Escribe: Luis Alen.
Marito Abdo y Efraín Alegre cayeron en la trampa urdida por los impresentables de la política, que se apropiaron de la agenda legislativa de los últimos meses de este período, marcando el rumbo de los candidatos y condicionando su futuro accionar al frente del Ejecutivo.
Un preocupante escenario se perfila en el horizonte político nacional, porque cualquiera sea el ganador de las elecciones para presidente de la República, el ungido por el voto ciudadano tendrá que soportar el constante chantaje de una mafia político-judicial que se está blindando “a full” antes de las elecciones, como queriendo mostrar que el poder real está allí y que el nuevo Gobierno que surja de los comicios deberá cumplir sus órdenes o atenerse a las consecuencias.
Las siniestras señales lanzadas por los impresentables de la política, tanto del Partido Colorado, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y de otras fuerzas menores, atestiguan el actuar de la mano negra de la impunidad, que así hace estragos en la intención sana de limpiar de corruptos la política nacional, al conjuro de las movidas para que el oficialismo cartista imponga, por ejemplo, a la nueva fiscal general del Estado, Sandra Quiñónez, pese a la débil oposición de Marito, que ahora sólo ya interpreta el triste papel de títere de Horacio Cartes, cual un desteñido émulo heredero de Santi Peña, el ex liberal devenido en colorado por mera conveniencia.
A estas alturas, hasta se puede dudar de la real intención o capacidad de Mario Abdo para cumplir con su promesa de limpiar de corruptos el país, ya que cayó mansamente en las redes cartistas, al serle tendida la trampa del “abrazo republicano”, sabiendo bien que HC le podría marcar la agenda al menor descuido, cosa que finalmente ocurrió con algunas jugadas calcadas de un manual mafioso de primer nivel, pergeñado por los estrategas de HC.
La prueba de fuego
Se puede afirmar sin equívocos que Marito se durmió literalmente sobre los laureles de su gran victoria de diciembre, al renunciar a tomar inmediatamente el control de la ANR, lo que ahora se comprobó le resultó fatal, porque la “jefatura de campaña” fue tomada por Horacio, quien le hizo fotografiar repetidas veces al candidato triunfador disidente con los impresentables de la política unidos tras una sola bandera, la de la corrupción y la impunidad.
Los espantavotos, como el caso del mismo HC, de Javier Zacarías Irún, de Nicanor Duarte Frutos, de Víctor Bogado, etc., no desaprovecharon la oportunidad y le ofrecieron a Marito un incómodo segundo plano en las tarimas de la campaña, cuando que el candidato vencedor debía ser el que presidía todos los actos.
Ni siquiera consiguió Marito sacarle a otro impresentable, Oscar González Daher, de la lista colorada al Senado, con lo cual se confirmaría como ya lo insinuó el senador Juan Carlos Calé Galaverna que el mismo Cartes estaría apañando al cuestionado ex titular del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y quien si se decide hablar en un eventual juicio puede echar mucho bleque sobre todo el “Honorable Cartel”.
Pero Marito por lo visto está convencido que ganará de la mano de HC y de sus impresentables de la política criolla, más aún cuando la cuestionada encuesta de Francisco Capli lo ubica con más de 30 puntos por encima de Efraín Alegre, que no contaría llamativamente con el aporte de los votos de Fernando Lugo, a pesar de ser parte éste de la Alianza Ganar con el Frente Guasu.
No es ninguna casualidad que la encuesta se publicó profusamente en los días previos a la astuta movida cartista que vino seguidamente para la prueba de fuego de aceptar la imposición de la candidata de HC para fiscal general, quien dicho sea de paso conoce muchos de los entretelones de los manejos del poder real de la mafia político-fiscal-judicial que está detrás de la continuidad de la existencia del EPP, un verdadero fantasma que sigue aplicando sus golpes como una cortina de humo para encubrir los movimientos de los narcos en el Norte y en la frontera con Brasil.
Divide y vencerás
Una vez asegurada la convicción abdista en la casi segura victoria de abril, de la mano de HC y de sus “recursos”, tanto monetarios propios como estatales sin descartar los directamente de origen mafioso, el cartismo operó de nuevo, como lo hizo ya con el movimiento de la fallida enmienda del año pasado, para dividir de vuelta a la oposición liberal, haciendo añicos de la Alianza Ganar.
Una vez asegurados los votos en el Senado, los impresentables apremiaron a la Corte Suprema a expedirse sobre el planteo de inconstitucionalidad del proceso de selección de la terna para Sandra Quiñónez en el Consejo de la Magistratura, así como le exigieron una definición en relación a otra inconstitucionalidad referida a la sesión “mau” de los 25 senadores que había votado a favor de la fracasada enmienda para la reelección. Todos eran pasos urgentes y necesarios antes de llegar a la definición deseada por HC respecto a Sandra.
En ambos casos, la Corte resolvió rechazando las presentaciones que había propiciado nada menos que Colorado Añetete con las demás fuerzas opositoras, el año pasado. Y ocurrió lo impensable: Marito ganó en la interna colorada, pero ahora perdió tanto en la Corte como en la elección de la nueva fiscal general. Ha sido la venganza de HC por partida doble: por haber sido frenado en su reelección y por la derrota de su delfín Santi.
Por último, le toca además a Marito y Colorado Añeteteotorgar sus votos para la remoción del contralor general de extracción de la izquierda moderada de Avanza País, Enrique García, para dar paso al vicecontralor, de origen colorado, Camilo Benítez.
Es decir, todo lo que estaban deseando saborear los impresentables, ahora Marito les ofrece en bandeja, como es el reaseguro de la impunidad total, con el aporte de una Corte sumisa, una Fiscalía elegida a dedo por el poder real cartista y una Contraloría General que pasará a manos oficialistas. Un combo perfecto.
Las traiciones a la orden del día
El avance hacia el blindaje bien fuerte de los impresentables no pudo darse sin la participación de los siempre presentes “traidores”, como en el caso de Marito, quien tuvo “fugas” en el voto senatorial como Enrique Bacchetta y Oscar Cachito Salomón. En el sector liberal, nada menos que Robert Acevedo, quien fuera el titular del Congreso el año pasado y que acompañaba a Efraín Alegre y otros en la patriada contra la enmienda, del 31 de marzo-1 de abril, con el agregado de la esposa de Federico Franco, Emilia Alfaro. Sin su aporte no habría sido posible la mayoría de 24 votos obtenida por el cartismo para la aceptación de la candidata de HC a la fiscalía.
Adolfo Ferreiro y Miguel López Perito, de Avanza País, aportaron también al voto oficialista, pero en una movida inútil, porque finalmente no consiguieron evitar que una amplia mayoría de cartistas y de Colorado Añetete sumen votos en Diputados para la destitución del contralor García, del mismo sector político que aquellos.
El cartismo volvió por sus fueros y no sólo quebró Añetete, sino a liberales e izquierdistas, con lo que demostró además que su estrategia de cooptar a Marito y de debilitar a la dupla Efraín Alegre-Leo Rubín, está dando el resultado deseado, no sólo porque posiblemente ganará la ANR en abril, sino que el cartismo mantendría el poder real y se aseguraría la tan anhelada impunidad frente a las investigaciones de la Contraloría, la Fiscalía y la Justicia.
No hace falta ir muy lejos para observar en el terreno las consecuencias prácticas del proceder cartista, en el día a día de la misma campaña electoral, cuando que, además de la “jefatura de campaña” de Horacio, es posible ver en el Alto Paraná que los principales operadores del clan Zacarías se hallan coordinando la campaña de Roberto González Vaesken en las diferentes seccionales del Alto Paraná, después que éste también derrotara al candidato de ZI para la gobernación en la interna del 17 de diciembre.




























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