos y traficantes de armas, ha sido respaldado por los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea, cuyos representantes salieron a apoyar el estudio de Cadep que no ha sido tomado en cuenta por el gobierno de Marito, por causa de la operación Cicatriz.
Entidades empresariales como la Unión Industrial Paraguaya (UIP) se volcaron también a favor de las tabacaleras, apoyando supuestamente a las mismas por sus inversiones y creación de miles de empleos.
Sin embargo, en la medida que no se eliminen estos mecanismos de alimentación de la economía negra, el lavado y el financiamiento al terrorismo, el Paraguay estará en la mira de gobiernos como el Washington, que acaba de señalar a través de su vicepresidenta, Kamala Harris, que el objetivo central de la administración Biden será luchar hasta acabar con la corrupción en América Latina, “que sólo hace que no se eduquen bien los niños, no se elimine la pobreza y no exista posibilidad de tener juicios justos”.
La “nueva guerra fría tecnológica” debe ser aprovechada ahora profundizando la relación con Taiwán, ya solicitada por Estados Unidos, de tal forma a posibilitar la venida de las grandes empresas tecnológicas de la isla asiática, especializadas en producir avanzados equipos como los microchips, que son esenciales para las industrias de alta tecnología en el mundo y que consumen grandes cantidades de energía.
Estas inversiones beneficiosas para el país permitirán a su vez disminuir los grandes niveles de desempleo y dinamizarán la economía, al contrario de lo que plantea la UIP al promover la economía subterránea del contrabando y la evasión.




























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