El arco de los partidos y movimientos de la oposición y sus principales dirigentes, ya hablan de reeditar una alianza para el 2018 para retomar el poder.
Coinciden en que debe haber renunciamientos y acordar reglas claras a la hora de la distribución de responsabilidades en el Gobierno y además analizar la ruptura que se dio en el 2012 y a partir de allí los desencuentros y errores que motivaron esa pelea.
El ex ministro del Interior y líder del Partido Democrático Progresista (PDP), Rafael Filizzola, comentó que se debe retomar el diálogo, teniendo en cuenta los resultados de las municipales que fueron muy saludables para la oposición. Añadió que hay que hacer renunciamientos y reconocer errores del pasado. Afirmó que la mejor manera de iniciar el acercamiento es con una agenda abierta, sin entrar con condicionamientos.
Agenda abierta
Subrayó que será fundamental conversar sobre una gran alianza para 2018 que se funde en propuestas y programas adecuados, con una agenda abierta y decir todo lo que se debe discutir, lo que se hizo mal y lo que se hizo bien”, añadió.
Por su parte, el ex senador del PLRA Alfredo Jaeggli destaca que para la oposición, sea desde la perspectiva de los liberales y pasando por cada uno de los sectores que conforman los partidos de centro y de izquierda, deben haber coincidencias. “Debemos encontrar coincidencias. Basta de peleas, la ciudadanía está harta, ni siquiera debemos vetar a los colorados”, subrayó
A su turno habló el presidente del PLRA, Miguel Abdón Saguier, quien aseguró que su partido es esencial para conformar una alianza, dado que aportaría su experiencia y su maquinaria a partir de los resultados obtenidos en las municipales, con 85 intendencias ganadas.
“Vamos a facilitar las alianzas y las concertaciones a nivel de bases, desde las municipalidades”, expresó. Aseguró que el PLRA demostró “una vez más” pluralismo, y dio señales de apertura a las fuerzas democráticas.
“Lo volveremos a hacer”
También destacó que las alianzas dieron la oportunidad de tumbar administraciones coloradas desastrosas que estuvieron por décadas, “y lo volveremos a hacer”, aseguró.
El senador Hugo Richer, en nombre del Frente Guasu, pidió en una eventual alianza respetar el programa de gobierno que debe estar por encima de lo meramente electoral.
Por último, Camilo Soares, ex ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional y líder del PMAS, expresó estar de acuerdo con que los sectores de izquierda y el PLRA discutan lo que pasó en 2012 de modo a avanzar.
“Para evitar que en un eventual gobierno de la alianza suceda lo que pasó en el 2012 coincidimos con el reclamo del Frente Guasu de que lo sucedido hay que hablar porque si no hablamos de eso va ser muy difícil acordar”, expresó.
Soares recordó que el FG ya tuvo ese diálogo con el PLRA, pero en miniatura, circunscripto al caso de Asunción, pero acotó que “esto debe ser nacional”.
Dijo que no se debe improvisar en un acuerdo a futuro y que debe haber una hoja de ruta clara y negociación antes de llegar al poder en temas como la repartición de responsabilidades, el rol de los partidos, etc. Dijo que “sin estos aspectos la alianza estaría pegada con chicle”.
Indicó que el primer punto a tener en cuenta es “para qué concretamente se quiere una alianza”. Explicó esa postura recordando la experiencia de 2008 a 2014 “que nos dice que categóricamente sí importa porque si no, si llegáramos a ganar, vamos al día siguiente estar a los tongos nuevamente”.
Ruptura
En junio de 2012, tras los sucesos ocurridos en Curuguaty con la muerte de campesinos y policías, el hecho fue utilizado como detonante para el impulso de un amago de juicio político al entonces presidente Fernando Lugo, quien fue defenestrado por amplia mayoría en el Congreso.
Fue el fin de la Alianza Patriótica para el Cambio. Lugo fue sucedido por el vicepresidente Federico Franco, y desde entonces el luguismo rompió relaciones con la cúpula liberal.




























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