Paraguay lidera contrabando de cigarrillos en America Latina

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Mientras el Gobierno se empeña en consolidar una imagen internacional de transparencia, en el mundo se habla del récord que tiene Paraguay, pero en contrabando de tabaco. Esto es lo que se desprende de una publicación del diario ABC de España.

 

El diario ABC de Madrid, España, publicó el martes último un artículo periodístico en donde se habla de los niveles de contrabando de cigarrillo del Paraguay y su abismal desproporción entre producción y consumo local. La nota, firmada por el periodista Emili Blasco, contó que el Paraguay produce el 73% de los cigarrillos que se venden de forma ilegal en América Latina y el 10% de los que se vende en el mercado negro mundial.

La fuente de Blasco, quien es corresponsal internacional del diario ABC de España, es un informe presentado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, que el gobierno de Horacio Cartes se empecinó en desacreditar.

“Paraguay, con solo 6,9 millones de habitantes, produce anualmente por encima de 60.000 millones de cigarrillos. Esas cifras hablan de un imposible: para absorber esa producción, todos los paraguayos, incluidos los recién nacidos, debieran fumar una media de 27 millones de cigarrillos diarios. En realidad, el consumo doméstico total queda por debajo de los 2.500 millones de cigarrillos al año, y como los datos de la exportación oficial son bajos, las diversas investigaciones realizadas hasta la fecha estiman que el 90% por ciento de la producción se destina al mercado negro”, cita parte del artículo de Blasco.

El material, por supuesto, hace hincapié en el presidente Horacio Cartes y su negocio del tabaco a través de Tabacalera del Este S.A. (Tabesa). Miles de toneladas de producto de esta tabacalera fueron incautados principalmente en el Brasil.

“Hay evidencias de que subsidiarias de Philip Morris enviaban cargamentos de cigarrillos a Paraguay para luego sacarlos de ese país de contrabando. Cuando la mayor supervisión sobre las multinacionales en sus países de origen aumentó, fueron sustituidas por empresas locales en esa labor de alimentar el mercado negro”, escribió el periodista.

Blasco explica también por qué Paraguay es clave en cuanto a su posición y especialmente la de la Triple Frontera. Además, cuenta cómo el contrabando de tabaco financia otros ilícitos como el crimen organizado o hasta el terrorismo.

“Tabesa forma parte del Grupo Cartes, el cual controla más del 50% de la industria de cigarrillos de Paraguay, como ha destacado «Foreign Affairs». El Grupo Cartes es uno de los principales conglomerados de negocios del país y es propiedad de la familia del actual presidente, Horacio Cartes”, explica la nota.

 

Relación con el terrorismo

La materia del diario español señala que en el contrabando del tabaco de Paraguay intervienen carteles mexicanos, FARC y Hezbolá, así como grupos del crimen organizado y del terrorismo mundial.

Refiere además, que el mayor polo de producción de los cigarrillos es la Triple Frontera, que ha sidotradicionalmente una zona de contrabando de todo tipo, incluido el narcotráfico. Cuando surgió la industria del tabaco no tuvo más que utilizar las redes de distribución que ya se usaban para otros productos. Esa industria se beneficia de que Brasil y Argentina son los principales productores de hoja de tabaco de Suramérica (Brasil es el segundo mayor productor del mundo, después de China, y el primer exportador).

Esa ubicación fue utilizada primero por ciertas multinacionales tabaqueras. Hay evidencias de que subsidiarias de Philip Morris enviaban cargamentos de cigarrillos a Paraguay para luego sacarlos de ese país de contrabando. Cuando la mayor supervisión sobre las multinacionales en sus países de origen aumentó, fueron sustituidas por empresas locales en esa labor de alimentar el mercado negro.

 

Finalmente señala que frente a las alegaciones de que el Grupo Cartes produce cigarrillos básicamente para su comercio de modo ilegal, el presidente paraguayo responde que «el contrabando es una cuestión de aduanas; nosotros no hacemos nada de eso, tenemos la conciencia tranquila». Pero esas afirmaciones no logran disipar la sensación de corrupción que existe en el país, una de las más altas de Latinoamérica, algo que puede lastrar las buenas condiciones creadas para el desarrollo económico de Paraguay, remata la nota.

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