Es plausible la política de transparencia que viene impulsando el Gobierno de Horacio de Cartes, buscando tratar de limpiar las instituciones públicas de los famosos “planilleros”, que desde décadas vienen desangrando las arcas del Estado paraguayo.
Sin embargo, la tarea del Gobierno es mirado por algunos sectores políticos, especialmente opositores, como un simple maquillaje para tratar de desviar la atención de la falta de respuesta a los grandes problemas sociales del país.
El presidente de la República, con mucha agresividad, comenzó a limpiar las instituciones públicas del Estado de los “sanguijuelas”. Sin embargo, el mandatario continúa privilegiando a algunos corruptos, a quienes, solapadamente, sigue otorgando protección política, como el caso concreto del clan Zacarías en Ciudad del Este, que goza de una absoluta impunidad, a pesar del rosario de denuncias de irregularidades en la administración comunal paranaense.
Son varias las instituciones que ya informaron sobre la existencia de planilleros en su plantel de funcionarios. Con la circular No 824, emitida por el jefe de Gabinete, Juan Carlos López Moreira (quien ejerce el cargo de un súper ministro) se pretende identificar a los empleados fantasmas, que desde años vienen mamando de las tetas del Estado y al final significa un gasto superfluo de millones de guaraníes para el Presupuesto General de Gastos de la nación.
Hasta ahora más de 82 instituciones ya cumplieron con la orden y otras tantas deberán hacerla con el correr de los días. La finalidad de Cartes es depurar la función pública y que dicho dinero que estaba siendo derrochado para planilleros sea reasignado para otras cuestiones que requieren soluciones urgentes, especialmente en el área social del país.
A pesar de esta loable iniciativa del Gobierno continúan algunos privilegiados, que reciben la protección del Poder Ejecutivo, para evitar que sean investigados por los órganos correspondientes. Está el caso de la municipalidad de Ciudad del Este, bajo control del clan Zacarías, cuya gestión nunca fue fiscalizada por la Contraloría General de la República (CGR), principal organismo revisor. Pero desde el 2001 hasta ahora (15 años) nadie puede ingresar a la institución para conocer la gestión del ex intendente Javier Zacarías y la actual, su esposa, Sandra McLeod de Zacarías. (sic).
Por tanto, el presidente Cartes deberá medir con la misma vara a todos los funcionarios públicos y no tiene que hacer privilegios para algunos. Eso permitirá perder confianza en la ciudadanía en lo que viene realizando el Gobierno, que desde todo punto de vista, es muy viable sanear las instituciones de los planilleros y haraganes.
Cartes tiene que demostrar una voluntad política amplia, sin privilegiar a nadie, si desea obtener el éxito en su Gobierno. No puede seguir demostrando apoyo a autoridades sospechadas de sobrada corrupción en su gestión, como el caso del clan Zacarías.
El presidente tiene que ser consciente que hay necesidad de sanear, sin objeción alguna, todas las instituciones públicas de la República, si es que se desea lograr el anhelado crecimiento y desarrollo sustentable del Paraguay. ¡Basta ya de planilleros!




























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