
Una nueva operación Cicatriz “de bolsillo”, en su segunda versión, salva a la fiscala general del Estado, Sandra Quiñónez, de ser destituida, pero a cambio de una ominosa impunidad entre los políticos, en un enjuague del que participaron colorados abdistas, velazquistas, cartistas y liberales llanistas, pero donde sólo sale perdiendo la ciudadanía en su conjunto, que volvió a ser traicionada una vez más por la clase política.
La Cámara de Diputados mandó al archivo las 13 graves acusaciones que firmaron sectores opositores y de la propia ANR contra Sandra Quiñónez, después que en la sesión especial convocada el martes 22 la bancada oficialista aportó el quórum legal necesario para el tratamiento del juicio político.
Con un descaro absoluto, la misma bancada abdo-velazquista supuestamente votó después a favor del juicio, pero a sabiendas que no se reunirían los votos necesarios para la destitución, ante la ausencia de la oposición y por el apoyo de los liberales llanistas a la orden de Horacio Cartes de salvar a como dé lugar a su protegida.
El blindaje a Quiñónez por supuesto no fue gratis, pues el pacto de impunidad con seguridad incluye también un tratamiento “suave” de la fiscalía a los diputados oficialistas imputados.
Se habla igualmente de componendas al más alto nivel del Ejecutivo y de la ANR, en casos que podrían envolver eventualmente en la Fiscalía y en la Justicia tanto al hermano del vicepresidente Hugo Velázquez, el comandante de la Armada Carlos Velázquez por la vista gorda ante el masivo contrabando y la conexión con el operativo antinarco “A Ultranza” del diputado cartista Erico Galeano.
Lo que más molesta a los diputados opositores que estaban a favor de la destitución de la fiscala general es la sensación de ser “usados” por los colorados oficialistas, que al final otorgaron el blindaje a Quiñónez como fórmula para limpiar su propio camino de complicados procesos penales que habían sido esgrimidos como amenaza en un tuit de la jefa de comunicación de Sandra, la periodista Élida Favole.
Pero quien más saldría perdiendo del acuerdo cicatrizante es Fuerza Republicana de Hugo Velázquez, cuyo discurso anticorrupción y contra la impunidad ya no convencería al electorado colorado que busca evitar que el cartismo se apodere de la ANR.
El aporte de votos para el quórum legal en Diputados y el archivamiento del libelo acusatorio contra Quiñónez, contradice el discurso propalado hasta ahora por los velazquistas de tratar de impedir en la interna de diciembre próximo que el partido se convierta en una empresa más del Grupo Cartes.




























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