Nunca antes pisó la justicia esteña

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“Siempre hay una primera vez” o “no hay mal que dure cien años”, rezan algunas frases hechas, y que en este caso cabe pronunciar, luego de que por primera vez (antes no hay antecedentes) una persona, del entorno más inmediato del clan, se haya presentado ante la justicia esteña, para responder al llamado de la fiscal Cinthia Leiva, quien investiga la muerte de la niña de 2 años, Sara Amapola Insfrán Torres, electrocutada cuando estaba jugando en la plaza municipal Agustín Van Aaaken, en pleno centro de Ciudad del Este.

 

Se trata de la intendenta Sandra McLeod de Zacarías, quien disfrutaba de sus “merecidas” vacaciones en el extranjero, junto a su familia. La misma llegó presurosa la semana pasada, tras ser denunciada por un grupo de concejales, quienes la acusaron como la principal responsable del hecho registrado. Sandra fue citada por la representante del Ministerio Público y se hizo presente, en un sitio donde nunca antes estuvo, a pesar del rosario de denuncias que se presenta contra ella y su marido, Javier Zacarías Irún, por diversos hechos, que van desde malversación de recursos públicos, manoseo contra funcionarios de la institución, deudas impagas a proveedores, entre otros.

La impunidad siempre la mantuvo al margen de las denuncias, porque hasta ahora el clan Zacarías es “intocable” por la justicia en esta comarca fronteriza. Aquí no rige el estado de derecho, sino lo que impera es la “ley Zacarías”, que significa, prepotencia y arbitrariedades por doquier. Nadie osa a señalar con el dedo al “todopoderoso” Javier Zacarías Irún, quien maneja a su antojo un buen número de fiscales y jueces, porque estos llegaron al cargo, gracias a la influencia política del amo y señor de la capital del Alto Paraná, según dejó entrever Celso Miranda, alias “Kelembu” en una conversación informal, en el recinto de la Junta Municipal.

Pero esto, lo afirmado por Miranda, nada está lejos de la realidad. Aquí nadie interviene, la justicia le otorga impunidad, el Gobierno se desentiende del problema, y el pueblo sufre las consecuencias.

Hoy se observa un viento favorable para que esto dé un giro, y que pueda traer mejores días a los habitantes de este importante municipio fronterizo del país. En síntesis, no basta que la jefa comunal sólo concurra ante la fiscal Leiva, sino ésta debe tener el coraje de imputarla y procesarla por el hecho reciente, para que la ciudadanía pueda devolver, aunque sea a medias, la confianza en la justicia.

 

Se está enfriando

La fiscal Leiva, quien investiga el homicidio culposo de la niña Sara Amapola, aun no ha tomado determinaciones muy importantes, que puedan a llevar creer que la misma castigará a los culpables de este penoso hecho. La misma curiosamente se llamó al silencio el lunes, a pesar de que los medios querían saber el avance de la investigación.

Tampoco hasta ahora se animó a imputar a la principal responsable del homicidio, la intendenta Sandra McLeod, fue denunciada por los propios concejales como responsable numero 1 de la muerte de Sarita, en su calidad de jefa comunal.

 

No se descarta que en las próximas horas la fiscal Leiva sea denunciada ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, por “mal desempeño de funciones”. Esto ya lo había anticipado el propio titular de la Junta, Juan Carlos Barreto.

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