Escribe: Luis Alen.
Especulaciones de todo tipo desató en el país y en la Argentina la visita relámpago de Mauricio Macri a Horacio Cartes, pasando por encima de las normas vigentes en la emergencia sanitaria del Covid-19. Lo único que quedó claro es la demostración del poder total que tiene HC, dejando a Marito Abdo en la incómoda posición de un peón más en el ajedrez político donde el verdadero “rey” es el empresario tabacalero.
Como corolario de la cita sorpresiva, quedó en evidencia que la institucionalidad de la República ha sido gravemente erosionada por quienes están llamados a ser los primeros en defenderla, como son el mismo presidente y el “cicatrizador” de la ANR, tras el misterioso periplo de una de las cabezas de la oposición argentina anti-kirchnerista.
Sin que se haya informado el motivo real del sorpresivo cuan fugaz viaje de Macri en un avión de la tabacalera Tabesa, propiedad de Cartes, llamó la atención que se verificara en plena pandemia con las fronteras cerradas para el común de los mortales y con los protocolos sanitarios de cuarentena pasados por alto, pese a existir recursos tecnológicos suficientes para teleconferencias que fueron ignorados, obviamente porque la conversación entre Horacio y Mauricio debía realizarse en persona para burlar a los ávidos cazadores de audios.
Resulta evidente que Macri se movilizó en un avión de Cartes no por un mero asunto relacionado a sus negocios empresariales o empujado por su cometido en las esferas deportivas como titular de la Fundación FIFA a partir de enero de este año, sino por un objetivo político que moviera de urgencia tanto a su interlocutor paraguayo como a él mismo.
Esta posibilidad fue lanzada hasta por publicaciones de Argentina, donde el líder de “Juntos por el Cambio” está atravesando tiempos de persecución motorizados desde el poder kirchnerista, por denuncias de supuestas escuchas ilegales de los servicios de inteligencia durante la era macrista. Sería como una “devolución de favores” por la serie de juicios por corrupción que también en su momento recibió Cristina Kirchner durante la presidencia de Macri entre 2015 y 2019.
“Cicatriz” en versión Mercosur
De que el “Patrón” ya no disimula su condición de “hombre fuerte” colorado para “cicatrizar” bajo su férula todo el Paraguay, lo ha demostrado a lo largo de toda la pandemia, sosteniendo al débil gobierno de Marito Abdo que siempre está al borde de su vencimiento mucho antes de 2023, como lo advirtiera el propio presidente de la República en un discurso de la semana pasada en Misiones. Pero, ¿acaso el abdismo no estaba siendo apalancado por el cartismo a través de la operación “Cicatriz” de unidad e impunidad mutua para llegar al final del período constitucional?
Pero la urgente venida de Macri parece ya tener el cariz de un avance de la operación “Cicatriz” a nivel del Mercosur, no precisamente porque las gestiones con Abdo para el viaje se estuvieran realizando en la sombra ¡cuando no! por José Alberto Alderete, sino porque hay que recordar que el expresidente argentino, estando aún en el poder hace un año, fue el soporte de la presidencia de Marito desde el aciago episodio del acta bilateral fallida de Itaipú con los brasileños, cuando faltaba sólo que HC bajara el pulgar para que sea destituido y reemplazado no por el vicepresidente Hugo Velázquez sino por Blas Llano, el entonces titular del Congreso y exponente del Partido “Liberado”pro-cartista.
Se debe recordar que Macri le llamó a HC el 1 de agosto del año pasado (esta vez sí funcionó la línea telefónica con pinchazo incluido) para solicitarle que no deje ir a Marito, ya que debería mantenerlo en el cargo a cambio de la sumisión de éste a los planes “empresariales” de Horacio. Es la vez en que emergía la figura del “Patrón del Quincho”, y la presencia de Macri del pasado lunes 13 de julio ya como líder de la oposición argentina en la mansión de la calle España, no hizo otra cosa que alimentar los rumores de que viajó a Asunción para consolidar la sumisión del abdismo ante la presión cartista, y con el fin de confirmar la obediencia abdista ante atisbos de resistencia a la arremetida por el poder del “hombre fuerte”.
Es la lectura que se puede hacer entre bastidores del breve encuentro que tuvo lugar entre Marito, Macri y HC, como una especie de mero trámite tras la reunión previa de éstos dos últimos a solas, donde se habría puesto el acento en los temas que más interesan a la hora de realizar un balance de poder en el Paraguay, con sus ramificaciones a nivel regional sudamericano.
Se debe entender la incómoda posición de Marito como dueño de la lapicera pero sin poder articular un contraataque a la marea cartista, restando aún tres años para la entrega del bastón de mando. Todos los paraguayos venían esperando una reacción del presidente ante tanta humillación a la que es sometido por parte del “Patrón”, pero tal hecho no se está dando, lo que fue confirmado con la presencia de Macri en Mburuvicha Roga de la mano de HC, tras el encuentro en la avenida España con el “hombre fuerte”.
La pérdida de la pulseada por el poder con HC ya estaba cantada para Marito mucho antes, cuando fue incapaz el presidente de poner a raya los negociados pandémicos con los insumos sanitarios, quedando de nuevo a merced de las imposiciones del “Patrón”. La debilidad presidencial está motivando que muchos de sus antiguos aliados ya estén abandonando el barco antes de su hundimiento previsible.
No las tiene todas las cosas consigo el jefe de Estado, porque hasta sus apoyos en el Senado se irían dispersando, a estar por la renuncia de Enrique Bacchetta a seguir liderando la bancada abdista en la Cámara Alta, lo que indicaría serias discrepancias con Marito en el grupo dirigente de Añetete, tal vez como resultado de las sinuosas indecisiones presidenciales explicadas incluso por un renombrado médico, el doctor Aníbal Filártiga, como motivadas por el “autismo político”.
Bacchetta es titular también del clave Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y por ende se erige en el contralor político de los jueces y fiscales, que están encargados de precautelar que la República no caiga en el despeñadero de una galopante impunidad que carcome la honorabilidad de la Justicia por obra y gracia del cartismo.
No es casualidad que la dimisión del líder de bancada abdista en el Senado ocurriera el mismo día de la visita de Macri a HC y luego a Abdo, en una coincidencia que estaría denotando el creciente malestar de la dirigencia oficialista con la ineficacia de “cicatrizar” la pugna por el poder real, en desmedro de la institucionalidad republicana.
HC trata de profundizar la “Cicatriz” para favorecer su propia impunidad, ya ahora a nivel del Mercosur y con la renovada mediación de Macri, porque tiene la mira puesta siempre en su preocupante lado endeble del talón de Aquiles que significa la investigación que le viene encima en el Brasil con la posible declaración del doleiro de los doleiros, su “hermano del alma” Darío Messer.
Impunidad: objetivo número 1
La rauda venida de Macri ante la invitación de Cartes no se puede desligar así del verdadero objetivo de “Cicatriz”, que es la impunidad a toda costa para HC, amenazado como está por latentes investigaciones de corrupción. Que lo diga la fiscala general Sandra Quiñónez, que se mueve en función a este cada vez mayor interés cartista, subordinando de paso a las leyes y a la institucionalidad, lo que está probado ya de sobra con la alevosa impunidad brindada a otro cartista de segunda hora como Javier Zacarías Irún y su clan.
De momento, la visita de Macri a Abdo Benítez vino a desactivar probablemente una movida que habría estado preparando el presidente para reestructurar su gobierno y su gabinete el próximo 15 de agosto, teniendo presente la nueva mayoría instaurada en el Senado con la elección de Óscar “Cachito” Salomón, que no sería del agrado de HC, más aún porque se estaría gestando para apoyar el plan pospandemia de reactivación económica, que le daría de nuevo alas al abdismo para llegar a 2023 sin acudir necesariamente a pedir en forma sumisa el espaldarazo del “Patrón”.
Hay que tener presente también que durante la pandemia, la financiación del desastroso parón económico, así como de las compras fallidas de insumos sanitarios y del posterior financiamiento de la reactivación, han sido miradas con recelo en el cartismo, por temor a que a través de este oxígeno monetario se consolide una fuerza abdista que se interponga frente a las ansias de poder supremo de HC.
Por allí también se explican las denuncias continuadas contra el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, no precisamente por su manejo de la respuesta sanitaria al coronavirus, que fue hasta elogiada en el plano internacional por las mínimas muertes por millón de habitantes (quizás el porcentaje más bajo a nivel mundial), sino por la frustrante y criticada administración de los recursos para fortalecer con urgencia la infraestructura de sanidad en el sector público.




























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