El amplio espectro del concepto oposición habla de la acción y efecto de oponer u oponerse, proponer una razón contra lo que otra persona dice o poner algo contra otra cosa para impedir su efecto.
Esta acepción de la palabra es muy habitual en el ámbito de la política. Pero “no basta ser opositor, sino hay que parecer opositor”, en el sentido amplio de la palabra. Requiere de una posición crítica y madura de quienes asumen la postura opositora.
La oposición, ya ingresando en el mundo político, está para defender los intereses de la ciudadanía. Pero aquí, en este país, se hace totalmente lo contrario. Lejos de ejercer el papel de defensa a favor del pueblo, se somete a los intereses sectarios y crematísticos de los poderes fácticos.
En Ciudad del Este, concretamente en el órgano legislativo municipal, nunca existió una oposición seria y responsable, como debería ser y la que espera la ciudadanía paranaense.
Para este nuevo periodo legislativo comunal esteño existiría una mayoría opositora, que permitiría que exista una mayor vigilancia sobre las cosas públicas, que desde el año 2001 está bajo manejo del clan Zacarías, que tiene sobre su control el segundo municipio más importante de la República.
Un total de 6 ediles opositores de los 12 concejales electos, sumado a una colorada disidente, Lilian González de Aguinagalde, serían suficientes votos para evitar que el ejecutivo municipal continúe perpetrando los grandes negociados a espalda del pueblo, que permitieron al clan Zacarías y su entorno inmediato, acumular una incalculable fortuna, cuyo origen nunca fue investigado por la complaciente justicia altoparanaense.
A los nuevos ediles les aguarda una difícil misión. Primero, en tratar de lavar la cara de la Junta Municipal, donde sus integrantes se pasaron realizando oscuras componendas, que nunca trajeron beneficios al pueblo. Entonces, hoy el compromiso es trabajar a favor de la ciudadanía, que depositó su confianza en las urnas hacia los nuevos concejales que asumirán sus funciones este mes.
El primer gran reto para los flamantes legisladores comunales es analizar el pedido de intervención de la municipalidad de Ciudad del Este, que está plagada de irregularidades en su gestión, cuyas autoridades desde hace 15 años maneja como un negocio familiar el dinero del pueblo.
La ciudadanía estará expectante de la tarea de los concejales electos, que realizaron infinidades de promesas para ganar la confianza de los electores.
Hoy, ya llegado al objetivo, les queda cumplir con el compromiso asumido. Y como primera misión de los nuevos legisladores, es comenzar a trabajar para poner la casa en orden, porque está de “patas para arriba”, donde los intereses de la ciudadanía se manejaron a tambor batiente, pasando siempre a segundo plano las cuestiones sociales de la gente más necesitada.
Reiteramos, la ciudadanía esteña aguardará con mucha ilusión, que sus representantes ante la Junta Municipal puedan honrar con creces la delicada y difícil misión que asumirán, a partir de este mes. Es hora de que aparezca una oposición real al sistema autoritario y corrupto que impera en la municipalidad de Ciudad del Este desde el 2001. Es hora de poner fin a casi 15 años de sufrimiento del pueblo paranaense.




























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