Salvavidas para el clan indicaría debilidad del poder ante mafias

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Escribe: Luis Alen.

Tras lanzarle el salvavidas a Javier Zacarías Irún y recibir el agradecimiento del clan a través de una renovada adhesión pública al “rekutú” que permita la conservación del poder más allá del 2018, el cartismo intenta ahora armar el coro de voces que configure la imagen de la unidad granítica al más puro estilo stronista, con la mira puesta en la reelección.

Pero esta supuesta unanimidad política a nivel partidario contradice la real situación del poder cartista a nivel nacional, jaqueado por la inseguridad rampante y el desafío del narcopoder fronterizo, que ya posee amplias “zonas liberadas” en el Norte con el aditamento del EPP y con la rotunda demostración del predominio zacariísta en el Este, del cual HC no se pudo desprender a lo largo de sus tres años de gestión.

La preeminencia cartista en la cúpula de la ANR y el eclipse de la dirigencia que intentaba hacerle sombra a Cartes, como el caso de la “pandilla” del Sur liderada por el vicepresidente Juan Afara, no ha bastado para apagar las voces disidentes dentro del partido, que trata de agruparse alrededor de Marito Abdo Benítez, cuyo liderazgo con aires de stronismo no termina de convencer a un amplio sector heredero de los luchadores colorados contra la dictadura de 1954-1989.

Lo que molesta a HC son dos escollos claves que a esta altura debían ya estar superados, pero que no lo están: por un lado, debe negociar su posible reelección vía enmienda o reforma constitucional con sectores colorados que buscarán sacar alguna tajada en la repartija de los beneficios del poder, como ocurre con el clan Zacarías, que ya está reclamando un blindaje adicional con un pedido hecho nada menos que a la Justicia Electoral, con el fin de recibir su bendición para que la Junta Municipal de Ciudad del Este no intente otro pedido de intervención en los próximos meses, en coincidencia con el inicio de la efervescencia electoral interna en la ANR.

Por otro lado, HC se inquieta porque llegado al tercer aniversario de su período y restándole dos años de gobierno, no ha conseguido prender el entusiasmo por su gestión en la ciudadanía en general, especialmente el electorado independiente. Pero su premio consuelo es que tampoco existe otra candidatura que llame la atención de los electores, y no hay a la vista un “outsider” como Caballero Vargas, Fadul, Lugo, o personajes al estilo Oviedo, quienes en épocas pasadas concitaron la atención de partes importantes del contingente electoral.

El tiempo apremia y el oficialismo tiene tiempo hasta fin de año para poner a punto el plan político de reelección y mantener a Horacio Cartes en el poder. Pero la acuciante realidad política y social le crea un ambiente poco favorable al cartismo, dada la creciente evidencia de que el presidente y su Gobierno no pueden controlar a la mafia y a la violencia generada por el desborde de la delincuencia, sea ésta organizada o no.

Continúan los golpes

El Norte no termina de alarmar a todo el país, tanto por los golpes de la mafia fronteriza de los narcos como por las acciones del grupo irregular EPP, que no pueden ser neutralizados por la llamada Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) militar-policial, que cuenta con ingentes recursos económicos del presupuesto nacional que nunca fueron explicados a la población.

En pocos meses durante este año, fueron asesinados dos intendentes municipales en la zona de operaciones de la FTC, un connotado “empresario de frontera” -Jorge Rafaat-, fue asesinado en las narices de la policía y el presidente Cartes ya lleva en su haber tres secuestros del EPP, al que al asumir le había enviado el mensaje de que no le marcarían la agenda.

Pero no termina allí el embrollo, ya que el mayor escándalo se dio con el episodio del traslado de la prisión de Tacumbú a la Agrupación Especializada de la Policía, del padrino Jarvis Chimenes Pavao, por orden directa de HC y con destitución de por medio de la ministra de Justicia Carla Bacigalupo. La abogada del famoso recluso, que llevaba una vida de rey en el penal, afirmó que a más de la beneficencia destinada a los presos y demás funcionarios carceleros, el jefe narco brasileño aportaba a la Fuerza de Tarea Conjunta en la lucha contra el EPP.

La grave acusación fue desmentida por el Gobierno y los militares, pero en el Senado lo tomaron en serio y ahora existe la intención de pedir explicaciones al Ejecutivo.

El retorno de los brujos

En medio de todas estas acusaciones y las notorias muestras de deficiencia o negligencia para poner a raya el desborde de la violencia, de los asaltos y las acciones de las bandas delincuenciales organizadas, el Gobierno de Horacio Cartes insiste en su intención de permanecer más allá de 2018, moviendo todos los resortes posibles. Hasta se habla de una intermediación de Juan Carlos “Kalé” Galaverna para un nuevo acercamiento entre HC y Marito, dándose de nuevo el infaltable retorno de los brujos en el escenario político criollo.

Todo es posible en el panorama político nacional, y hasta monseñor Mario Melanio Medina vuelve a aparecer en escena proponiendo una nueva concertación opositora, al estilo de la Alianza de 2008, con tal de conseguir la salida de Cartes y su equipo del Palacio de López. Esta vez el elegido para liderar la operación opositora es el titular liberal Efraín Alegre, quien se apresta a enarbolar la bandera anticartista, tal como ya lo intentara con poca suerte en las elecciones de 2013, que fueron un paseo para Cartes.

 Pero ni la Iglesia tiene mucha fe en esta apuesta, a juzgar por los reacciones adversas al patrocinio opositor de Melanio Medina, como el caso del mismo arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, que alarmado se comunicó con el obispo de Misiones para pedirle explicaciones acerca de su postura antigubernamental.

De que la cúpula eclesial se halla disgustada, lo indica que el mismo monseñor Valenzuela salió a marcar distancia de HC, en declaraciones a la prensa en las que puso en entredicho el papel de la FTC en el Norte del país y la situación de violencia que se vive en las calles de las ciudades y en el campo, con secuestros y asaltos que son el pan de cada día.

Es casi un hecho que en un ambiente muy crispado de la ciudadanía por el desborde de la delincuencia y las bandas organizadas tipo EPP o de los narcos, se le hará cuesta arriba a Cartes un resultado eleccionario favorable en 2018, y hay quienes hasta dan como factible un triunfo de Fernando Lugo en las urnas, tal como aconteciera en 2008, en el caso que se habilite la reelección.

 

Sin embargo, son también muchos los ciudadanos que están hartos de la misma oferta política, por lo que, más que nunca, una figura nueva puede concitar la atención de los electores. Sólo que para que prenda cualquier campaña política se necesita de muchos recursos económicos, que hoy por hoy, sólo lo detentan HC o los capos narcos.

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