
Escribe: Lic. Soledad Céspedes Robadin.
Patéticas imágenes reflejaban la percepción de la politiquería que muchos de nosotros creíamos desterradas, de que la afiliación al partido de gobierno era y es fundamental para acceder a un cargo político.
Una formación académica brillante que, a juzgar por su repentina y forzosa adhesión partidaria noble, sirvieron de mucho; bueno, convengamos en algo, una cosa es la formación y otra diametralmente opuesta es la dignidad. El ministro que tuvo que afiliarse al partido de gobierno para seguir en el cargo echa por la borda sus años de preparación en el extranjero y con un currículo por lejos extraordinario y destacable. Para muchos de nosotros era un logro extraordinario el aprovechamiento del principal potencial con que cuenta el país: su juventud, por fin dar un lugar trascendental a la masa etaria más relevante, y nada más y nada menos que en el ministerio más importante, con un plus histórico de que la capacidad y la formación estaban por encima de cualquier ideología o consentimiento político. Atrás quedó la selección paraguaya de tecnócratas que propugnaba y de la que tanto se jactaba el presidente de la República, de que se convirtió en la Selección Colorada, esa selección que caracterizó los más de 60 años de historia gubernativa.
El ministro nos demostró y nos corroboró que la cuestión de fondo y forma se plasman en su convicción de alineamiento, encuadre ante el anuncio inminente de su despido en puerta de la cartera a la cual representaba y que «dependía» de él seguir haciéndolo.
La sumisión de un joven sobresaliente avalando y dejándose humillar por los mandamases de turno para seguir siendo a toda costa ministro, es indiscutiblemente aberrante y nos muestra que es más cómodo vivir a costillas del Estado mediante esa acción que su propia educación, vocación y amor propio. ¡Qué pena da Peña! y confirma una vez más que sólo necesitas afiliación, un pañuelo rojo en el cuello, vivir haciendo hurras y/o participando de cuanta actividad partidaria sea convocada; siguiendo las mismas prácticas stronistas y llevando al país a un endeudamiento sin precedentes. Peña tendría, a juzgar por las convicciones y acciones que lleva a cabo, detrimento del país definitivamente raíces coloradas.




























Facebook Comentarios