Automovilistas, comerciantes y la ciudadanía en general piden acciones concretas para corregir la cultura de la coima arraigado en la Dirección de Tránsito y un control más eficiente contra los limpiavidrios y limpiafaros violentos, instalados en los diferentes nudos semafóricos a lo largo de la ruta internacional número 7, Gaspar Rodríguez de Francia, desde el puente hasta el kilómetro 7.
La cultura de la coima es una práctica arraigada hace décadas en la Dirección de Tránsito. Si bien es cierto que parte de la ciudadanía esteña es responsable, porque no puede haber coima si nadie la da, están los que están hartos y que piden a gritos poner coto a esta práctica que ofrece una muy mala imagen de la ciudad.
Siempre están las excepciones, así como hay agente de tránsito bien formado, honestos y trabajadores, están los otros, que empañan todo el trabajo bueno que puedan hacer sus camaradas en diferentes puntos de la ciudad.
El ex intendente de Los Cedrales, Miguel Ángel Riquelme, señaló en una entrevista en Radio Corpus, que recibió la queja de un brasileño que iba hacia el interior del departamento y se cruzó con un agente de tránsito y le pidió 250 dólares porque supuestamente ingresó de contramano.
“Como el brasileño es de la región y conoce cómo se manejan aquí las cosas, le dijo que tenía el número del director de tránsito, y ahí el zorro le dijo que sólo estaba bromeando y le permitió que pasara. Yo le hago un llamado público a las autoridades municipales, al actual intendente, Alberto Rodríguez, estas cosas se tienen que resolver, es una vergüenza para nuestra ciudad, de éstas prácticas se debe limpiar la ciudad”, aseguró.
Denuncias de este tipo se multiplican a través de las redes sociales, que gracias al avance tecnológico, filma, graba y toma fotografías cuando se ven acosados por agentes de tránsito al solo efecto de pedir coima, por supuestas infracciones que muchas veces ni siquiera existen.
En la mira
El accionar de los agentes de la Policía Municipal de Tránsito siempre estuvo en el ojo de la tormenta. A través de la redes sociales no pasa una semana sin que un agente sea denunciando pidiendo coima en diversos puntos de la ciudad. La mayoría de los casos termina con denuncias públicas, no se presentan en la institución a pedir sumario, para su posterior destitución.
Con el auge de la tecnología a través de los aparatos celulares, se filman, se fotografían las acciones que hacen dudar de la labor del agente de tránsito, en detrimento de otros que trabajan de acuerdo a lo establecido a la ley orgánica municipal y la ordenanza general de tránsito del distrito.
Pese a las denuncias, los sumarios y los despedidos que se dieron a lo largo de estos años, tras las series de intervenciones que se realizaron en la Dirección de Tránsito, fueron casi nulos, lo cierto es que las denuncias de pedido de coima para romper una boleta de contravención, al parecer sigue siendo una práctica común en Ciudad del Este.
Más denuncias
Riquelme, en otro momento de la nota, relató una experiencia que vivió una familia que vino de Encarnación y luego de visitar a unos amigos, antes de cruzar hacia el Brasil, se encontró con un limpia parabrisas muy violento.
“Por limpiarle, en realidad le pasan un trapito por el faro, le cobraron 25 mil guaraníes, estando en la fila mientras esperaba cruzar hacia el lado brasileño. Sentí tanta vergüenza, por mi ciudad. Si así le hacen a un paraguayo no me imagino lo que le hacen a un turista. Según me comentó este amigo, este limpiador le amenazó con romperle el vidrio”, relató en comunicación con una radio local.
Riquelme pidió por otro lado que la Policía Turística realice un mejor control de seguridad en el microcentro comercial. “Estos muchachitos que se hacen pasar de limpiafaros muchos son verdaderos delincuentes, que están ahí para extorsionar a los que eventualmente están haciendo fila, tanto para ingresar hacia Ciudad del Este o salir hacia el Brasil”.
Señaló que respeta a los que trabajan, pero lamenta que entre ellos estén personas que solo perjudican la imagen de la ciudad. “A esa clase de personas es fácil de identificarles, ya que por lo general están actuando bajo el efecto de algún tipo de estupefaciente. Sinceramente sentí tanta vergüenza por nuestra ciudad, supongo que ya le habrá ocurrido lo mismo a otras personas cuyos amigos están de visita por la zona”, añadió.




























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