Nueva crisis política en Brasil afectará al comercio fronterizo

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Escribe: Luis Alen

 

Los destapes de hechos de corrupción al más alto nivel político y empresarial de Brasil no cesan y ahora un segundo “impeachment” al presidente en menos de un año vuelve a sacudir la ya postrada economía del país vecino, con consecuencias que seguramente afectarán en forma negativa al comercio fronterizo paraguayo.

Todo esto ocurre cuando se ha visto en las últimas semanas una auspiciosa recuperación de las ventas en los comercios, tanto de Ciudad del Este como de otras localidades de la frontera paraguayo-brasileña, como consecuencia de una leve recuperación económica de los vecinos.

El titular del Banco Central del Paraguay, Carlos Fernández, alertó que principalmente el comercio fronterizo será el más afectado, más aún si se viene una devaluación del real. Pero el problema radica en la duración de la crisis, ya que al no renunciar el presidente Michel Temer por las acusaciones de corrupción, sólo cabe esperar el inicio del proceso de juicio político, que en el sistema brasileño es bastante largo.

Tras dos años de recesión en Brasil, en coincidencia con el efecto arrastre de los escándalos de corrupción, como el caso Petrobras, el juicio y destitución de Dilma Rousseff, el caso Odebrecht y ahora el escándalo de JBS, la mayor empresa cárnica del mundo, este año estaba prevista una tímida recuperación económica de 0,5 por ciento. Pero esta vuelta al crecimiento, mínima pero recuperación al fin, podría irse al despeñadero en el caso que se profundice la crisis política, desatada por la difusión de una grabación en la que el presidente Temer da su aval para un esquema de soborno, en la que está involucrada precisamente la empresa JBS.

¿Cómo afectará la crisis brasileña?

Nuestro país ya está por el nivel de crecimiento de 5 por ciento en los primeros cinco meses de 2017, como lo acaba de confirmar el presidente del BCP, y la evaluación de los técnicos resulta por ello optimista, ya que ven mejor preparado al Paraguay para enfrentar las presiones provenientes de Brasil, como sería el caso de menores ventas a dicho mercado, en el caso de la carne y de los productos de la industria maquiladora.

El mayor impacto vendría, sin embargo, por el lado de la inversión extranjera directa, ya que generalmente los inversores miran primero la situación regional latinoamericana y del Mercosur en particular, donde Brasil tiene la clara preeminencia. De allí que el tema ya ha merecido el lunes pasado una reunión urgente convocada por el presidente Horacio Cartes, a la que asistieron el ministro de Hacienda, Santiago Peña, y el responsable del BCP, Carlos Fernández.

“Lógicamente preocupa, pero vamos a estar observando y reaccionando acorde a como sea necesario”, indicó el titular del Banco Central del Paraguay (BCP), alertando que principalmente el comercio de frontera podría verse impactado por la crisis política en el Brasil.

De hecho, es difícil medir el costo de las denuncias de corrupción para los países latinoamericanos en términos de inversión extranjera y crecimiento. Pero existe evidencia bastante clara, sin embargo, de una correlación inversa entre los niveles de percepción de la competitividad de un país y la percepción de sus niveles de corrupción.

Para el Banco Mundial está muy clara la película: la corrupción es el mayor obstáculo para el desarrollo económico en todo el orbe, y América Latina es la segunda región más corrupta del mundo después de África.

Pero es en Brasil donde la investigación de hechos de corrupción ha llevado a la parálisis política, el colapso del mercado bursátil y una crisis constitucional que amenaza con la defenestración de otro presidente.

Los escándalos han dañado la percepción que el mundo tiene de la región y sus gobiernos. México, por ejemplo, en el año 2000 ocupaba el lugar 59 del ranking de percepción de corrupción de Transparency International, que ordena a 176 de países de menos a más corruptos. En 2016, México había caído al lugar 123. En el mismo período, Brasil bajó del puesto 41 al 71; Chile descendió del puesto 18 al 24, y en 2016 fue reemplazado por Uruguay como el país considerado menos corrupto de la región.

De acuerdo con la revista América Economía, esto es consistente además con la inteligencia que se ha podido desarrollar sobre el tema a nivel mundial. Varios estudios han establecido una correlación inversa entre el número de juicios y arrestos por corrupción en un país y los niveles de corrupción existentes. Los países con muchos juicios y muchos arrestos muestran menores niveles efectivos de corrupción, y en los países más corruptos casi no hay juicios ni arrestos por delitos de corrupción.

 

¿Qué tarea pendiente deja la crisis de credibilidad de gobiernos y sistemas políticos con masivos escándalos de corrupción? Agrega América Economía que “lo primero es fortalecer las instituciones, asegurar la separación de los poderes del Estado y tomarse muy en serio la libertad de prensa. Lo que sucedió en Brasil no podría pasar en Venezuela, donde no hay libertad de prensa y donde Nicolás Maduro tiene al poder judicial en sus manos”.

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