Miles de fieles acudieron a la Parroquia Nuestra Señora de Caacupé, en el barrio 23 de Octubre, para orar a la Virgencita en su día, agradecer por sus milagros y pedir sus bendiciones.
Hombres, mujeres y niños que oraron por su salud y bienestar, algunos pidieron trabajo y el fin de la crisis económica por la que atraviesa la ciudad.
Durante toda la semana, en la parroquia se realizaron actividades paganas, además del novenario a la Virgen de Caacupé. El lunes por la noche, más de 10.000 personas participaron de la serenata mariana y el martes, bien temprano, se llevó a cabo una procesión de la imagen por las calles del barrio. Luego el párroco Gustavo Acosta tuvo a su cargo la misa central junto con los sacerdotes de la congregación Pobres Ciervos de la Divina Providencia.
Miles de feligreses acompañaron las actividades desde temprano. Además de la misa central, en el patio de la parroquia, frente a todas las imágenes de la Virgen de Caacupé, hombres, mujeres y niños encendieron velas y rezaron agradeciendo a la santa sus milagros y pidiendo su bendición.
El párroco, en su homilía, recordó que todos los feligreses tienen pecados que no deben repetir y que esto también ocurre con las autoridades, que fracasan en su administración porque se quedan con aquello que debería ser para el pueblo. Al concluir, él también pidió por aquellos a los que les falta el trabajo.




























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