Marito va por la ANR y pone a prueba poder fáctico de HC

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Marito Abdo aseguró que le gana a Horacio Cartes, presagiando una interna “caliente” en la ANR. Lo respalda en su pretensión el senador Enrique Bacchetta.

Escribe: Luis Alen.

 

En una arriesgada apuesta, Marito Abdo le tiró el guante a Horacio Cartes para definir en la interna partidaria el control del poder fáctico actualmente encarnado por el empresario tabacalero y dirigente deportivo. La lucha por el liderazgo en la ANR condicionará con seguridad el resultado de las elecciones generales de 2023.

 

Las cartas están echadas en forma prematura para definir el tablero político nacional donde en realidad se juega el futuro del país. Se trata nada menos que de la “madre de todas las batallas”, con la confrontación en la interna colorada para definir el control fáctico sobre la gestión gubernamental, donde se ensamblan las vertientes política y económica del poder real, por ahora personificado en el empresario Horacio Cartes.

Es lo que de alguna forma buscaba también otro empresario, Norman Harrison, pero a través del PLRA, con la meta de ir buscando ser una especie de “reemplazante” de HC, munido también de un evidente poder económico. La estrategia de diálogo y conciliación para unir a los liberales y después a toda la oposición no le sirvió de mucho a Harrison, a la vista de las divisiones irreconciliables en el principal partido opositor, el Partido Liberal Radical Auténtico. 

Resta saber ahora qué rumbo tomará el poder fáctico de otro empresario, Horacio Cartes, ante el embate del presidente Mario Abdo, quien ya le desafió a la pugna por el control del partido Colorado, la principal nucleación política del país.

El devenir político del país está supeditado al resultado de las elecciones de 2023, pero una antesala crucial será escenificada en las internas de finales del año próximo, ya que tanto la Asociación Nacional Republicana como el PLRA, los dos partidos tradicionales, se jugarán también su futuro. El partido de gobierno entre democracia y autoritarismo, mientras el principal partido opositor tendrá que decidir sobre un programa común para un frente que garantice un amplio apoyo social, o si opta sólo por seguir siendo el furgón de cola del clientelismo colorado, prebendario y corrupto.

Como estaba previsto, el resultado de los comicios municipales sirvió en cierto modo para mostrar el camino que se viene para el gran sondeo ciudadano de las elecciones generales, donde no sólo se votará por quienes dirigirán el destino del país en el siguiente quinquenio, sino también sobre el modelo de sociedad que desea la mayoría de los paraguayos.

 

La encrucijada de 2022

Ya el año próximo se perfila como el de las definiciones en el escenario político nacional, con el “aperitivo” de las internas partidarias, que también incluye el inesperado desafío lanzado en la ANR por Añetete a Honor Colorado (HC), de dirimir en los mismos comicios la titularidad de la nucleación entre Marito Abdo y Horacio Cartes.

De momento, todas las voces se alzan contra el planteo abdista, incluyendo a los voceros de Horacio en la prensa de su grupo empresarial, por la probable improcedencia constitucional de la apuesta. Sin embargo, todo es posible en la nebulosa dimensión política paraguaya, en función de las famosas interpretaciones del texto constitucional por parte de la Corte Suprema, habitualmente a pedir de boca de los políticos detentadores del poder de turno.

La propuesta de los senadores abdistas equivale evidentemente a una bomba para el cartismo, que estaba convencido que después de la “concordia” y el pacto de impunidad de la “cicatriz”, el presidente Abdo estaría resignado al ostracismo de los cuarteles de invierno, sólo a la espera de entregar el mando sumisamente el 15 de agosto de 2023. 

Cuando el tabacalero parecía que no tendría rival en su camino a la titularidad colorada, le salió al paso la figura del presidente, representando al sector político de la ANR que no quiere caer definitivamente como un mero apéndice del poder fáctico empresarial encarnado por Cartes.

El propio Marito no pudo ser más explícito ante los periodistas, el pasado lunes 25 en el Palacio de Gobierno. “Vamos a evaluar a fin de año. De hecho, mi compromiso es con la democracia. Si mi contribución, quedándome sentado en la gestión de gobierno, va a fortalecer la democracia, voy a quedarme sentado”, afirmó.

Seguidamente disparó que si se busca “defender la democracia de un poder hegemónico”, saldrá a la arena política “como ciudadano, presidente y político”. Fue tajante al decir que ganará las elecciones, pero no ejercerá el cargo de titular del Partido Colorado, porque “entre colorados vamos a solucionar”.

El desafío de Marito está lanzado para que HC lo analice y actúe en consecuencia. Así como ya se veía venir, está claro que la hegemonía cartista en la ANR es mirada como una amenaza a la democracia por su esencia autoritaria, y por esta causa democrática, según Abdo, bien vale la pena luchar en vez de estar cómodamente “sentado en la gestión de gobierno”.

La gran pregunta es si el vicepresidente Hugo Velázquez está o no de acuerdo con la jugada de ajedrez político de los senadores que responden al abdismo, encabezados por Enrique Bacchetta. Todo parece indicar que una candidatura del presidente Abdo a la junta de gobierno de la ANR, en simultáneo con la candidatura presidencial de Velázquez, para competir los dos en la interna y en la misma fecha con HC y el candidato cartista a la presidencia de la República, Santi Peña, debería fortalecer las chances del vicepresidente en la contienda por la chapa presidencial con el delfín de Cartes.

Como el votante colorado está atraído siempre por el poder, que lo identifica con el fáctico que personifica HC, en un principio la candidatura de Velázquez pudo tener sus desventajas en la puja con Peña porque al mismo tiempo se iba a definir en la interna el control de la ANR posiblemente a favor de Horacio. Pero con la llegada de la pugna entre Marito y HC por el trofeo de la junta colorada, el escenario se modifica radicalmente, ya que el presidente es el único en Añetete que podrá desafiar a Cartes con posibilidades de éxito en la pulseada que se plantea sin lugar a dudas también por el poder fáctico-económico.

Una derrota de HC será calamitosa para el cartismo y le podría empujar a su líder al retiro de la política, como acaba de ocurrir con Norman Harrison que ni siquiera pudo competir contra las vacas sagradas liberales, a pesar de ser “el único millonario opositor”.

El reto está lanzado a Cartes y en el transcurso de las próximas semanas se verá qué grado de viabilidad política tiene la apuesta presidencial, debido a que finalmente podría recalar en la Corte Suprema, incluyendo una acción de inconstitucionalidad llegado el caso.

Marito habrá calculado bien la movida de ajedrez político, sabiendo que también como represalia podría tener en su contra alguna acción judicial proveniente de la Fiscalía bajo control de HC. Pero es sintomático que la fiscala general Sandra Quiñónez haya recibido halagos en los últimos días de parte de los norteamericanos por su “lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de dinero”.

Además, podría ser también un mensaje a HC la reanudación en Brasil del proceso para vincularlo al caso “Lava Jato” del condenado Darío Messer, su “hermano del alma”. Entonces, aparece nítidamente en el horizonte un escenario que sería proclive a inclinar la balanza por un retiro de la política de HC, al estilo Harrison, con tal de salvar sus numerosas inversiones en la economía legal, pero a cambio de abandonar su liderazgo autoritario.

 

La vereda de enfrente

Por el lado de la oposición, una vez conocida la renuncia de Harrison a ser el nuevo “outsider” proveniente del empresariado, inmediatamente Efraín Alegre convocó a la mesa de presidentes de partidos políticos opositores, resaltando nítidamente la convicción que más allá de un candidato potable, la gran apuesta opositora pasa por un programa común realizable, como forma de convencer a la mayor parte de la ciudadanía que espera un cambio en la República.

Cualquier resultado de la interna colorada, con o sin HC de por medio en la lucha por el poder, no debería variar el convencimiento de la mesa de presidentes de partidos opositores, acerca de la condición ineludible de contar con un programa común creíble en la sociedad, que abarque los temas más urgentes, como son la pobreza, la inseguridad, la criminalidad y la impunidad de la creciente corrupción en la función pública.

De cualquier forma, al programa abarcador de las ansias populares tendrá que acompañar la candidatura presidencial de una persona de reconocida solvencia política, quien debería surgir a la vez de una interna tanto en el PLRA como en los demás partidos opositores, con la confección también unificada de una lista de legisladores, especialmente para el Senado.

En las elecciones municipales, donde triunfaron ante la ANR numerosos frentes distritales alineados por el cambio, se demostró en varios casos precisamente la imperiosa necesidad de dotar al candidato opositor ganador con una mayoría legislativa propia, tal como ocurrió en Ciudad del Este con Miguel Prieto. Es lo que se podría repetir también con la lista nacional al Senado, en razón que en la Cámara de Diputados resulta más complicado, atendiendo a su carácter representativo circunscripto a cada departamento.

Otro sector de la oposición no sentado en la mesa de presidentes liderada por Efraín, está calibrando la factibilidad de un frente independiente al estilo de los triunfantes en CDE con Prieto, o en Encarnación con Luis Yd. Y hasta en la dirigencia del Partido Patria Querida se animan a lanzar la consigna de que esta vez no debería ser un liberal el titular de la chapa presidencial, en una interpretación discutible de la realidad política nacional, porque nadie puede soslayar el peso propio del PLRA como cabeza de cualquier frente de salvación nacional.

La oportunidad es única ahora para la oposición, de pergeñar un amplio acuerdo de gobierno para el cambio, aprovechando que la interna colorada se avizora como particularmente “caliente”, lo que podría revertir en votos en las generales a favor de la chapa opositora, por la gran cantidad de contusos que dejaría la confrontación entre Añetete y Honor Colorado por la hegemonía del poder fáctico.

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