Propuestas y no agravios

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A 17 días de las elecciones generales, abundan más los ataques y agravios personales, sobre los programas de gobierno, que deberían haber sido prioridad en la agenda de los presidenciables.
Algunos candidatos plantearon mal sus estrategias políticas, al pretender sumar votos, buscando encontrar debilidades del adversario para atacarlos.
Sin embargo, esa fórmula, pareciera que no ha generado resultados muy importantes, como en el caso del postulante liberal, Efraín Alegre, quien se pasó fustigando contra su principal contendor político, el republicano Horacio Cartes, de que tendría conexión con el narcotráfico. Sin embargo, hasta hoy no presentó prueba alguna, para sustentar su afirmación.
Alegre entró en ese juego de atacar al adversario, sin tener en cuenta que el mismo tiene “techo de vidrio” bastante frágil, al saltar a la luz pública, la desaparición de unos 25 millones de dólares, por trabajos viales inconclusos, cuando el presidenciable “azul” comandaba el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOCP). Esta revelación se hizo a través de la declaración del ex vice ministro de esa cartera de Estado y un informe preliminar de la Contraloría General de la República (CGR).
Esta situación hizo que el presidenciable liberal perdiera tiempo en insultos personales y discusiones bizantinas, sobreponiendo sobre planes programáticos, que, indudablemente, es lo que interesa a la ciudadanía, en caso de que llegue a ser el próximo gobernante de nuestro país.
Alegre y sus asesores tuvieron error de estrategias, al encarar de esa manera la campaña electoral. Según algunos politólogos, que miran desde afuera el proceso electoral paraguayo, afirman que la candidatura de Efraín no ha prendido, y por eso se ha estancado. Y esto lo confirman las distintas encuestas publicadas, que mantienen al ex ministro de Obras Públicas, por debajo del postulante colorado.
Faltan menos de 20 días para las elecciones, y el tablero político no ha variado mucho, con relación al termómetro electoral, que se viene dando tras las internas de los distintos partidos y movimientos. Eso justamente lleva al presidenciable liberal a buscar pactar con el Dios y el diablo, buscando concretar votos útiles, para competir con mayor chance en las generales del 21 de abril próximo.
Muchos coinciden que el nivel de la campaña electoral, en los distintos sectores, es muy pobre y que hasta el día de las elecciones, ya no variará, porque algunos postulantes perdieron el precioso tiempo, en hurgar en las debilidades del adversario, ante que proponer programas de gobierno viable, que interesen a la población.
El futuro gobierno tiene grandes desafíos del que no podrá escaparse, considerados prioridades para la población paraguaya; entre otros, generar fuentes de trabajo, énfasis especial a la salud y educación, además de una atención prioritaria a los hermanos indígenas, una materia incumplida por el gobierno de Fernando Lugo.
Una mejor distribución de la riqueza, sustentada en una sincera voluntad política de nuestras próximas autoridades, sin lugar a dudas, conducirá a un mejor futuro a todo el pueblo paraguayo, que desde hace décadas espera el advenimiento de una nueva república.

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