Tras conocerse la detención del presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), el paraguayo Juan Ángel Napout, el pueblo futbolero de nuestro país reaccionó de manera favorable a esta acción de la justicia americana, sosteniendo que el dirigente deportivo, aparte de estar preso, tiene que devolver todo lo robado.
Se cree que el dinero por el que es investigado Napout debería ser distribuido entre los clubes de la primera división y otras divisiones, para mejoras de los estadios. El lunes aceptó, finalmente, su extradición a los Estados Unidos, a lo que en principio se negó.
La detención se produjo en la madrugada del 3 de diciembre en el hotel Baur au Lac en Zúrich, Suiza, hasta donde llegó Napout para participar de la reunión de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA), en su calidad de titular de la Conmebol y vicepresidente del máximo organismo del fútbol mundial.
Tras conocerse el hecho, la reacción no se hizo esperar por parte de la afición deportiva nacional, que desde hace tiempo venía cuestionando la gestión de Napout, a quien no le perdonan por la eliminación de Paraguay para el Mundial de Brasil 2014. Con el compatriota fue detenido, en la oportunidad, el titular de la Concacaf, el hondureño Alfredo Hawit.
La Justicia estadounidense, a través de la fiscalía general, encabezada por su titular Loretta Lynch, acusa a los ahora dos detenidos por enriquecimiento ilícito, crimen organizado y su implicancia en los esquemas de sobornos, que se elevan “a millones de dólares” a cambio de la venta de los derechos de retransmisión de torneos futbolísticos disputados en América Latina y partidos de calificación para Mundiales. Ahora surge otra denuncia contra Napout, que se formó en el 2013, por “crimen organizado”, y que investiga el fiscal uruguayo Juan Gómez.
En caso de ser demostrada la culpabilidad de los acusados, pueden ser condenados hasta 20 años de prisión, que es la pena máxima para caso como este en el país norteamericano.
Aceptó extradición
La detención de Napout era con pedido de extradición inmediata a los Estados Unidos, al que se negó, en principio, el dirigente paraguayo. Pero el lunes 7 aceptó ser extraditado para someterse a la justicia americana. De esta manera no hará uso de los 40 días que podría llevar los trámites para ser llevado a Estados Unidos y así afrontar los cargos de los que está imputado.




























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