Paraguay no puede seguir con una cesión “barata” en Itaipú

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Se acerca el momento de la verdad en Itaipú, tras el pedido brasileño de rebajar la tarifa de la usina binacional.

Escribe: Luis Alen.

 

Brasil planteó al Paraguay la rebaja de la tarifa de Itaipú desde 2022, como resultado de la menor carga de la deuda en el costo de la usina, y de acuerdo con lo establecido en el Anexo C que deberá ser revisado en 2023 al cumplirse los 50 años del Tratado. Pero el Gobierno nacional no debe aceptar la rebaja sin antes obtener el compromiso de su par brasileño acerca de la posibilidad de vender la energía paraguaya directamente en el país vecino a precios de mercado.

 

En momentos en que los precios de la electricidad suben en todo el mundo como efecto de la crisis energética post pandémica, a la inversa los vecinos tienen la intención de aprovechar el menor costo de generación en la mega usina hidroeléctrica binacional de Itaipú, principalmente para favorecer a sus grandes consumidores como son los industriales del estado de Sao Paulo.

El Gobierno de Marito Abdo debe aprovechar esta oportunidad para plantear al Brasil un nuevo esquema de venta de la energía paraguaya de Itaipú, que actualmente se halla atrapado en el concepto anacrónico de un Tratado pergeñado por las dictaduras militares que regían en ese momento en los dos países.

Se tiene que plantear la “cesión” del excedente no utilizado por la ANDE, de una vez por todas como un negocio con todas las letras, en vez de estar sujeto actualmente a un régimen de compensación que raya en lo ridículo, con el pago de apenas US$ 10 el megawatt-hora, que se suma a la tarifa de la binacional de US$ 44 el MW/h, llegando así a un precio de US$ 54 MW/h, que comparando con el promedio de compra del último mes de setiembre por parte de Brasil a la Argentina en el mercado eléctrico mayorista del Mercosur, de US$ 287 MW/h, implica lisa y llanamente un valor confiscatorio de la energía no consumida y cedida por la parte paraguaya.

Y lo más inicuo del caso es que Argentina realiza la exportación de su energía a precios de mercado al Brasil por la convertidora de Garabí, situado cerca de la represa de Yacyretá, por lo que se puede decir que una parte de la electricidad producida en la EBY perteneciente al Paraguay es traspasada al Brasil con grandes ganancias para los argentinos, con el agregado que se efectuaría en contravención al propio tratado que rige la binacional paraguayo-argentina, además de la vigencia de un bajo precio pagado por los argentinos a la parte paraguaya con un crónico retraso.

En los últimos días se vio que Paraguay estuvo retirando casi el 50 por ciento de la producción total de Yacyretá, como ocurrió este viernes 29, y que es lo que le corresponde consumir por ser de su propiedad. Pero esto aconteció para compensar el menor retiro de Itaipú debido a la interrupción del servicio a través del tendido de la línea de 500 kV entre la central y Villa Hayes, por el derribo de dos torres de transmisión en la zona de Itakyry, Alto Paraná, ocasionado por uno de los últimos temporales que azotó la región.

 

Derecho de adquisición

Si bien por el artículo 13 del Tratado de Itaipú el Brasil tiene asegurada la adquisición de la parte paraguaya producida pero no consumida por la ANDE, también el documento da al Paraguay la posibilidad de adquirir toda la potencia instalada que le corresponde, actualmente de 7.000 megavatios, por lo que nuestro país tendría que ir abandonando la mentalidad meramente “rentista” en el aprovechamiento de la gran usina binacional, para pasar a una posición “desarrollista”, con la cual pueda también beneficiarse con la rebaja del costo de la hidroeléctrica con el objetivo de incentivar inversiones industriales de alto consumo eléctrico que promuevan el empleo y el crecimiento económico nacional.

Debido a que Itaipú es de lejos la usina más estratégica para la economía del Brasil, que normalmente cubre entre el 10 y el 15 por ciento del consumo total del vecino país con el acople de la energía paraguaya adquirida a precio irrisorio, nuestro Gobierno tendría que tomar como prioridad absoluta la negociación con Brasil a partir de aceptar una cierta rebaja de la tarifa de la usina binacional, pero a cambio de aplicar el precio de mercado a la electricidad excedentaria no consumida en el país y reexportada.

Esta situación en realidad no implicará mayores costos políticos para el Gobierno brasileño, porque sus consumidores ya están pagando niveles de precios de mercado a las distribuidoras brasileñas, que son las que incrementarán su rentabilidad en el caso de una menor tarifa de Itaipú.

De que el tema tarifario de Itaipú debe ser resuelto antes incluso de la negociación sobre el Anexo C, lo confirma el hecho de que la decisión deberá ser tomada a más tardar en diciembre próximo, para la vigencia de la nueva tarifa en 2022. 

Es el momento entonces que el Paraguay fije también su posición firme para dar una señal a los brasileños que la revisión de la tarifa se puede realizar, pero enmendando igualmente los términos leoninos de un Tratado que no favoreció para nada el concepto de “precio justo” que fue manejado en el Acta de Foz de Yguazú de 1966, precursor de la obra acordada en 1973 y que consagró el condominio en partes iguales del potencial hidráulico del río Paraná entre los Saltos del Guairá y la desembocadura del río Yguazú.

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